Entrevista a la candidata a la vicepresidencia del Partido Independiente.

Mónica Bottero soñó con el “hombre nuevo” y con el socialismo. Trabajó tres años en Cuba, votó al Frente Amplio y fundó un semanario de izquierda. Pero así como dejó el periodismo después de más de 30 años de carrera, abandonó ese paradigma “con el dolor de quien siente que traicionó”. 

Le fastidiaba cierta “incoherencia” de la izquierda democrática y la falta de autocrítica. De pedido de perdón. Ahora busca un cambio “con garantía de derechos”.

-¿Cómo es la metamorfosis del periodismo a la política?

-Para mi sorpresa, no noté un gran cambio. En los lugares en los que estuve los últimos años, dirigiendo Galería y después la revista Noticias, estuve lidiando con la atención a la gente, haciendo grupos de trabajo… algo parecido a lo que me depara la política. La diferencia es que antes hablaba por mí misma y ahora lo hago en nombre de un partido y un conjunto de votantes.

-La verdad es una máxima demasiado potente para el periodista. El político, en cambio, a veces tiene que sacrificar “la verdad” para lograr sus objetivos. ¿Cómo sobrevive a esa dicotomía?

-Es mi gran problema. Me cuesta mucho no decir algo que sé, o callarme. Mis grandes conflictos han sido por hablar de más. 

-Los periodistas saben de todo un poco, pero “de nada saben en profundidad”. ¿Qué le aporta un periodista a la política?

-La comunicación. El Partido Independiente tiene una base de excelentes académicos y científicos. Son personas que, por su propia formación, insisten en decirlo todo con exactitud y profundidad. Pero ese discurso puede ser distante al ciudadano medio. Ese es el aporte del periodista y los políticos lo piden. Los comunicadores irrumpimos ahora porque por razones laborales, económicas, no nos habíamos integrado antes. En mi caso el relacionamiento viene hace dos años.

-¿Eso no le generaba un dilema de estar “en los dos lados del mostrador”?

-No, estaba haciendo mi trabajo sin militar. De hecho, cuando lancé la revista Noticias fue a saludar Pablo Mieres y ni siquiera lo puse en las fotos.

-Las encuestas muestran un Partido Independiente debilitado justo cuando irrumpen los comunicadores (léase Gerardo Sotelo y usted). ¿Por qué?

-Venimos para revertir esa situación. Debilitadas están las encuestas porque no hubo puja interna, no hubo decisión de lanzarse a la campaña tan tempranamente, no se invirtió un solo peso en publicidad durante la primera etapa. Pero no está debilitado en mensaje ni en contenido programático. En todo caso pasaron dos cosas: cierto repliegue nuestro y que los “triunfadores” en el Frente Amplio, Partido Nacional y Colorado se corrieron hacia donde siempre estuvimos nosotros, hacia la centro izquierda, hacia la socialdemocracia.

-El Frente Amplio, dicen algunos analistas, se ha corrido a la izquierda y su pérdida de votantes fue por el centro. ¿Este no era el mejor escenario para que creciera el Partido Independiente?

-Tras las internas hicimos un análisis y notábamos eso: el espacio del Partido Independiente está en competencia. Nuestro desafío es mostrar las ventajas: tenemos ya un programa único publicado. Seguiremos defendiendo una economía de mercado fuerte y despojada de chalecos ideológicos, pero, al mismo tiempo, una defensa de las políticas sociales. Estamos de acuerdo con las transferencias, solo que haríamos énfasis en la contraparte.

-¿Qué tipo de contraparte?

-Que se envíen a los niños a la escuela, que se les hagan los controles de salud…

-¿El Partido Independiente quedó encarcelado entre “atacar al gobierno”, pero al mismo tiempo “no tirar por la borda todo lo hecho por la izquierda”?

-Nuestra propuesta es: hay cosas rescatables, sobre todo en lo social y la agenda de derechos. También hubo un compartible liberalismo económico. Pero no podemos aceptar que, tras quince años de auge económico, el déficit fiscal esté cerca del 5%. No puede ser que haya un gobierno con incapacidad de proponer y que quede tironeado por el Partido Comunista, el MPP y el Pit-Cnt. El ejemplo más claro fue esta semana: cómo se resolvió el caso Petrobras.

-La propuesta del Partido Independiente hace énfasis en la educación y Pablo Mieres se ofreció de mediador para el “pacto educativo”. Pero Ernesto Talvi tiene una propuesta sobre creación de 136 liceos y encima eligió de compañero de fórmula a alguien del seno de la enseñanza. Luis Lacalle tiene como jefe de programas a alguien vinculado con la educación. En este asunto, ¿los otros partidos le salieron a competir al Partido Independiente?

-Sabíamos que iba a ser así y es positivo para el país. Varios problemas del país tienen su raíz en la educación: desde las personas privadas de libertad, pasando por la falta de interés de inversionistas por poca mano de obra calificada, hasta problemas de empleo en algunos sectores. En todo caso, el Partido Independiente quiere estar en esos acuerdos, y ser la garantía del cambio.

-¿Qué significa “garantía del cambio”?

-Respeto de los derechos obtenidos.

-¿Dónde se ve Mónica Bottero el primero de marzo de 2020?


-Siendo parte del Partido Independiente. El 15 de febrero me veo asumiendo como diputada. Para eso, para una bancada fuerte, es lo que trabajamos. El 27 de octubre se decide qué país queremos. Y de aseguro queremos un cambio. Ya no va a haber una mayoría parlamentaria que vote enyesada y no le rinda cuentas a nadie. Debería decir que el primero de marzo me veo como vicepresidenta, pero lo razonable indica que eso es difícil.

-¿Su respuesta se traduce como “el Partido Independiente apunta a una coalición con blancos y colorados”?

-No. Es muy temprano. Lo más deseable sería que el Parlamento genere acuerdos y le dé la gobernabilidad al que gane. El Partido Independiente, dentro de ciertas características, está dispuesto a acompañar esa gobernabilidad.

-¿Eso incluye a un posible acuerdo con el Frente Amplio?

-El Frente Amplio nunca le pidió al Partido Independiente acordar en nada.

-¿Y si se lo pidiera?

-Si Daniel Martínez nos llamara a conversar, iríamos. Hasta ahora nos invitaron Lacalle y Talvi la noche de las elecciones internas. Lo importante para nosotros es ser garantía de los cambios que hay que hacer y que pueden ser dolorosos.

-¿En qué sentido?

-Una reforma educativa va a tener choques con las direcciones de los sindicatos. Y para eso se necesita una espalda muy ancha. El próximo gobierno tendrá que hablar de reforma jubilatoria. Eso quiere decir, estamos dispuestos a conversar, pero con lineamientos básicos. Recién después vendría la idea de coalición.

Mónica Bottero, candidata a la vicepresidencia por el Partido Independiente. Foto: Fernando Ponzetto.

Mónica Bottero, candidata a la vicepresidencia por el Partido Independiente. Foto: F. Ponzetto.

-¿No sería más justo con los votantes anunciar de antemano las coaliciones?

-Es claro que, de haber una definición, tendrá que ser antes de la elección de octubre. Pero ahora es muy pronto. Los blancos y colorados ni siquiera tienen armados sus programas comunes. ¿El Partido Nacional seguirá la línea de Iafigliola sobre la agenda de derechos? ¿O los programas de Sartori?

-En una entrevista dijo: “Que exista un Partido Comunista en Uruguay es un escándalo”. ¿Cómo responde a esta frase la Bottero que trabajó en Cuba?

-Lo digo por eso, estuve ahí. Cuando cuentan sobre Cuba no me como el cuento. Trabajé tres años para la agencia Prensa Latina. De hecho me encontré ahí varias veces con Gabriel García Márquez. Pedí para volver a Uruguay porque veía cosas que no me hacían sentir cómoda. Fui fundadora de Brecha. Era votante del Frente. Hice todo el proceso de dolor de la persona que va dejando a la izquierda sintiendo que es un traidor.

-Si el Partido Comunista está en la mesa de negociación, ¿ustedes darían un paso al costado?

-Seguramente. En este sentido: me sorprende que gente democrática, de izquierda, se escandaliza por el surgimiento de partidos militaristas o neofascistas como Bolsonaro, pero no se escandaliza con tener en el Frente al Partido Comunista. La Unión Soviética tiene más muertes encima que todos los demás. Llama la atención la hemiplejia de cierta izquierda. Tenemos que horrorizarnos de los nacionalismos y las dictaduras en el Cono Sur. Pero no puede ser que no se horroricen con los crímenes de Stalin, la imposición en África, en Cuba y en Polonia. Hubo campos de concentración. Los comunistas jamás pidieron perdón. El MLN tampoco. Eso me escandaliza.

-¿Los años de prisión no son una forma haber cumplido con el perdón?

-Es una forma de que todos nos horroricemos de lo que les hicieron. Pero eso habla de nosotros y no de ellos.

-En una escala del cero al diez, en que cero es la extrema izquierda y diez la extrema derecha, ¿dónde se ubica?

-Entre el cinco y el cuatro. Sotelo la otra vez dijo: “Están los ultra de izquierda, los ultra de derecha y nosotros somos los ultra centro”. (Risas). Yo estoy un poco más para la izquierda.

-¿Cómo es posible que la centro-izquierda vote la mayoría de las veces con la derecha, o centro derecha, en lugar de con la izquierda?

-A lo que nos comprometimos con nuestros votantes, en 2014, es a apoyar lo que nos parece bien del gobierno, pero no apoyar aquello que nos parece mal. Hay que quitarse un poco el chaleco ideológico para votar. Una crítica que yo le haría al Frente Amplio es su postura de pensar que está bien lo que sale del Frente, y está mal aquello que no es del Frente. No puede ser así.

-¿Qué le responde a quien dice: “el Partido Independiente es como comer papas sin sal, le falta sabor”?

-Una investigación de la UdelaR concluye que los legisladores del Partido Independiente lideran en esfuerzo parlamentario. Mieres fue a todas las sesiones del Senado. Fue al 98% de las comisiones, siendo el único senador del partido. Se hicieron más de 100 pedidos de informes. 

Dos interpelaciones. Iván Posada fue clave en los presupuestos. Mieres jamás pidió viáticos para viajes y cuando viajó a Venezuela, como observador de la situación, fue el Partido quien lo financió. Y, dentro de la agenda de derechos, el partido fue base en despenalización del aborto, en matrimonio igualitario y en los derechos de las mujeres.

Alternativa que terminó en “error”

-A Selva Andreoli se la alejó de La Alternativa por adelantar qué haría en un balotaje. ¿Eso no fue contra la propia independencia que pregona su partido?

-El acuerdo que se hizo cuando se fundó La Alternativa fue no pronunciarse hasta que fuera el momento. No estaban vistas las cartas entonces. Lamentablemente, Selva, a quien aprecio, dijo algo que no correspondía. Y eso demostró que La Alternativa no iba a funcionar. 

-¿La Alternativa fue una mala alternativa? 

-El Partido reconoció que cometió un error. Se dejó llevar por el entusiasmo de formar un gran espacio socialdemócrata. Pero terminó solo atrayendo a pequeños socios.

-Pablo Mieres siguió la idea de una fórmula paritaria. ¿Cómo lo toma usted que inició su camino periodístico en un área masculinizada como el periodismo deportivo?

-No solo Mieres quería ampliar la cabeza del partido con una mujer con consciencia de género. El Partido quería eso y, específicamente, la Comisión Nacional de Mujeres, con 600 afiliadas, votó para que la fórmula sea paritaria. No solo eso, en los lugares más destacadas de las listas debería haber mujeres, es el caso de Rosario Fagúndez en Canelones.

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