El Partido Independiente del Uruguay se suma a las declaraciones de la gran mayoría de las democracias del mundo entero en repudio a la forma en que el matrimonio Ortega- Murillo se asegura un nuevo mandato presidencial en Nicaragua.

Una elección en la que se arrestan a los principales candidatos opositores, se disuelven los partidos políticos y se ejerce un total control sobre el órgano electoral no tiene relación alguna con la concepción de democracia que prevalece en el Uruguay.

El acto electoral de Nicaragua no cumple con los requisitos establecidos en la Carta Democrática Interamericana ni las mínimas condiciones de integridad que deben verificarse en una elección presidencial.

Resulta vergonzoso que importantes sectores de la izquierda uruguaya reclamen que el futuro de Nicaragua lo deben decidir los nicaragüenses sin interferencias externas.

No hay diálogo posible con los dictadores. La dictadura uruguaya se vio obligada a realizar el plebiscito que inició la recuperación de nuestra democracia por presiones externas que apoyaron la resistencia del pueblo oriental en el país y en el exilio.

A quienes vivimos ese período no nos corresponde olvidar. Y mucho menos desconocer y traicionar los principios por los que luchamos entonces y seguimos luchando ahora.

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