Eduy 21, más allá de la foto, pensando a partir del libro abierto

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Eduy 21, más allá de la foto, pensando a partir del libro abierto

Javier Lasida

La presentación del libro abierto por parte de eduy21 tuvo notables aciertos y algunos errores. Reducir la discusión a las fotos, evaluándolas desde el sagrado criterio de la cuota de género, como hicieron varios, parece otro intento por descalificar al interlocutor sin considerar sus ideas. Muy bien criticar las fotos, pero también hay que abrir el libro.

Importa subrayar algo que está en el propio nombre del Libro Abierto. Es cierto que primero es un punto de llegada. Participé en su elaboración, especialmente en alguno de sus capítulos y me consta que podríamos haber seguido discutiendo, afinando, profundizando mucho. Pero éste fue un buen momento para pasar raya y comunicar hasta donde habíamos llegado. El adjetivo “abierto” indica que la presentación es también un punto de partida para una nueva etapa, animada y facilitada por el texto. El paso siguiente no es abandonar la elaboración, sino ampliar los interlocutores para enriquecerla.  Me han planteado que en algunas áreas es todavía tímido, demasiado cauto, frente al tamaño de las transformaciones que requiere la crítica situación educativa uruguaya, y tienen razón. Esta columna pretende destacar un par de las varias propuestas de gran calado que parecen haber pasado desapercibidas y, a la vez, profundizar en sus alcances y en las estrategias para implementarlas, recogiendo ya algunos aportes, fruto de los primeros intercambios de los que he participado.

Primero sobre la idea de un nueva Ley General de Educación, que es una de las seis grandes herramientas que propone el libro. Por una parte importa reafirmar que una nueva ley es necesaria, porque la vigente bloquea los cambios.  Simultáneamente debe considerarse que no es necesario esperar a la aprobación de la nueva ley para comenzar con buena parte de las transformaciones propuestas. Con la ley vigente se puede avanzar mucho, aunque de forma más trabajosa, menos efectiva; ello no obsta que el proceso de cambio debe comenzar en cuanto haya autoridades comprometidas y decididas con propuestas como las que hace el libro. La aprobación de una nueva ley es difícil que no insuma por lo menos varios meses, que no deberían ser de parálisis, a la espera que se concrete. Una vez que haya una mejor ley vigente, los cambios iniciados antes, se potenciarán y acelerarán.

Segundo, el libro propone un radical rediseño del currículo.  Esta es una definición que deberíamos empezar cuanto antes, en la que venimos muy atrasados. ¿Qué queremos que le ofrezca la educación a los niños y adolescentes? No lo sabemos. Los programas curriculares, aunque recientemente modificados, no lo dicen. Las interminables listas de contenidos que presentan no dan respuesta a esa pregunta. Debe reconocerse que la confusión, el fárrago curricular desde educación inicial a bachillerato, tiene una excepción, el programa de Formación Profesional Básica aprobado en el 2007. Este es el único caso en que se establece un conjunto de logros de aprendizajes, formulados en referencia a lo que se pretende que el estudiante alcance, en unos términos precisos y razonables. El libro de eduy21 propone grandes áreas de competencia para toda la educación no terciaria, que por supuesto incluyen los contenidos implicados y que avanzan en definir lo que el estudiante debe lograr con ellos.  Entre las áreas de competencia plantea “autonomía, autocuidado y responsabilidad”, lo que supone dar un paso hacia la integralidad del proceso educativo, no reduciéndolo al intelecto de los niños y adolescentes. Las decisiones y comportamientos que tienen que ir asumiendo los educandos forman parte de lo que en la experiencia comparada, entre otros nombres, se denomina como competencias para la vida. El incorporarlas sistemáticamente al currículo supone un cambio radical en las definiciones curriculares uruguayas.

Estos son un par de las propuestas del Libro Abierto, en próximas columnas podré abordar varias otras. Como cierre subrayo que ahora la tarea es discutirlas con el propósito de ver cuánto y cómo aportan a los programas partidarios y finalmente, en las próximas elecciones, entre otras preguntas, discernir qué candidatos y organizaciones proponen los cambios que la educación requiere y muestran experiencia y antecedentes de estar dispuestos a poner el coraje para llevarlos adelante.

Habilidades

Publicado el

junio 12, 2018

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