Montevideo, 22 de febrero de 2017

Sr. Presidente de la Cámara de Senadores
Raúl Sendic

De mi mayor consideración:
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 157 del Reglamento de la Cámara de
Senadores, me dirijo a Ud a los efectos de presentar el Proyecto de Ley que se adjunta referido
a la limitación de los aranceles de las tarjetas de crédito.

Senador Pablo Mieres

PROYECTO DE LEY

Artículo 1°. – Los aranceles que cobran las Tarjetas de Crédito a los comercios y proveedores
adheridos podrán ser variables, pero la diferencia entre la mayor cobrada y la menor cobrada no
podrá ser superior al 2% dentro de cada ramo de actividad.
Artículo 2°.- Cuando un emisor de Tarjetas de Crédito acuerde con algún comercio o proveedor
ventajas para sus clientes tarjetahabientes, deberá otorgar las mismas condiciones a aquellos
comercios o proveedores del mismo ramo de actividad, que individualmente o agrupados, certifiquen
ante la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia, alcanzar similares montos de ventas
mensuales que el comercio que acordó con el emisor.
Artículo 3°.- Cualquier persona física o jurídica que entienda que no se está cumpliendo con lo
dispuesto en esta Ley, podrá hacer la denuncia ante la Comisión de Promoción y Defensa de la
Competencia, que deberá actuar de acuerdo a las funciones y facultades que le otorgó la Ley
18.159.
 

Montevideo, 22 de febrero de 2017

Senador Pablo Mieres

EXPOSICION DE MOTIVOS

Es sabida la disconformidad de los pequeños comerciantes y proveedores en cuanto a la
discriminación que hacen las principales empresas emisoras de tarjetas de crédito cuando fijan los
aranceles a cobrarle a los comercios adheridos. Esta disconformidad se hace aún más aguda
cuando la normativa recién aprobada promueve el uso creciente de las tarjetas de crédito para las
operaciones comerciales.

También existen quejas muy válidas referidas a prácticas que llevan adelante algunas empresas
emisoras de tarjetas de crédito que acuerdan condiciones ventajosas para los clientes en algunos
comercios adheridos.
Ambas situaciones generan situaciones de discriminación con los pequeños comerciantes y
proveedores.

No se debe olvidar que el fin último de cualquier reglamentación que persiga el fortalecimiento de la
libre competencia, es beneficiar a los consumidores, de forma que no sean víctimas de monopolios,
oligopolios ni posiciones dominantes en el mercado.

La legislación también debe evitar distorsiones no deseadas, así como tampoco perjudicar la
eficiencia en aras de la equidad. Ello implica promover soluciones equilibradas que acepten como
una realidad las economías de escala y, al mismo tiempo, procurar que estas economías de escala
no generen perjuicios irreparables en el mercado sobre aquellos actores más débiles.
La competencia justa para comerciantes y consumidores debe ser un objetivo a alcanzar por toda
sociedad; es por ello que la propuesta legislativa que se presenta busca limitar el impacto de
beneficios diferenciales entre los comerciantes a la hora de establecer contratos con las empresas
emisoras de tarjetas de crédito. Aunque sabemos que una rebaja en los aranceles que se cobran a
los comercios no necesariamente se traduce en una rebaja directa de los precios al consumidor
final.

En síntesis, el proyecto reconoce las diferencias de tamaño entre los diferentes actores comerciales
pero, al mismo tiempo, limita la traslación de esas diferencias a la fijación de los aranceles
correspondientes, admitiendo la variabilidad de dichos aranceles pero estableciendo un tope en
tales diferencias.
 

Pablo Mieres
Senador