Dardo Rodríguez

Escribe: Dardo Rodríguez. Asistente Social, secretario del Partido Indpendiente, miembro del Directorio del INAU de 2010 a 2020.

El pasado sábado 2 de diciembre, el Partido Independiente celebró su Convención Nacional con presencia de representantes de todo el país, reafirmando una vez más su presencia y vigencia nacional.

Fue la última convención previo a los comicios del año próximo. La instancia sirvió para reafirmar cuatro elementos muy importantes para la vida del partido, los cuales constituyen las condiciones de base para que el PI enfrente con esperanza y entusiasmo el ciclo político electoral que se viene.

En primer lugar, los compañeros que asumieron responsabilidades de gobierno en diferentes organismos, rindieron cuenta de su gestión. El partido desde su fundación ha exhibido las condiciones y cualidades de sus representantes cuando les ha tocado actuar en ambas cámaras en el ámbito parlamentario. El estudio serio de los temas, su responsabilidad a la hora de trabajar los diferentes asuntos que han tenido trámite parlamentario, ha sido una seña de identidad de nuestro partido.

En este periodo, por primera vez hemos asumido, además, responsabilidades de gobierno y el resultado de la actuación, reflejada en los informes presentados ante la convención por parte de nuestros representantes, no solo confirma esa actitud republicana de seriedad, compromiso y responsabilidad ante la gestión, sino además la calidad profesional y pericia técnica para el ejercicio de los cargos. Tenemos equipos probados y preparados para ejercer el gobierno.

En segundo lugar, se aprobó el programa, donde se ven plasmadas las aspiraciones de cambio y transformación que el partido desea proponerle a la ciudadanía para la cual le pide su respaldo y voto. Nacimos inspirados y motivados por la necesidad de trasformaciones estructurales que le permita al país transitar por senderos de prosperidad y justicia social. Reafirmamos nuestra convicción que solo es posible garantizar a los uruguayos un bienestar y una integración plena si tenemos una economía capaz de dar sostenibilidad el largo plazo a estos objetivos de bienestar.

Este es el eje articulador de nuestro programa que prioriza algunos aspectos como; la necesaria inserción internacional del país para ampliar las oportunidades de negocios para nuestras empresas de modo de generar empleos de calidad; atacar con eficiencia un drama que se arrastra desde décadas como la pobreza infantil con respuestas audaces y creativas, la necesidad de atender en profundidad la seguridad con iniciativas basadas en abordajes integrales y complementarios al combate del delito, seguir sin marcha atrás posible profundizando la reforma educativa y la apuesta a mejorar sustancialmente las políticas que atiendan la producción del conocimiento invirtiendo en ciencia, tecnología e innovación y, sin pretender agotar los temas propuestos, dando un nuevo impulso a la reforma del estado para que éste, esté sintonice con necesidades de los sectores más dinámicos del país. Un estado mucho más eficiente y mucho más inteligente.

En el plano político, se destacaron dos aspectos. Por una parte, una reafirmación inequívoca de ir por más. Valorando positivamente que el mandato popular de un cambio de rumbo para el país dado en las urnas a los partidos hoy coaligados en el gobierno, no solo ha sido bien interpretado y bien ejecutado, sino que además de manera contundente se plasmaron cambios como la reforma educativa, la reforma de la seguridad social y la del estado que no pueden ser detenidas y deben ser continuadas. La oposición, en este sentido, ha demostrado, no solo no tener una opinión común al respecto sino, que como consecuencia de su falta de propuesta llevaría al país al trancazo y la marcha atrás.

Por último, renovó la confianza en el liderazgo de Pablo Mieres para encabezar una vez más esta etapa. Quienes lo hemos acompañado desde antes aún de fundar el partido, sabemos de sus enormes cualidades personales y políticas, pero la gestión frente a uno de los ministerios claves como lo es el de Trabajo y Seguridad Social ha permitido un amplio reconocimiento a su profesionalidad y rigor en el ejercicio del gobierno, la capacidad para liderar y resolver asuntos complejos del gobierno acompañadas además de otros atributos fundamentales para gobernar como capacidad de escucha, capacidad de negociación y de diálogo, solidaridad y lealtad en el ejercicio del poder ejecutivo.
En suma, contamos con las bases para asumir este nuevo desafío con esperanza, queda solo transitarlo con convicción y trabajo.