Montevideo, 23 de noviembre de 2016

Sr. Presidente de la Cámara de Senadores
Raúl Sendic

De mi mayor consideración:
Por la presente hago llegar a Ud. el siguiente proyecto de resolución por el que se
propone una modificación del Reglamento de la Cámara de Senadores de acuerdo a las
facultades que me confieren los artículos 2 al 4 del referido Reglamento.
Saludos cordiales.

Senador Pablo Mieres

PROYECTO DE RESOLUCIÓN

Modifícase el Artículo 47 del Reglamento de la Cámara de Senadores:
“Artículo 47.- En el llamado a Sala (artículo 119 de la Constitución) el Senador que lo
formuló y el Ministro o Ministros llamados tendrán sesenta minutos cada uno para
exponer con derecho a una prórroga por treinta minutos más. Al finalizar el debate el
Senador que formuló el llamado y el Ministro o Ministros llamados tendrán derecho a
una intervención de cierre de treinta minutos cada uno.”

Montevideo, 23 de noviembre de 2016

Senador Pablo Mieres

EXPOSICION DE MOTIVOS.

El llamado a Sala a un Ministro es uno de los mecanismos de control que posee el
Parlamento sobre la gestión del Poder Ejecutivo. Se trata de un instrumento muy
valioso que permite al Poder Legislativo conocer e interrogar a los Ministros de Estado
sobre diferentes aspectos correspondientes a las diferentes políticas públicas.
El objetivo del llamado a Sala es el establecimiento de un diálogo entre el
representante del Poder Ejecutivo y el cuerpo legislativo para conocer y tomar posición
sobre diferentes aspectos de la gestión de gobierno.
En la actualidad el Reglamento del Senado en las disposiciones que regulan este
instrumento establece que tanto el Senador que convoca al Ministro como el o los
Ministros comparecientes tienen un régimen de uso de la palabra sin límite de tiempo.
Este régimen permite que las intervenciones iniciales del Senador convocante y del
Ministro convocado sean muy extensas. En algunos casos las intervenciones han
llegado a extenderse por varias horas cada una de ellas, lo que provoca la
desnaturalización del instrumento de control legislativo puesto que no se produce el
proceso de intercambio fluido y ágil que sería necesario para alcanzar mejores
resultados.
A su vez, la extensión de las intervenciones lleva a que se aborden temas y asuntos que
están, muchas veces, fuera del objeto del llamado a Sala.
Por otra parte, la regla general de los debates parlamentarios es que existan límites a
las intervenciones en todos los casos. La ausencia de límites de tiempo para los
llamados a Sala es una excepción.
Conviene, por lo tanto, determinar un límite para las intervenciones de convocante y
convocado, con un margen suficiente para que ambos puedan desarrollar sus
argumentos, ideas y preguntas o respuestas. Una hora para cada uno con media hora
más de prórroga resulta un límite razonable que ayudará a prestigiar y fortalecer el
instrumento del llamado a Sala.

Montevideo, 23 de noviembre de 2016

Senador Pablo Mieres