El senador y candidato Pablo Mieres dijo que “el presidente Vázquez desconoce la realidad y dice cosas que nadie le cree”.Pablo Mieres recibió a ECOS en su despacho en el anexo del Palacio Legislativo en los últimos días de 2018, flanqueado por los retratos de Artigas, Juan Pablo Terra y Hugo Batalla. El Frente Amplio acababa de perder una votación crucial para sacar adelante su proyecto sobre financiación de partidos políticos: no lo había votado su diputado Darío Pérez y ninguno de la oposición. Mieres dijo que la izquierda moderada dentro del Frente Amplio “está en vías de descomposición” y que le dan vergüenza algunas expresiones del presidente Vázquez. Y, obviamente, también habló sobre La Alternativa, la nueva coalición que lo postulará a la presidencia, encabezada por su Partido Independiente en alianza con Avanza Uruguay (liderado por José Franzini Batlle), Batllistas Orejanos (Fernando Amado) y Navegantes (Esteban Valenti).

-Se inició en la política en el Frente Amplio.

-Sí. En 1979 me incorporé a la juventud del Partido Demócrata Cristiano, que integraba el Frente Amplio, aunque debido a la dictadura el Frente no tenía ningún funcionamiento. Mi primera actividad relevante fue pegar pegotines por el “NO” en el 80.

-Pasada la dictadura también siguió en militando en el Frente Amplio.  

-Sí. Cuando volvimos a la democracia se produjo un debate en el PDC sobre si se ratificaba su pertenencia frenteamplista o no. Y triunfó la posición de ratificarla. Yo estuve en esa línea. En las elecciones de 1984 fui candidato a la diputación, en tercer lugar por el PDC, en el Frente Amplio. Y, de hecho, entré un mes a la Cámara, en octubre de 1988, como suplente de Héctor Lescano. 
¿Cómo no se iban a apropiar los delincuentes de los barrios si son territorio de nadie?
-Así que fue diputado por el Frente Amplio. 

-Sí, en el 88.

-Después vino todo ese período en el que se dio la discusión entre “las dos izquierdas” y Hugo Batalla abandonó el Frente Amplio con su Partido por el Gobierno del Pueblo, el PGP, la ex Lista 99. Y el PDC también se fue.

-Ya en aquel 1988 estábamos en pleno proceso de confrontación. La ruptura se produjo técnicamente en diciembre del 88, aunque Batalla la anunció de modo formal el 10 de marzo del 89. 

-¿Cuál era el principal motivo para romper con el Frente?

-Uno que tiene mucha vigencia: la concepción política de la izquierda. Nuestra idea era: “acá no hay una izquierda, hay dos. Hay una izquierda ortodoxa, tradicional, que avala el marxismo-leninismo, rígida, anacrónica, que no reconoce que hay autoritarismo de izquierda, que lo defiende. Y por otro lado, decíamos que había una izquierda renovada, moderada, democrática, de transformación”. En función de eso se produjo la ruptura. La Juventud Demócrata Cristiana jugó un papel muy relevante porque elaboró una serie de documentos que le dieron sustento teórico al debate, que Batalla lideró en el plano político. Hay un librito escrito por la JDC de aquella época, que se llamaba “Una Izquierda Nueva para una Patria Nueva”. Ese fue el debate en el 87-88, que culminó con la ruptura y la aparición del primer Nuevo Espacio, que lideró Batalla en la campaña electoral del 89. 

-En el que estaban el PDC, la 99 y la Unión Cívica. 

-Exactamente. Obtuvo un 9% de los votos en 1989. Casi todo ese porcentaje se lo llevó el PGP, el PDC sacó un solo diputado, y la Unión Cívica no obtuvo representación. 

-Y eso duró hasta que Batalla…

-Aceptó la propuesta de Sanguinetti, de ser vicepresidente. Ahí se quebró el Nuevo Espacio en varios pedazos. Hugo se fue con la mayoría del PGP al Partido Colorado, Rafael Michelini se plantó en la postura de mantener el Nuevo Espacio como una opción independiente, y en el PDC -que tuvo un debate interno bastante duro- terminó ganando la posición de volver al Frente Amplio. 

-¿Cuál fue su postura en ese debate?

-Yo ya era el secretario político. Junto con Juan Young -que había sido presidente del partido- sosteníamos que había permanecer en el Nuevo Espacio y votar junto a Michelini. Pero perdimos. Y ahí tomamos una decisión, que hoy vista a la distancia fue un error: no quebrar el partido a tres o cuatro meses de las elecciones de 1994. Y nos mantuvimos en el PDC y volvimos con él al Frente Amplio. Entonces aprendí una cosa muy importante: no puedo hacer política contra mis convicciones. Esa campaña fue para mí un trago amargo. Me quedó grabado el acto final del Encuentro Progresista en el 94. Fue en Tacuarembó y yo tenía que hablar en representación del PDC. Antes de subir al estrado me decía: “Qué horrible, voy a hablar de algo que no creo”. Y lo hice. Y al PDC le fue horrible, quedamos afuera del Parlamento. En febrero de 1995 presenté la renuncia al partido, junto con muchos compañeros –Juan Young, Daniel Radío, Dardo Rodríguez- que decidimos volver al Nuevo Espacio, que era en definitiva lo que tendríamos que haber hecho en el 94. 
El Frente no tienen capacidad de dialogar con nadie. Es y ha sido una mayoría absoluta excluyente. 
-¿Cómo los recibió Michelini?

-Yo le dije a Rafael: “Mirá, nosotros nos equivocamos, tú hiciste lo que tenías que hacer y acá venimos a apoyarte y a trabajar contigo”. 

-Pero después Michelini volvió al Frente Amplio.

-¡Ese fue el problema! En el 95 yo había tenido el reflejo de decirle a Rafael al volver al Nuevo Espacio: “Nos cuadramos atrás tuyo. Solo una cosa no puedo hacer más, que es volver al Frente Amplio. Ya estuve dos veces”. Pero eso fue lamentablemente lo que ocurrió apenas pasó la elección de 1999. Rafael decidió volver al Frente. Ahí yo dije: “no hago política contra mis tripas”. Y se quebró el Nuevo Espacio. Tres de los cuatro diputados electos por el lema fundamos la bancada del “Nuevo Espacio Independiente” y un año después, en 2002, fundamos el Partido Independiente con Iván Posadas y Ricardo Falero, que era el diputado en Canelones, y un montón de gente más.

-¡Cuántas vueltas!

-Todo un periplo. Pero el único momento en el que, de alguna manera, yo me corrí de mis convicciones fue cuando acepté la derrota interna en el PDC y me fui al Encuentro Progresista. Sacando ese momento, siempre estuve en la línea de la izquierda moderada, de la centroizquierda, de defender un espacio político independiente del Frente y de los partidos tradicionales. 

-El Partido Independiente entonces nació en 2002. Ya no es grupo nuevo. 

-Al contrario, es un partido consolidado, maduro, creciente y con una oportunidad muy grande por delante. Acabamos de consolidar el acuerdo de La Alternativa y es una señal muy buena para el sistema político. 

-Sin embargo queda la sensación de que el Partido Independiente no ha despegado, que pasan los años y se mantiene con un electorado chico, sin incidir de un modo decisivo.

-Son dos cosas distintas. Para decirlo de una forma rimbombante, duplicamos nuestra bancada en cada elección. Tuvimos un diputado en la primera, dos diputados en la segunda, tres diputados y un senador en la tercera. Desde ese punto de vista, ¡caramba!

-Será bravo duplicar ahora.

-Yo lo veo posible. Tener dos senadores y seis diputados, sí, perfectamente. Pero nosotros vamos por más, con toda franqueza, creemos que juntos con La Alternativa, podemos generar un espacio mucho mayor. Pero hay que jugar la carrera, no se puede cantar victoria antes de correrla. Pero, es cierto, el Partido Independiente no ha logrado ser un actor decisivo. Y eso ocurrió porque el Frente ganó la mayoría absoluta en las dos últimas elecciones. 

-¿Esa es la única razón? 

-Sí, porque el Frente optó por ejercer la mayoría de forma excluyente. Pudo haber intentado ampliar esa mayoría, pero no lo hizo porque tiene muchísimos líos, prioriza el teatro interno y deja de lado la posibilidad de tender puentes hacia otros. Y tienen tantos líos internos porque aquel debate de los 80 sigue vivo dentro del Frente, con una diferencia: en este período ha quedado muy claro que la izquierda tradicional le ganó por knock-out a la izquierda moderada. Hoy la izquierda tradicional es hegemónica dentro del Frente de una manera apabullante. El eje MPP – Partido Comunista manda y hace lo que se le canta. El sector moderado está en vías de descomposición, con pérdida de liderazgo y con dificultades enormes para demostrar vigencia. La salida del grupo de Valenti y la formación de Navegantes es otra señal clara de ese deterioro. 

-Acaban de perder una votación ahora por no tener el voto del diputado 50.  

-Sí, perdieron el voto de Dardo Pérez y no consiguieron ni un solo voto en la oposición, ni a Unidad Popular, nada. No tienen capacidad de dialogar con nadie. Son y han sido una mayoría absoluta excluyente. Mientras tengan uno más, prefieren trancarse en cualquier cosa antes que buscar acuerdos fuera del Frente. Tienen ese mito de la unidad, pero a su vez la unidad no la consiguen, y eso los va llevando al despeñadero, están en proceso de deterioro acelerado. 

-¿La oposición debe unirse como reclaman algunos de sus integrantes?

-A la hora de conversar, conversaremos; pero ahora es hora de competir.

-¿No apoya entonces la idea de una coalición previa?

-Me parece que no es correcto. Tenemos diferencias, es bueno que se exhiban y la gente elija. Entre octubre y noviembre habrá un primer tiempo de diálogo y entre noviembre y el 1 de marzo un segundo tiempo. Nosotros vamos a trabajar fuerte de aquí al 30 de octubre para juntar votos para La Alternativa y para ser una opción de gobierno. 
Selva es muy capaz, con una extensa trayectoria política, mucha experiencia y una extensa formación
-¿En las elecciones internas habrá varias listas dentro de Alternativa?

-No. 

-¿Una interna competitiva no hubiera sido una buena forma de darle vida a la nueva coalición, de hacerla conocer, promover a sus sectores, líderes e ideas?

-Somos una coalición reciente que no se puede enfrentar ya a la prueba de una competencia interna. Además estamos de acuerdo en hacer una fórmula única: hay acuerdo en que yo sea el candidato, y vamos a ponernos de acuerdo en el vicepresidente. Por lo tanto no tiene sentido. Tampoco tiene lógica que la convención del Partido Independiente esté integrada por gente que no es del partido. 

-¿ Selva Andreoli completará la fórmula?

-Es una posibilidad. Selva es muy capaz, con una extensa trayectoria política, mucha experiencia y una extensa formación. Sería una gran candidata, pero la resolución la tenemos que tomar entre todos los grupos que integran La Alternativa y será en los primeros meses de 2019. 

-Ustedes habían llamado a construir un polo “socialdemócrata”. 

-Era la denominación que habíamos elegido. Pero el grupo de Valenti no se identifica con esa palabra. Más allá de que yo creo que sí se identifican con el concepto de lo que nosotros llamamos “socialdemócrata”, obviamente no vamos a violentar a nadie. Por eso el nombre es “La Alternativa”. 

-Se sumaron tres agrupaciones. ¿Era el resultado que esperaban? ¿Esperaban más?

-Es un muy buen resultado. Son compañeros muy valiosos, muy valientes, con mucho coraje, con coincidencias reales no inventadas. No es una colcha de retazos. Es una coincidencia real sobre lo que queremos hacer con el país y con ciertos principios del accionar político. También hay gente con la que coincidimos que está en los otros tres partidos. O sea, aun no logramos que todos los que pensamos igual, votemos juntos. Pero los que estamos hoy en La Alternativa pensamos igual y vamos a votar juntos. Es un avance importante. 

-Se sumaron dos sectores del Partido Colorado y uno proveniente del Frente Amplio. ¿Hubo una respuesta menor del Partido Nacional?

-Llegaron dos dirigentes importantes del wilsonismo, que tienen influencia a nivel departamental. Uno es Antonio Chiesa, de Tacuarembó. Él decidió ingresar directamente al Partido Independiente, será nuestro candidato a diputado en ese departamento. Fue diputado en el período anterior, candidato a intendente, director nacional de Salud, director de Medio Ambiente. En Tacuarembó es una figura muy relevante.

-¿Y el otro?

-Es una agrupación que se llama “Todos Juntos Podemos”, liderada por Jorge Coronel, que en los 90 fue diputado del Partido Nacional, del Movimiento Nacional de Rocha. Fue secretario general de la intendencia de Cerro Largo y lidera una agrupación que va a marcar sus propios votos en ese departamento. Así que hay referencias blancas en La Alternativa, aunque no llegan a constituir una corriente nacional. El sentido era invitar a todos. Yo sé que es muy difícil salir de un partido, saltar a la intemperie. Lo que han hecho estos compañeros es muy, muy valioso: Valenti, Selva Andreoli, Fernando Amado, José Franzini Batlle, Chiesa, Coronel. ¡Hay que animarse a salir! Yo realmente los admiro. 

-Más allá de Valenti y su gente, ¿por qué el Partido Independiente no logra captar más frentistas desencantados? Pienso en figuras muy notorias -como Hoenir Sarthou, Richard Read, Juan Pedro Mir- y en tantos otros anónimos. ¿Por qué muchos prefieren votan en blanco antes que votarlos a ustedes?

-Vamos a ver, falta un año. Es muy duro saltar fuera de un partido, es un duelo, lleva tiempo. La gente pasa por un tiempo de distancia, hay una necesidad psicológica de alejarse un poco de una opción política. Yo soy optimista, creo que puede haber novedades. Tengo expectativas, me gustaría mucho poder informar que hay más incorporaciones. Hay un montón de votantes del Frente desilusionados, frustrados, enojados, que en esta opción van a encontrar un camino. Esperemos ser dignos de representarlos. 

-De la gente que se ha sumado, hay dos que son personas muy notorias y visibles, pero también muy polémicas y muy resistidas por algunos: Valenti y Amado. 

-Sí. No pasan desapercibidos (se ríe)

-¿No teme que haya votantes tradicionales del Partido Independiente que digan “mirá con quiénes vinimos a acordar” y piensen en irse para otro lado?

-Puede haberlos, pero les vamos a demostrar dos cosas. Una es que esta coalición mantiene las mismas líneas y principios por los que venimos trabajando desde hace 16 años. Y la otra es que, además, van a tener una opción electoral del Partido Independiente propia, con listas separadas. También debe haber mucha gente que no me banca a mí y a la que le gusta La Alternativa. Esa gente podrá optar por una lista con Valenti, o con Amado, o con Franzini, sin tener que votarme para mí a un cargo legislativo. 

-Les dirán que es la misma lógica que la “colcha de retazos” del Frente. 

-No, porque acá hay coincidencias reales. Se puede estar en desacuerdo con el estilo de Esteban o de Fernando, o tener una opinión crítica, como debe haber gente a la que tampoco le gusto yo, o Iván Posadas o Radío. Pero son diferencias personales y no conceptuales, no de proyecto de país. Vamos a tener un programa único. Ya está pronto el programa del Partido Independiente, y ahora lo estamos socializando con nuestros compañeros de camino. Ellos aportarán sus ideas y se incorporarán. En marzo o en abril, La Alternativa tendrá su programa de gobierno: economía, seguridad, educación, apertura del Uruguay al mundo, políticas sociales.

-En seguridad pública, ¿qué propone el Partido Independiente?

-El gran tema no es una reforma constitucional sino una política de seguridad equivocada. Y la clave es el retorno a los barrios, permanente, no estas intervenciones esporádicas y puntuales, para desbaratar bandas que se han organizado por la deserción policial de todos estos años. Es gracioso porque lo que hace Gustavo Leal, que me parece que está muy bien, es atacar un fenómeno que se produjo por la ausencia, por la deserción de la policía, por el desmantelamiento de las comisarias que esta administración prohijó. Entonces después tienen que ir a recuperar esas zonas. ¡Y claro! ¿Cómo no se iban a apropiar los delincuentes de los barrios si son territorio de nadie? La clave es volver a los barrios, con el comisario hablando con la presidenta de la comisión de fomento, con la directora de la escuela, con los vecinos, detectando dónde están las bocas de pasta base, donde están los reducidores y atacando en lo local.

-¿Qué otros cambios se necesitan para terminar con la inseguridad?

-Tenemos que rediseñar los límites de las seccionales, porque eso no se hace desde hace añares y es otro grave problema. Yo vivo en un extremo de Malvín Norte, casi avenida Italia y Gallinal, y me toca una seccional que está en plena Unión. Porque cuando se definió el territorio de esa comisaría, Malvín Norte era un descampado. Pero pasaron 50 o 60 años y se construyeron todas las cooperativas, complejos de viviendas, y a nadie se le ocurrió, ni a blancos ni colorados ni frentistas, que había que redefinir los límites. Estuve en el Chuy y me dijeron “¿Sabe cuál es el problema acá? Además de otros, es que la comisaría está en una punta del pueblo”. Pregunté por qué y me respondieron que ese lugar era el centro, pero el pueblo creció para el otro lado. Entonces rediseñemos los límites y fortalezcamos las comisarias. Uno recorre el país y encuentra comisarias rurales convertidas en taperas, porque esta gente creyó que el mecanismo es juntar. Construyeron cuatro bunkers en Montevideo, no sé cuánto dinero gastaron, y ahí están todos los policías. En las cuatro unidades regionales de combate. De ahí salen, ahí están concentrados todos los patrulleros, todos los recursos humanos. ¡Es de locos! Mientras tanto la gente en los barrios está librada a la buena de Dios, les terminan sacando la casa… Todo lo que ahora hacen alharaca que están recuperando, lo perdimos porque ellos se fueron de allí.
Me da vergüenza el presidente de la República siga hablando del cambio de ADN de la educación como si estuviera ocurriendo. Por favor. Yo no sé en qué mundo vive Tabaré Vázquez 
-Este gobierno mejoró mucho los sueldos y el equipamiento policial.

-Sí, pero hay que apoyar a la policía de forma más consistente. Hay que recuperar la carrera policial. La policía en la dictadura se reformó a imagen y semejanza del Ejército. Es decir, hay dos categorías separadas de policías, los oficiales y los agentes. El agente policial, antes de la dictadura, si estudiaba, si trabajaba, si tenía méritos, podía llegar al grado máximo de oficial. Ahora está taponeado. Que se pueda llegar hasta arriba genera un aliciente, una expectativa. Dicen que “Uruguay tiene la tasa más alta de América Latina de policías por habitante”. Claro, pero ahí están contando 2.000 y pico de funcionarios del Hospital Policial, que son médicos o enfermeros, que tienen grado policial pero que no son policías, y los que están en las oficinas en roles administrativos, y los que están con retiro de arma, y los que están cuidando a personas amenazadas por violencia doméstica. Entonces, al final, los efectivos que están en la lucha no son tantos. Eso también hay que revisarlo.

-¿Y las cárceles?

-El Instituto Nacional de Rehabilitación es un componente fundamental de la política de seguridad. Hay que, de una vez por todas, sacarlo del Ministerio del Interior, convertirlo en un servicio descentralizado y que opere con personal especializado en rehabilitación. Eso significa también resolver todo el problema del hacinamiento de lo que hoy es un infierno carcelario. O sea: rehabilitación para bajar la reincidencia a niveles razonables a escala mundial, que son la mitad de los nuestros. 

-¿Con la educación que harían?

-El mapa, la guía es el Libro Abierto de Eduy21.¿Qué significa? Revisar la constitución institucional, reducir el número de personas que deciden en la educación. No puede ser que la educación esté dirigida por 17 personas distintas: cinco en el Codicen, tres en cada uno de los cuatro consejos desconcentrados. Y un Ministerio de Educación y Cultura que está pintado al óleo.

-Para eso hay que cambiar las leyes.

-Sí. Es materia legislativa. La otra clave es que los centros de estudio sean verdaderas comunidades educativas. Yo retomo un proyecto del período pasado del consejero Corbo que dice que hay que lograr que cada centro educativo se convierta en una comunidad. No es solo un decir. Para eso hay que crear las condiciones de comunicación y de personalización de los chiquilines, la clave para el aprendizaje es que exista la comunicación real, que el docente y el estudiante entren en una interacción real. Que el chiquilín se sienta atraído por la propuesta y los contenidos, y eso significa un contexto. Si el chiquilín faltó, hay que saber por qué, hay que ir a buscarlo si es necesario, eso implica un plantel docente estable, eso te lleva a cambiar el sistema de elección de horas que es perverso, pernicioso, que potencia la desigualdad porque los mejores docentes, o los más experimentados, dan clase a los estudiantes de contextos sociales más favorables, y los menos experimentados y con menor puntaje dan clases a los que más necesitan un apoyo. 

-Para cambiar los reglamentos de elección de horas hay que enfrentar al sindicato. 

-Desde Germán Rama en adelante, el sindicato ha puesto el palo en la rueda. No los docentes, el sindicato, sus dirigentes. A los docentes hay que involucrarlos en el proceso. Hay que trabajar para ellos. Estoy convencido de que se pueden lograr resultados muy importantes desde inclusión del docente.

-Todos los gobiernos fracasaron en esto. 

-Hay que conversar, hay que comunicar y hay que tener un equipo de primer nivel, multipartidario. Hoy en Eduy21 hay gente de todos los partidos. Yo quiero gente de todos los partidos en la reforma de la educación. Si yo fuera presidente armaría el Codicen y los consejos con gente de distinto pelo, un equipo realmente consustanciado con una reforma que es urgente. Me da vergüenza el presidente de la República siga hablando del “cambio de ADN de la educación” como si estuviera ocurriendo. ¡Por favor! ¡Yo no sé en qué mundo vive Tabaré Vázquez! 

-¿Esperaba más del presidente?

-Creo que está reaccionando muy mal ante un escenario adverso. Vázquez ha demostrado que es uno cuando le va bien y otro muy distinto cuando le va mal. Él no tolera un resultado adverso y por eso desconoce la realidad y dice cosas que nadie le cree. Está cerrado, enojado, ajeno, casi como esperando el final del gobierno. 

-Lo más lógico sería que el ballotage sea entre el Frente Amplio y el Partido Nacional. ¿Dónde está parado el Partido Independiente?

-En el objetivo de convencer que somos los mejores. La campaña electoral va a tener dos ejes divisorios claros, el primero es entre continuidad y cambio. En ese eje, de un lado el Frente y del otro lado los partidos que no estamos en el gobierno. Pero al mismo tiempo hay un segundo eje, tan importante como el primero, que es qué cambio es el mejor. Nosotros aspiramos a demostrar que somos el mejor cambio, el único hacia adelante, hacia el futuro. Los partidos tradicionales tienen todo su bagaje, las mochilas de una historia que lo persigue y que, de vez en cuando, emerge nuevamente. El cambio Nelson, Artigas, Soriano, las intendencias donde gobiernan. Sanguinetti es la resurrección del pasado. Hay que cambiar sin volver atrás. 

-¿Cambiar es imperativo?

-Claro, por supuesto. El gobierno del Frente Amplio está agotado, no ha logrado dar respuesta a ninguno de los grandes problemas del país. Y por mejor que sea su candidato, la mejor buena voluntad que tenga, hay una estructura detrás que tranca todo. Ellos saben que es así y no terminan de enfrentar esa realidad. Miran para el costado ¿Cuántos años van? Danilo ahora está denunciando esta realidad, pero nunca la cambió, ni se puso en lucha para cambiarla. Están presos de una estructura que representa a los sectores más militantes, cada vez más. 

-En los anteriores ballotage el Partido Independiente dio libertad de acción a sus afiliados y votantes. ¿Lo harán otra vez? Han sido acusados de tibios por eso.

-Si no estamos, vamos a tener que decidir. Yo, Pablo Mieres, no me imagino mirando la segunda vuelta al margen del debate, me imagino tomando parte. 

-¿Por qué? ¿Qué cambio con respecto a las dos anteriores?

-Que este ballotage será de alta competitividad. En 2009 y 2014 nadie tenía dudas del resultado final. Sobró la segunda vuelta. 

-Pero ustedes dieron libertad de acción también porque tenían gente en el Partido que prefería a unos y otros que preferían a los otros. 

-Nunca vamos a definirnos en función de cargos, ni de un modo liviano. Esto implica contenidos, y, por lo tanto, está por verse. ¿Hay suficiente coincidencias en los contenidos? Eso es lo que tenemos que evaluar. 

-¿Alguna vez votó a un candidato de un partido tradicional en algo?

-No. En las segundas vueltas de 2009 y 2014 voté en blanco.

-¿Es una posibilidad cerrada?

-No, no quiere decir nada. Quiere decir que no lo he hecho hasta ahora.

Trump: “Representa valores regresivos y fuertemente conservadores con impactos negativos para el mundo”.

Putin: “Un líder autoritario que impulsa un proyecto de expansión con impactos negativos para el mundo”.

Maduro: “Un dictador corrupto, asesino que ha llevado a su país a una catástrofe espantosa”.

Macri: “Un presidente enfrentado a una profunda crisis que no supo evitar y hasta ahora que no sabe resolver”.

Bolsonaro: “Un presidente que representa valores y principios regresivos y preocupantes para la situación de la región.”

Mujica: “Es uno de los responsables de un fuerte deterioro cultural en nuestra sociedad. Y un pésimo gestor de las políticas públicas”.

Sanguinetti: “Un político del pasado que no ofrece alternativas para el Uruguay del futuro. Vinculado directamente a formas de hacer política que rechazamos”.

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