Por Melisa Freiría

No hay argumento más fuerte que la propia evidencia empírica que nos dice que la prohibición y el combate armado al narcotráfico no ha traído en el mundo buenos resultados sostenibles.

La violencia y las influencias del narcotráfico a nivel mundial han crecido como una bola de nieve que no parece tener ni principio ni fin. Los círculos viciosos de corrupción en el mundo entre narcos, poder político y poder económico parecen ser difíciles de romper.

En este escenario hay que probar cosas distintas. En lo personal, creo que es mejor dominar el mercado a que lo dominen los narcos. Controlar el mercado buscando desplazar al oferente, tomando las riendas de la producción y comercialización, permitiendo además tomar contacto directo con los consumidores (la demanda) y poder trabajar sobre las adicciones de forma focalizada. Evita la violencia que se genera en el combate armado contra el narcotráfico y lo hace desde una vía pacífica.

En la teoría suena muy bien. Pero, ¿estamos preparados?

Existe una gran industria generada entorno a las drogas ilegales. Crímenes, ajustes de cuentas, mucho dinero, lavado de activos y un largo etc. Incluso hay gurises que ganan más laburando con el narco, que trabajando 8 horas en un supermercado, y así se sostienen familias nos guste o no. ¿Qué va a pasar con las personas que viven de este negocio? ¿Aumentará por ese lado la violencia en las calles? Buscarán formas alternativas de continuar con el mercado ilegal seguramente.

A esto se suma que el hecho de ser pioneros en la región y el mundo, puede hacer que el país sea un lugar donde los narcos produzcan libremente y abastezcan el negocio de drogas ilegal en otros países.

Todos estos puntos deben ser previstos sin caer en la excesiva regulación que pueda hacer ineficiente el mercado controlado y por ende fallar en su objetivo inicial que es combatir el narcotráfico. Se requiere también trabajar sobre las adicciones y evitar disparar el consumo.

La legalización de la marihuana -a mi gusto mal implementada- no llevó a incrementos en el consumo en estudiantes de enseñanza media, según estudios publicados por la JND en febrero 2020 y tampoco cambió la edad promedio de iniciación en esta droga.

Es posible y nos debemos la discusión, pero necesariamente debe ser un cambio que abarque las externalidades que se generen a partir de ello. Pensar un abordaje integral que no sólo busque combatir el narcotráfico, sino que tenga también como objetivos abordar la marginalidad, la adicción y el consumo problemático.

Habilidades

Publicado el

julio 8, 2020

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