Cambiar se puede

“Ha sido un gobierno sin impulso, inerte, sin logros, agotado, dividido y enojado”.

Resulta evidente el fracaso del actual gobierno. Ninguna de las promesas que formuló, ninguno de los anuncios que hizo se cumplieron. Todos los grandes asuntos pendientes que tenía nuestro país en 2014, enteros y agravados, serán las asignaturas pendientes en el debate de la agenda electoral de 2019.

¿Alguien puede encontrar un mejor indicador de un fracaso que todos los asuntos que iba a resolver el gobierno estén pendientes y agravados cinco años después?

¿Cuál era la agenda de 2014? Reformar la educación, recuperar la seguridad, abrir el país al mundo, reformar el Estado. ¿Qué se hizo en estos temas? Nada. La continuidad más absoluta y el resultado es que tanto la educación como la inseguridad están cada vez peor.

Encima, hay que agregar una profunda crisis de competitividad de nuestro aparato productivo, acompañada de una importante pérdida de puestos de trabajo que afecta los niveles de ocupación de nuestra población.

Ha sido un gobierno sin impulso, inerte, sin logros, agotado, dividido y enojado.

Pero, además, hemos asistido a un tremendo deterioro de la integración social. La desigualdad en el acceso a la educación ha aumentado, la inseguridad se ha vuelto un tema que afecta la calidad de vida de los uruguayos. Hay una profunda crisis de valores con pérdida de importancia de la responsabilidad, el esfuerzo y el trabajo. Hace tiempo que una parte de la población no cree que el camino para salir adelante se alcanza a través de la educación o el trabajo.

Las señales de fragmentación social son cada vez más fuertes, y esto ocurre en un gobierno de izquierda y luego de atravesar una de las etapas de mayor crecimiento y bonanza de nuestra economía.

A este panorama de incapacidad para resolver los problemas del país se le agrega el fuerte deterioro de la transparencia en la gestión pública. Un día tras otro aparecen situaciones de irregularidades y eventuales ilicitudes: ANCAP, FONDES, ASSE, Regasificadora, Negocios con Venezuela, ENVIDRIO…

Y la respuesta del partido de gobierno es “barrer debajo de la alfombra” y defender lo indefendible.

Ni siquiera se animan a sancionar a un corrupto. Tienen un dirigente de primera línea que alcanzó a ser el Vicepresidente de nuestro país, procesado por corrupción, y no se animan a sancionarlo. Es más grave, aún, hasta se ha difundido la versión de que podría tener información que afectaría a otros dirigentes de su partido. Están tratando de que se autoexcluya y lo presionan para que “de un paso al costado”, porque no pueden sancionarlo.

Por eso es muy claro que es necesario un cambio de gobierno. El Frente Amplio está agotado y se ha ido convirtiendo en un partido en donde reina la soberbia en el ejercicio del poder, en donde se multiplican los cargos de confianza y se hace uso de cargos en empresas públicas para promover posibles candidaturas.

Hay que cambiar el gobierno. Y ese será el gran debate de 2019.

Sin embargo, el otro gran debate es entre las alternativas de cambio. No es cierto que existe una oposición, hay oposiciones varias y nosotros queremos ofrecerle a la ciudadanía, junto con otros con los que estamos construyendo una alianza política, una alternativa de gobierno fundada en un cambio hacia el futuro, hacia adelante. Le ofrecemos a los uruguayos una opción de cambio sin vuelta atrás.

Esto implica que tenemos, también, diferencias con la trayectoria y las gestiones de gobierno anteriores de blancos y colorados. También en aquellas administraciones existieron situaciones de clientelismo, amiguismo, reparto de cargos y hechos de corrupción.

Por eso el debate electoral del año próximo también será entre las opciones de cambio. Y nosotros aspiramos a ofrecerle a la ciudadanía, la mejor alternativa de cambio.

Hoy arrancamos un camino que tiene como objetivo demostrarles a los uruguayos que esta opción que integramos desde el Partido Independiente y en alianza con dirigentes y sectores que vienen de otros partidos es la mejor opción para los tiempos que vienen.

Estamos empeñados en generar una nueva esperanza y recuperar la confianza de la ciudadanía en la política, con un fuerte énfasis en la recuperación de la integración social, en la gestación de condiciones para el crecimiento y el empleo y en la transparencia como principio irrenunciable del accionar público.

Por eso hoy decimos con convicción y entusiasmo que “cambiar se puede”.

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