Montevideo, 14 de febrero de 2019

Sra. Presidenta de la Cámara de Senadores

Lucía Topolansky

De mi mayor consideración:

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 168 del Reglamento de la Cámara de Senadores, me dirijo a Ud a los efectos de presentar el Proyecto de Ley que se adjunta por el que se modifica la normativa acerca de los derechos de autor y conexos.

Pablo Mieres

Senador

PROYECTO DE LEY

Artículo Único. Extiéndase el plazo establecido en los artículos 14, 15, 17, 18 y 40 de la Ley No. 9.739 de 17 de diciembre de 1937, en la redacción dada por la Ley No. 17.616 de 10 de enero de 2003, a setenta años.

Los derechos establecidos en los artículos 14, 15, 17 y 18 que hubieran pasado al dominio público a la fecha de vigencia de la presente ley y sobre los que no hayan transcurrido setenta años, se restablecerán por el plazo restante hasta cumplir los setenta años de los hechos generadores de los derechos referidos en los mencionados artículos.

Comuníquese, publíquese.

Montevideo, 14 de febrero de 2019

Pablo Mieres

Senador

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Los derechos de autor son un campo muy relevante que involucra y protege el desarrollo creativo y cultural de la sociedad. El Estado debe proteger esta libertad de creación y sobre todo proteger la obra de los autores estableciendo un marco jurídico que los consagre debidamente. A su vez, ese marco jurídico debe adecuarse a la evolución de los tiempos y a las novedades de la sociedad.

En tal sentido, es del caso señalar que se reconocen al autor dos tipos de derechos: los derechos morales o personales y los derechos patrimoniales o económicos.

Los “derechos morales”, son aquellos derechos del autor que tienen que ver con su personalidad; los “derechos patrimoniales”, son aquellos derechos exclusivos que tiene el autor para explotar su obra y obtener un beneficio económico por ello.

Luego, los “derechos conexos” son aquellos que, por ejemplo, protegen los derechos de los artistas, intérpretes o ejecutantes sobre sus interpretaciones o ejecuciones. Se denominan derechos conexos porque guardan conexión, vecindad o afinidad con el derecho de autor.

Los derechos referidos tienen su origen en (a) el Convenio de Berna (firmado en el año 1886) que establecía que los autores cobrarían por sus obras durante toda su vida y sus herederos, 50 años después de que estos fallecieran; (b) el Convenio de Roma (firmado en 1951) a partir del cual se empezaron a reconocer los derechos conexos como derechos derivados del de los autores: los de los intérpretes y los de las discográficas, que cobrarían regalías hasta 50 años después de la primera edición de las canciones

En nuestro país la Ley No. 9739 de 17 de diciembre de 1937 sobre propiedad literaria y artística, con las modificaciones introducidas por la Ley No. 17.616 de 10 de enero de 2003, reguló en sus artículos 14, 17 y 18 el derecho patrimonial de autores e intérpretes disponiendo: (a) que el autor conserva el derecho de propiedad durante toda su vida y sus herederos o legatarios por el término de cincuenta años a partir del deceso del causante (art. 14); (b) que en las obras anónimas, seudónimas, colectivas, el plazo de duración de los derechos patrimoniales también será de cincuenta años, y (c) los derechos patrimoniales reconocidos a favor de productores de fonogramas y organismos de radiodifusión serán de cincuenta años a partir del año siguiente al de la publicación en lo que refiere a los fonogramas y a las interpretaciones o ejecuciones grabadas, o de la realización de la actuación o de la emisión de radiodifusión.

La realidad ha indicado que el plazo de cincuenta años consagrado para los derechos vistos, resulta exiguo. Tal lo que puede verse pasando revista al derecho comparado en la materia.

En efecto, en setiembre de 2011 se daba cuenta de la decisión de los países de la Unión Europea en el sentido de ampliar de 50 a 70 años el plazo de protección de los derechos de autor de los intérpretes con el objetivo de que músicos y cantantes puedan seguir recibiendo durante su jubilación ingresos cada vez que se reproduzcan sus obras.

Tal modificación se fundó en un hecho objetivo incontrastable: con el aumento de la esperanza de vida, la anterior protección de 50 años era claramente insuficiente; y el aumento a 70 años significa que los intérpretes seguirán recibiendo remuneración cuando su música suene una vez que se hayan retirado.

Parece de toda evidencia que el hecho de que los Tratados de Berna y de Roma pusieran límites de 50 años tiene que ver con que la expectativa de vida antes era menor. En el de Berna se fijó este tope porque, decían, correspondía a una vida más tras la muerte del artista. Y en el de Roma se mantuvo el criterio. Pero hoy las vidas son más largas, y un artista que empezó a actuar a los 20 ahora se queda sin cobrar a los 70.

No sólo los países de la Unión Europea se actualizaron, sino que las legislaciones de los países de este continente también hicieron una “puesta al día” ante esta realidad: en Argentina, Brasil y Chile los derechos conexos se cobran durante 70 años. Sin embargo, Uruguay es, junto con Bolivia, un caso excepcional en un sentido de menor protección de los derechos de autores e intérpretes, pues sigue establecido en 50 años.

Justamente, con el objetivo de actualizar la legislación en la materia en consonancia con la debida protección de los derechos de autores e intérpretes, presentamos este proyecto de ley cuya sanción nos parece de estricta justicia.

Montevideo, 14 de febrero de 2019

Pablo Mieres

Senador