Pablo Mieres. Portada Columna Opinión

Escribe: Pablo Mieres. Ministro de Trabajo y Seguridad Social.

Cada vez que se inicia un proceso electoral resulta fundamental preguntarse, más allá de los cálculos partidarios, cuál es el mejor camino para el bienestar de los uruguayos y, particularmente, de los más débiles y vulnerables.

Y la respuesta es, a nuestro juicio, muy clara. Es imprescindible seguir avanzando en la concreción de aquellos cambios que permitirán la mejora de las condiciones de vida de todos los uruguayos.

En efecto, en este período que termina, a pesar de las fuertes adversidades que sufrimos como han sido la pandemia, los impactos de la guerra en Europa, la sequía más grande de las últimas décadas y los fuertes efectos de la crisis cambiaria e inflacionaria en Argentina, estamos completando un período de gobierno con notorios avances y respuestas a varios de los principales problemas que tenía nuestro país.

En este período de gobierno, por primera vez en muchos años, se inició la transformación educativa, pilar fundamental para mejorar las condiciones de inserción adulta exitosa de nuestros adolescentes y jóvenes. La transformación educativa está en curso y es necesario consolidarla e impulsar aquellos aspectos que aún quedan por realizar.

En este período de gobierno también se llevó adelante la reforma de la seguridad social que era una necesidad imprescindible para construir un futuro sostenible de nuestro sistema previsional con criterios de equidad y como resultado de un enorme proceso de participación, diálogo y debate.

En este período de gobierno, a pesar de las adversidades mencionadas, hemos recuperado el empleo revirtiendo la tendencia negativa que se produjo durante el gobierno anterior, creando más de cien mil puestos de trabajo, reduciendo el desempleo, aumentando la población que está en el mercado de trabajo y reduciendo la informalidad.

En este período de gobierno, vamos a terminar con una recuperación del poder adquisitivo del salario que alcanzará niveles más altos que los que existían en el último año del gobierno anterior, cumpiendo con el compromiso asumido.

En este período de gobierno se dejará la mayor inversión en décadas en materia de infraestructura en caminería, puentes y saneamiento a lo largo y ancho del país.

Quedan muchas cosas por hacer, pero está claro que el camino adoptado ha sido el correcto y nuestro partido ha jugado un papel firme y protagónico en todo el proceso de cambios impulsado.

Además de las mejoras destacadas en materia de empleo, salario y reforma de la seguridad social, también hemos cumplido un papel muy relevante en los avances de la agenda de derechos y la equidad de género, en la adopción de propuestas de avanzada en materia de adicciones, en la importancia de la transformación del Estado, en la orientación de la capacitación laboral, en el apoyo a las iniciativas cooperativas y acompañando con firmeza la transformación educativa.
En la agenda queda pendiente la construcción de una firme y prioritaria estrategia de reducción de la pobreza infantil con el norte puesto en la eliminación de este fenómeno y, al menos, en el próximo período de gobierno reducirlo efectivamente a la mitad.

También es imprescindible revertir las preocupantes tendencias de la crisis de integración social y de la inseguridad ciudadana, en tal sentido apostamos con mucha fuerza a la creación de un Ministerio de Justicia que ponga foco firme en la integración efectiva de las personas privadas de libertad y apostando a una policía más cercana a los barrios para cumplir un papel relevante en la restauración de la convivencia a escala local.

Pero, además, debemos insistir y avanzar en la inserción internacional para que nuestra producción ingrese en nuevos mercados en las mejores condiciones de acceso abatiendo aranceles y limitaciones que actualmente marcan un freno a nuestras posibilidades de crecimiento económico.

A su vez, para aumentar nuestras tasas de crecimiento económico es fundamental aumentar la inversión actual en Ciencia y Tecnología y, por otra parte, lograr mejoras significativas en los niveles de productividad y competitividad lo que permitirá incrementar el valor agregado de nuestros productos y servicios, con el consiguiente impacto positivo en la continuidad del aumento del empleo.

Finalmente, también tenemos que dar un salto relevante en materia de transparencia, fortaleciendo efectivamente las instituciones encargadas de controlar la gestión pública, tanto la JUTEP como el Tribunal de Cuentas.

Pues bien, desde la oposición lo único que vemos son críticas, cuestionamientos y confrontación.

Es más, si el Frente Amplio ganara no hay ninguna duda de que se frenaría la transformación educativa con el gravísimo impacto que tendría para nuestros adolescentes y jóvenes.

Pero, también, de acuerdo a lo que ellos mismos dicen, se buscaría revertir la reforma de la seguridad social, a tal punto de que importantes sectores del Frente Amplio impulsan un plebiscito que, en caso de que se aprobara, llevaría a nuestro sistema previsional al colapso y, además supondría la confiscación de los ahorros personales de más de un millón y medio de los uruguayos, afectando dramáticamente la certeza jurídica que es uno de los pilares de nuestro desarrollo y crecimiento.

Finalmente, desde el Frente Amplio se mantiene la misma estrategia que desarrollaron en la campaña del referéndum sobre la LUC, sosteniendo sus críticas en falsedades y anunciando grandes males que obviamente no han ocurrido.

La disyuntiva del año que viene será, entonces sin duda, entre continuar los avances agregando las cosas que faltan y que nosotros queremos incluir en el próximo período de gobierno o un freno cargado de retroceso y falta de verdaderas propuestas para el mejor futuro de nuestro país.

Con estas convicciones, desde el Partido Independiente nos preparamos para una nueva campaña electoral en la que cuanto más apoyo recibamos, mejor será el país de los próximos años.