DEL «HAY ESPACIO FISCAL» A LA SOSTENIBILIDAD DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

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Escribe: Dardo Rodríguez (*)

En lo que va de este primer año y medio de gobierno, los asuntos relacionados a la pandemia, la economía y el empleo han hegemonizado la preocupación de la opinión pública y la atención prioritaria del gobierno. Ello ha dejando escaso margen para la irrupción de nuevos asuntos y el abordaje de otros, más viejos y estructurales, que hace mucho tiempo esperan ser atendidos.

El gobierno transitó la crisis sanitaria con eficiencia y contundencia. Así lo demuestra la evidencia fáctica que se expresa en un control de los nuevos casos positivos, un número reducido de personas ingresadas en los CTI, y una disminución muy importante de los fallecimientos. En consecuencia, ha permitido la apertura progresiva de múltiples actividades sin llegar aún a la normalidad total, pero avizorando un horizonte de esperanza para retomar la plena actividad económica, social y cultural.

La pandemia no ha finalizado y seguramente tengamos que estar alertas un tiempo más, pero el esfuerzo realizado demuestra que el camino elegido fue el correcto. La política desarrollada, cuenta con un amplísimo reconocimiento tanto en la opinión pública como en la comunidad internacional. No obstante, ello, el camino recorrido ha sido muy duro. Duro por el sufrimiento de miles de personas que debieron con incertidumbre padecer la enfermedad con diferentes grados de gravedad, duro para miles de familias y amigos que perdieron a seres queridos.

No menos duro han sido los efectos en la economía y el trabajo, especialmente de los sectores más vulnerables. Estos,ya venían “colgados de un pincel” desde periodos anteriores. Hay que recordar que el país venía registrando signos de deterioro en la actividad económica y el trabajo desde al menos los últimos 5 años. La pandemia no hizo más que profundizar el deterioro de los principales indicadores de la economía.

En ambos aspectos, los económicos y los sanitarios, las actitudes y posturas asumidas por la oposición lejos de aportar positivamente en un momento por demás difícil para el país, prefirió recorrer el camino de la oposición dura e intransigente, acompañada de un conjunto de organizaciones de corte gremial y profesional que, como una orquesta ejecutaron la misma partitura desde el momento mismo en que se declaró la emergencia sanitaria.

La conducta de la oposición refleja la dificultad que ha tenido para asimilar la derrota electoral y reconocer que el mandato de las urnas estableció con claridad y sin lugar a dudas, que el gobierno conformado por la coalición de 5 partidos debía tramitar un claro cambio de orientación en materia política, económica y social. En este sentido hay que recordar que los partidos que hoy conforman la coalición de gobierno obtuvieron el apoyo popular del 54% de los votos, contra el 39,02 que alcanzó el Frente Amplio en las elecciones de octubre de 2019. Un mandato contundente. Esa contundencia es la que fundamenta la firmeza y convicción con la que actuó el gobierno, sin estridencias, sin arrogancia y con paciencia.

Lo hizo, en lo sanitario, apelando al asesoramiento de los mejores hombres y mujeres que desde sus profundos conocimientos científicos, en diferentes disciplinas e indiscutible reconocimiento académico dentro y fuera de nuestras fronteras, aportaron honorariamente lo mejor de sí, constituyendo un inolvidable ejemplo de desprendimiento, compromiso y entrega por el país y su gente.

Firmeza y convicción en las medidas económicas, que desde el minuto uno de declarada la emergencia sanitaria, se fueron desplegando a lo largo y ancho del territorio abarcando la más diversas actividades. Se realizó, través de novedosas herramientas como el Fondo Coronavirus y el rediseño de instrumentos preexistentes como el seguro por desempleo, ajustándolo a la nueva situación. Ello permitió a los trabajadores que debieron cesar su actividad por decisión sanitaria o por el cierre de sus empresas, contar con un ingreso básico y a las empresas, en un contexto de mucha incertidumbre, mantener la expectativa de reanudar la actividad.

 Mientras desde la oposición se reclamó como única medida ayudas indiscriminadas a ser financiadas con más deuda, desde el gobierno se respondió con control estricto del gasto público, incremento de la inversión orientada a los sectores más vulnerables y con medidas de apoyo a sectores económicos específicos con la mirada puesta siempre en la necesidad de reactivar la economía y el mercado de empleo. Si bien aún no hemos alcanzado los niveles previos a la pandemia hay claros signos de recuperación económica y del empleo que nos permite mirar el futuro inmediato con mayor optimismo y expectativas para dar cumplimiento de las metas propuestas para el quinquenio.

Aun en un contexto claramente adverso para el país, la señal fue clara desde el principio. Por una parte, se estableció que se terminó el ciclo del incremento descontrolado del gasto público. El fin del “hay espacio fiscal” a costa del incremento de impuesto o del mayor endeudamiento, comprometiendo a las futuras generaciones. El énfasis está puesto en generar condiciones para el desarrollo de la actividad económica y productiva genuina, que brinde oportunidades prolongadas y sostenibles Los lineamientos contenidos en el presupuesto quinquenal, así como algunas normas contenidas en la LUC van en esa dirección.

Al mismo tiempo, en materia de políticas sociales, se hace una clara apuesta a los sectores más vulnerables. Los que se encuentran en situaciones vulnerables por las condiciones coyunturales y los vulnerables estructurales que por generaciones se encuentran en situación de exclusión y perdidas de sus derechos. A los primeros asistiéndolos con instrumentos específicos como las que se han otorgado a través de diversos mecanismos con los que cuenta el estado en el MIDES, INAU, las intendencias departamentales y otras instituciones. A los vulnerables estructurales, a través de la continuación, renovación y modernización de las políticas públicas de vivienda, educación e infancia y adolescencia.

Un ejemplo claro de esta apuesta, ha sido el incremento en 50 millones de dólares orientados a políticas de primera infancia, en la Rendición de Cuentas a estudio, en este momento, en el Senado de la República. Ello constituye apenas una señal oportuna y positiva, siendo conscientes que en materia de equidad intergeneracional hay mucho camino por recorrer. La tormenta parece haber amainado, es hora abordar los asuntos pendientes.

(*) Asistente Social. Miembro del Directorio de INAU 2010 – 2020. Partido Independiente

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Publicado el

04/10/2021

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