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Declaración de la Mesa Ejecutiva Nacional ante la votación del Presupuesto Nacional

Montevideo, 13 de octubre de 2025

La Mesa Ejecutiva Nacional del Partido Independiente declara:

  • Nuestro total apoyo a la gestión llevada adelante por nuestro diputado, Gerardo Sotelo, en todo el proceso de discusión y aprobación del Presupuesto Nacional, destacándose por su capacidad de aporte y el trabajo realizado por todo el equipo de bancada.
  • Entendemos que la propuesta de Presupuesto Nacional presentada por el actual gobierno no contiene las respuestas necesarias a diferentes problemas de larga duración que afectan a nuestro país, tales como la educación, la seguridad y la pobreza infantil, entre otros. Por lo tanto, en sintonía con esta evaluación, hemos votado en contra del presupuesto presentado.
  • Nos preocupa que otros partidos y sectores políticos que comparten sustancialmente nuestras críticas al contenido del presupuesto hayan decidido, sin embargo, dar su voto a favor en la votación general, lo que ha provocado confusión en la ciudadanía y ha expuesto diferencias entre los partidos de la Coalición Republicana.
  • Finalmente, ratificamos nuestro compromiso y empeño en seguir avanzando en la coordinación parlamentaria, política y programática con los partidos que integran la Coalición Republicana.

EnPerspectivaOC

Si llegara a ser Presidente, Orsi promete estudiar

Por Marcelo Sosa Gabito

En entrevista con Emiliano Cotelo, en el programa En Perspectiva, Orsi intentó, sin éxito, mostrarse como una opción moderada y que da certezas. No logró nada de eso. La única certeza es que si llegara a ser presidente, no tiene propuestas o las esconde, para no espantar votantes.
En materia económica dice que Uruguay debe potenciar su crecimiento. ¿Qué medidas propone? Se limita a decir que hay que analizar la producción agropecuaria, la celulosa  y el arroz para que se desarrollen más. Cero certeza, “estudiar, analizar y ver cómo hacemos”. Pobre, muy pobre.
Atender y desarrollar la logística, los servicios. ¿Cómo? Estudiar para “ver cómo podemos hacerlo”. También “estudiar la importancia de los aeropuertos y del transporte ferroviario para la carga productiva, analizar si es viable”.
Crecer y distribuir mejor. ¿Cómo? “El empleo y el salario de calidad es la política de redistribución más importante. Existe desde hace mucho tiempo.” Esto es un reconocimiento implícito a la buena gestión del gobierno de coalición, que logró más empleo y mejor salario. La cantidad de personas empleadas que aportan al BPS está en un máximo histórico y el salario promedio está por encima del nivel que tenía al inicio del gobierno.
Orsi dice: “hay que estudiar las transferencias para atender la desigualdad y revisarlas, porque hay superposiciones y entonces habría que cortar algunas”. No da certezas sobre qué transferencias pretende incorporar, ni cuáles quitar. Todo es “estudiar, analizar, revisar.”
¿Propone aplicar una renta básica? “Hay que estudiarlo”. Hay que “analizar y buscar mecanismos” para mejorar la situación de la vivienda. En Seguridad Social propone un diálogo social y “hacer sustentable al sistema”. Parece que no se enteró que la ley de 2023 dio soluciones a este tema.
“Hay que estudiar si las AFAP tienen un lucro desmedido o no, no lo sé” (confunde lucro de inversiones con comisiones por administración). Propone que la edad de retiro sea 60 años y dar incentivos para que las personas se jubilen unos años después. Otra vez, parece desconocer que hoy el promedio de edad de las personas que se jubilan es mayor a 63 años.
En seguridad pública propone tener un diálogo interpartidario para lograr respuestas efectivas contra el narcotráfico y otros asuntos. Pienso: ¿por qué el FA se fue del diálogo cuándo este gobierno lo implementó? ¿Es creíble que ahora el FA lo haga con amplitud y sin anteojeras?
“Hay que atacar a los grandes narcotraficantes y también atender el barrio”. ¿Cómo? No esbozó ni una idea. Todo voluntarismo, sin propuestas concretas. “Hay que revisar el Código de Proceso Penal, tal vez haya que ajustar algunas cosas”. ¿Cuáles? Nos quedamos sin saberlo.
En resumen, va a “revisar, estudiar, ver cómo hace”. Un Presidente de la República debe estar preparado. Orsi no lo está.
En tanto, Delgado da certezas, ya demostró que sabe gestionar, aún en momentos difíciles. Trabaja en equipo y sabe tomar decisiones con firmeza.

Foto: Transmisión de YouTube de En Perspectiva

Mieres en conferencia de la Confederación de Cámaras Empresariales durante la Expo Prado

En la Expo Prado, Mieres subrayó la necesidad de «acelerar ritmos» en políticas públicas y desburocratizar el Estado

El candidato del Partido Independiente a la Presidencia de la República, Pablo Mieres, expuso en la Conferencia “Diálogos para el Futuro” Agenda para el Desarrollo 2025-2030, organizada por la Confederación de Cámaras Empresariales en la Expo Prado 2024, acerca de las principales propuestas programáticas del PI para el período 2025-2030. En este marco, Mieres, destacó la necesidad de «acelerar los ritmos» de toma de decisiones en el ámbito de las políticas públicas, subrayando la importancia de adaptarse a la velocidad que exige el mundo actual.
En su exposición, el candidato comenzó agradeciendo a la Asociación Rural del Uruguay por la organización del evento, y resaltó que el país se encuentra en un momento crucial, donde se están definiendo los próximos cinco años. «Vivimos en un mundo que ha cambiado de velocidad y que requiere de otros ritmos para resolver los problemas, bajo la pena de irnos quedando atrás», expresó. Durante su intervención, el candidato destacó los logros del gobierno actual, a pesar de las adversidades, como la pandemia y la sequía. Resaltó especialmente la reforma de la Seguridad Social como un ejemplo de «un gobierno que le puso el pecho a las balas». En este sentido, criticó la postura de la oposición, calificándola de «lavarse las manos frente a un plebiscito que de ganar tira por la borda al país», haciendo referencia a las posibles consecuencias negativas de dicho plebiscito.
Asimismo, el candidato del Partido Independiente se refirió a las tareas pendientes para el próximo período de gobierno, entre las cuales destacó la necesidad de reducir el déficit fiscal, mejorar la competitividad y modernizar la gestión pública. «Hay que crear una comisión de desburocratización del Estado que revise todos los trámites, regulaciones, tasas y certificados que hoy son un obstáculo para el crecimiento de la economía», propuso. Finalmente, Mieres señaló la importancia de seguir impulsando la apertura al mundo, especialmente a través del acuerdo transpacífico, y puso énfasis en la necesidad de reducir la pobreza infantil a la mitad, vinculando la educación con el trabajo para mejorar las oportunidades de las nuevas generaciones. «Tenemos que darles oportunidades reales para que puedan tener lo mejor en nuestro país», concluyó.

Nota a Pablo Mieres en Montevideo Portal

«Mieres, su militancia religiosa, la distancia con el FA y el rol del PI en la coalición», nota de Valentina Temesio en Montevideo Portal

Con el colgado «Entre Iglesia y Centroizquierda», los primeros días del mes de junio el portal Montevideo.com publicó una nota con Pablo Mieres, donde el exministro de Trabajo, único precandidato por el Partido Independiente, considera que su gestión mejoró la imagen del partido. A continuación compartimos el texto de la nota completa:

Una madre wilsonista. Un padre herrerista. Un tío y padrino comunista. Una abuela colorada riverista. Una tía abuela batllista, de la Lista 15. Un tío que fue presidente del Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural, blanco wilsonista. Otro tío militar.
En la casa de Pablo Mieres la política era un tema de conversación. A pesar de que había diferentes ideologías y visiones que podrían chocar, dice que se discutía de forma permanente.
Quizá sea por eso que uno de sus primeros recuerdos fue la victoria blanca de 1962. Aquel domingo 25 de noviembre en el que uno de sus tíos fue a su casa, en el que él y sus padres fueron a la plaza Independencia. Ese día en el que había sol, a pesar de que ahora con 64 años ve su recuerdo un tanto borroso.
Quizá, también, sea por eso que inició en la militancia pastoral a los 17 años, que se unió al Partido Democrático Cristiano, que luego se fue al Nuevo Espacio y que después fundó un nuevo partido político, el Partido Independiente (PI).
A lo largo de los años, Mieres se convirtió en el líder del partido con sede en el Centro de Montevideo, el mismo barrio que lo vio crecer. De cara a las elecciones internas, el exministro de Trabajo y Seguridad Social es el candidato único por el PI, aunque eso no significa que la campaña electoral sea más fácil que para el resto de los precandidatos.
El próximo período electoral convive con el resabio del peor resultado de la historia del PI, que en 2019 obtuvo el 1% de los votos. Sin embargo, tras unirse a la coalición de gobierno liderada por Luis Lacalle Pou, Mieres tuvo, a pesar de los resultados electorales, el mayor rol protagónico de su carrera política.
¿Cuál es el nuevo camino del PI, el partido que dice hacer que la coalición mantenga la ideología de centro?

Por y para el Centro

Los primeros 20 años de la vida del líder del PI transcurrieron en un apartamento del Centro de Montevideo, que estaba ubicado en Mercedes entre Yi y Yaguarón. Primero, fueron él y sus padres; después, vinieron sus dos hermanos varones, Gustavo y Alejandro. Mieres dice que su vida fue más de edificio que de barrio, aunque tenían amigos dentro y fuera.
En el Centro también estaba su primer centro de estudios, el colegio Inmaculada Concepción, conocido como el de los vascos, que significó horas de fútbol, un deporte del que es fanático, sobre todo del Club Nacional de Football.
De chico se recuerda tranquilo, como un niño tímido. Tanto que cuando sus maestras de la escuela lo miraban, se ponía colorado. Con el tiempo, cambió: la adolescencia lo encontró desinhibido y a los 15 años se convirtió en delegado de su clase de los vascos.
“Yo era muy amigo de la barra más activa, pero también era amigo de los que eran más tímidos, más reservados. Entonces, tenía una relación muy buena con todos. Después, fui al Juan XXIII, que me marcó mucho desde el punto de vista intelectual, porque tenía un nivel de exigencia más alto y eso me obligó a dar un salto en estudios”, dice el líder del PI a Montevideo Portal.
En ese interín, sus padres se divorciaron. Al tiempo, nacería su única hermana mujer, fruto de las segundas nupcias de su padre.

La Iglesia, el primer paso
A Mieres la adolescencia lo encontró en plena dictadura cívico-militar. Si bien ya había dejado el colegio, seguía acercándose a la parroquia, donde dio sus primeros pasos como militante pastoral. La comunidad juvenil de aquel entonces abarcaba a unos 150 jóvenes de distintos grupos de reflexión.
Aquellos encuentros eran un “ámbito de sociabilidad brutal”: se hacían novios y novias, amigos y amigas, dice Mieres. La pastoral juvenil le dio al precandidato del PI un “papel importante”, ya que era uno de los guías del grupo.
Pero, sobre todo, la pastoral juvenil era un lugar de libertad. “Yo creo que en parte, muchos, incluso los que estaban en la parroquia de los vascos, de repente no tenían tanta cuestión de fe, sino que sentían que ahí podían hablar libremente, porque estábamos en plena dictadura”, indica.
Además de libertad, la pastoral juvenil tenía un vínculo con la Iglesia Católica. Mieres recuerda la vez que el obispo de Tacuarembó y arzobispo de Montevideo, Carlos Parteli, lo recibió porque él “quería una iglesia más beligerante con la dictadura”.
“Yo era un dirigente de la pastoral juvenil, tendría 17 años. Le fui a reclamar, porque quería una iglesia que saliera a enfrentar. Parteli me contestó muy bien y me dijo: ‘Nosotros estamos en la iglesia como en las catacumbas. Es decir, somos espacios de libertad, que yo tengo que cuidar para el momento en el que vuelva la democracia. Por lo tanto, tengo que sacrificar, a veces, decir cosas fuertes públicas para que podamos seguir trabajando’”, narró Mieres.
El exsenador aún no sabe si las palabras de Parteli lo convencieron, pero sí dice que fue un “diálogo muy lindo”, que lo entendió, que lo recibió mano a mano. Aquel adolescente se sintió escuchado.
En la parroquia no solo militaba. Fue ahí donde conoció a su esposa, Rossana, una joven de Punta Gorda que se acercó al grupo por una compañera de liceo, una amistad que el matrimonio conserva hasta hoy. A lo largo de los años, Rossana se ha convertido en un “apoyo importante” y en la madre de sus tres hijos, Federico, Ignacio y Verónica.
Si bien la religión lo forjó en la política, en la actualidad Mieres no es practicante, aunque sí se reconoce como católico.
“No soy práctico; no estoy yendo a misa ni a ninguna actividad religiosa, pero sí creo en que Dios existe y que nos quiere. En eso sí creo; también en que hay valores que son los cristianos, que son los que me empujan. Sigo creyendo que la figura de Jesús es una cosa impresionante y que realmente fue el más influyente de la historia de la humanidad. Tengo esas convicciones, pero hace mucho tiempo que no hago todo ese proceso de introspección, que tiene que ver con lo religioso. Es como que estoy en fase de continuidad”, asegura el político.
El vínculo de Mieres y la religión no ha sido oculto. De hecho, el exministro de Trabajo y Seguridad Social se manifestó en contra de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que se aprobó en 2012. Ahora, 12 años después, dice que es un “tema que ya está laudado”.
Ahora Mieres sí discrepa con la Iglesia con otra cuestión: la eutanasia.
“Creo que hay un punto en el que, con todos los cuidados y los resguardos, hay que asumir que hay una libertad de la persona para tomar una decisión, que es terrible, pero que a veces es necesaria”, asegura.
Esa no es su única diferencia con la iglesia. Mieres está en contra de lo ortodoxo, de que a la institución católica le cueste aggiornarse al mundo actual. No coincide en que las mujeres no puedan ser curas o que los curas no puedan casarse. Tampoco en cómo se manifiesta sobre la inclusión social y sexual. Entonces, su progresismo, la centroizquierda se enfrenta a lo conservador, a lo milenario, como un impuesto de fe.

Un poco más
Para Mieres, la militancia pastoral requiere también un compromiso político. Por eso, llegó un punto en el que con sus amigos del Juan XXIII comenzaron a discutir dónde se iban a “meter”. Fue claro y natural: el Partido Demócrata Cristiano (PDC). Después de reuniones con los dirigentes en los que “discutieron ideológicamente”, en 1979 aquellos jóvenes cristianos decidieron unirse al partido.
Fue antes del plebiscito del 80, el que fue impulsado por los militares con el fin de modificar la Constitución, pero al que la mayoría de los uruguayos le dijo “no”. De todos modos, en aquellos tiempos oscuros, el PDC, a pesar de estar identificado con la izquierda, podía funcionar.
“La dictadura siempre tuvo como un degradé en la represión: los Tupa todos encerrados, presos y, además, torturados, rehenes; los comunistas también habían sido barridos, perseguidos, muy complicado; los socialistas ya tenían un nivel de tolerancia, aunque igual eran clandestinos, pero no era lo mismo, y los demócratas cristianos éramos el paso siguiente. Después estaban los blancos y los colorados”, señala el líder del PI.
Si bien el PDC había estado vinculado al Frente Amplio (FA), Mieres insiste en que su ideología era de centroizquierda, que “tenía una ideología vinculada con un planteo de superación del capitalismo, aunque siempre estuvo enfrentado al marxismo-leninismo”.
Mieres se sentía cómodo en el “ala moderada”, aquella que lideraba Juan Pablo Terra, de quien tiene un cuadro colgado en la sede del PI, la que Hugo Batalla arropó cuando los militares asesinaron a Zelmar Michelini.
Los días de militancia en el PDC tuvieron un año bisagra: el 1980, que fusionó su primera campaña con la negativa al plebiscito y en el que se convirtió, por primera vez, en un hombre casado.
La campaña era a escondidas, ilegal, como alguien puede expresarse cuando una dictadura está al mando de un país. Entonces, los jóvenes realizaban pegatinas en los ómnibus, en las columnas. Era rápido y a la pasada. Sabían que los militares podían agarrarlos, y que, si lo hacían, era de verdad. Pero él nunca estuvo preso, aunque dice que es porque tuvo suerte.
Uno de los momentos más difíciles de la Juventud Demócrata Cristiana (JDC) fue cuando en 1981 una volanteada por el 1° de mayo no resultó como esperaban. Esa era una época en la que el Centro de Montevideo vibraba a la noche, en la que los cines se llenaban. Entonces, fueron para esos lugares, donde había gente. La consigna era simple y clara, aunque no carecía de riesgos: entraban a las salas y en el momento exacto en el que la película terminaba y la sala quedaba oscura debían tirar los volantes. La idea era que fuera antes de que se prendieran las luces, para después salir como si nada hubiera pasado.
A Mieres y su grupo les tocó en el cine Plaza, que tenía dos pisos. Se sentaron contra la baranda, en la primera fila del segundo piso. Para ellos, dice, era más fácil. Sucedió todo como debía pasar y cumplieron con la misión. Sin embargo, a otro grupo de jóvenes no les fue tan bien. Esa noche los militares se llevaron a ocho militantes, que eran los responsables de cada cine. “Yo no era responsable, zafé, pero la JDC quedó herida y durante un tiempo funcionamos con problemas”, recuerda.
Sin embargo, no dudaron. Siguieron militando en contra del régimen, aunque en las elecciones internas de 1982 no acompañaron a ninguno de los partidos tradicionales, porque los de izquierda estaban proscritos.
Un año después, en 1983, a pesar de que aún seguía el gobierno de facto, el aire era distinto: podía sentirse la apertura a la democracia. En aquel entonces, Mieres resultó electo secretario de la juventud y estaba en la dirección nacional del PDC. Ese puesto le dio la posibilidad de ser parte de la delegación que el 27 de noviembre estuvo sobre el escenario del acto del Obelisco, y formó, con muchos otros, el Río de Libertad.

Más allá de la política
La vida de Mieres no solo estuvo enfocada en la política y en su familia, sino que también dentro del mundo académico. Cuando terminó el liceo se inscribió en dos facultades: en la de Humanidades y en la de Derecho.
Sin embargo, dejó la licenciatura en Historia y se enfocó en la abogacía, aunque no terminaría la carrera hasta 1990. Es que, en paralelo, comenzó el grado de Sociología que dictaba el Claeh, en aquel entonces un flamante centro de estudios en el que trabajaba como administrativo. Probó y no lo dejó; así se quedó en el mundo de las ciencias sociales.
Así, Mieres se sintió más cómodo como sociólogo y politólogo: escribió libros y publicó artículos, dio clases en la Universidad de la República y en la Universidad Católica. Con el tiempo, se enfocó en la universidad privada, donde ejerció como director de la carrera en Ciencias Sociales y luego como decano.
Hasta que, en 2015, resultó senador por el PI, y aunque dice que al principio fue legislador y profesor, en un momento lo dejó.

Carrera política
El primer contacto de Mieres con el Palacio Legislativo dista mucho de su primera vez como diputado suplente. Es que su padre había sido abogado en el Parlamento, por lo que ya conocía el icónico edificio montevideano. De todos modos, lo conoció por dentro a los 25 años, cuando tras una “mala” votación del PDC, resultó suplente de Héctor Lescano. Por alguna razón, el referente del partido pidió un mes de licencia en octubre del 88, y Mieres vivió una “experiencia increíble”.
Después de su debut como parlamentario, el PDC creó el primer Nuevo Espacio, y se fue convencido. Su motor era la nueva izquierda, una distinta. “Eran los tiempos de reclamar un cambio, en el FA, obviamente, predominaban cada vez más los sectores más ortodoxos, más marxistas-leninistas”, recuerda.
Entonces, se fueron: patearon el tablero y siguieron a Hugo Batalla, que tiempo después los dejaría al volver al Partido Colorado. En las elecciones del 87, el Nuevo Espacio obtuvo un solo lugar en la Cámara baja.
Cuando el PDC comenzó a pensar en volver al FA, el Nuevo Espacio, liderado por Rafael Michelini, se apartó, y Mieres los siguió. Al tiempo, en el 2000, después de haber sido electo diputado, el exsenador volvería a decirle que no a los frenteamplistas, cuando el Nuevo Espacio se sumó a la fuerza política.
Entonces, Mieres le dijo que no dos veces al FA y una a los colorados, a pesar de que quizá políticamente podrían haber sido elecciones con mayor rédito, resultados, votos.

Un nuevo pequeño partido
Después de la ruptura con el Nuevo Espacio, Mieres, Iván Posada y Ricardo Falero fundaron el Partido Independiente. Era 2002, aquel año en que la crisis económica azotaba las calles uruguayas y la posibilidad de quién gobernaría en el próximo período era clara: el FA.
Sin embargo, ellos creían que “había que crear un camino distinto, que había que mantener ese camino distinto”. Así nació el PI.
A pesar de que su máximo logro electoral fue de 3,1%, cuando Mieres fue electo senador, el líder insiste en que su partido le ha dado “ideas, propuestas e independencia” al sistema político uruguayo.
“Hemos jugado un papel importante en el Parlamento, chiquito. Siempre fuimos un partido chico, que fue creciendo. Primero, con un diputado solo en 2004; después con dos diputados en 2009; después con tres diputados y un senador en 2014, y después vino la caída del 2019, que volvimos a un diputado solo. Pero ahí vino un cambio, que fue el partido de cogobierno, el acuerdo con Luis Lacalle Pou para cogobernar”, dice Mieres.
A pesar de sus años, el PI nunca logró despegarse. Quizá la respuesta sea la falta de estrategia, su fiel arraigo a las ideas. En 2019, el partido tuvo su peor votación de la historia.
Para Mieres, uno de los problemas fue su alianza con Esteban Valenti, Fernando Amado y José Franzini Batlle. “Fue un error, que cuando lo corregimos nos salió más caro todavía. Porque armás una cosa, la armás con bombos y platillos, después te das cuenta de que te equivocaste. Entramos mal al año electoral”, reflexiona.
Además de la alianza fallida, dice, se suma la aparición de figuras como la de Ernesto Talvi, Juan Sartori, Guido Manini Ríos y Edgardo Novick, que “descolocaron”. Pero el mea culpa es a la “macana” de haber “errado la estrategia”.
A pesar de la mala votación y de las malas decisiones, el 2019 trajo una nueva faceta del partido de centroizquierda: su unión a la coalición multicolor. Esa nueva alianza le dio a Mieres el mayor protagonismo de su vida política, cuando asumió como ministro de Trabajo y Seguridad Social.
Mieres considera que con su nuevo rol en el Poder Ejecutivo, el segundo de su historia —fue director de Educación del Ministerio de Educación y Cultura—, el PI “ha recuperado la imagen”, que “está muy fuerte”, que la sociedad lo “valora”.
“El partido mostró algo que no había podido mostrar: la capacidad de cogobernar, de gestionar adelante políticas públicas. Por lo tanto, soy muy optimista, creo que tenemos una gran oportunidad en este momento”, dice.
Mieres insiste en que la presencia de su partido hizo que el gobierno de Luis Lacalle Pou fuera de “centro” y no de “derecha”. “Nos sentimos responsables de haber sido un poco el partido que ayuda a que la resultante del gobierno sea de centro”, expresa.
Durante su gestión como ministro de Trabajo, Mieres se enfrentó, además, a la pandemia, que golpeó a los trabajadores uruguayos y del mundo. Aunque hay debes, como los derechos de las personas que trabajan de forma independiente, resaltó que se sintió “cómodo” durante su gestión, que, entre otras cosas, implicó ser el mediador entre el Pit-Cnt y las empresas.
“Pablo Mieres ha sido un gran ministro. Durante años compartimos la Cámara de Diputados y gestamos una linda relación personal. Después nuestras ideas se juntaron para comprometernos juntos ante la ciudadanía”, escribió el presidente de la República el pasado 3 de mayo cuando dejó su cargo como ministro.
“Me fui contento. Siempre digo: contento, no satisfecho, porque da la sensación de que está todo hecho”, explica.
Su próximo objetivo es atravesar la campaña electoral, que requiere “energía”, “fuerza” y “remarla”. Entonces, se enfocará en sus votantes, esos que dice que piensan con cabeza propia, que tienen convicción de sensibilidad social y que están conformes con la coalición de gobierno.
Si bien no lo considera un objetivo, Mieres sostiene que su equipo está preparado para gestionar el Ministerio de Desarrollo Social, donde siente que son “capaces de cumplir bien”.
Mientras tanto, habrá que esperar a los resultados de octubre y ver quién se convertirá en el próximo presidente uruguayo.

Link a nota original de Montevideo Portal

Columna de opinión de Daniel Pérez en El País

Mieres y la política, columna de Daniel Pérez en El País del 16 de mayo de 2024

Pablo Mieres es un dirigente con una larga trayectoria política, que incluyó ser diputado, senador y ministro. Como diputado, impulsó la creación del Ministerio de Desarrollo Social, siendo el primero en plantear su importancia para el país. Como senador tuvo una actuación destacada, tal como lo señaló en su momento un informe de la Facultad de Ciencias Sociales.
En 2020 asumió como ministro de Trabajo. Tuvo una actuación allí también destacada, tal como lo reconocen representantes de trabajadores y de empresarios.
Este período de gobierno, que sin dudas fue excepcional, permitió que mostrara su sensibilidad política en un tema tan importante para las personas como es el trabajo, así como su capacidad para gestionar la política pública en materia de empleo, relaciones laborales y seguridad social.
Durante su gestión se flexibilizaron las condiciones de ingreso al seguro de paro a los trabajadores, permitiendo la reducción horaria o de días de trabajo, y acceder en simultáneo al subsidio por desempleo.
Esto posibilitó a miles de trabajadores mantener su vínculo laboral, con lo que ello implica no solo desde el punto de vista económico, sino también en cuanto a impacto emocional. De esta forma se protegió el trabajo, el ingreso de las personas y muchas empresas pudieron continuar con sus actividades. Todo ello tuvo consecuencias positivas en la recuperación rápida del empleo, al punto que en este momento hay 74.000 puestos de trabajo más que en 2019: se revirtió así el proceso de pérdida de empleos que caracterizó al último gobierno del Frente Amplio.
En materia salarial, debió enfrentar la difícil disyuntiva entre salario y empleo. En ese marco, con la valentía y honestidad que le caracterizan, planteó a trabajadores y empresarios la necesidad de priorizar el vínculo laboral, aceptando que el salario se viera deteriorado por un tiempo, pero asumiendo el compromiso que al culminar el período de gobierno el mismo se recuperaría a niveles de 2019. Tanto trabajadores como empresarios compartieron el planteo y en una actitud madura que los enaltece, firmaron un convenio y aceptaron la reducción de los ingresos.
Mieres y el gobierno no solo cumplieron su compromiso de recuperar el salario real, sino que fueron más lejos: el salario real está 2,4% por encima de 2019, siendo el mayor en los últimos 50 años de historia del país.
En materia de seguridad social, le tocó asumir a Mieres la reforma de la seguridad social, junto a un equipo técnico de primer nivel. Fue nuevamente un desafío enorme. Logró transitarlo con inteligencia, generosidad, flexibilidad y diálogo, mucho diálogo social y político, para que luego de un proceso de más de dos años el Parlamento aprobara una ley que establece un nuevo modelo de seguridad social, que sin duda será reconocido en el futuro.
En resumen, Mieres es alguien con sensibilidad social y una capacidad enorme de gestión y articulación. Es una de esas personas que con su acción rescatan la nobleza de la acción política, y que nos recuerdan por qué vale la pena dedicar parte de nuestra vida a hacer política. Pablo Mieres reivindica así, con su ejemplo, la actividad política.

Link a la columna de Daniel Pérez en el diario El País