El amanecer de un nuevo tiempo (2)

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El amanecer de un nuevo tiempo (2)

Por Hebert Gatto

Días pasados comentábamos las estentóreas críticas que reciben los proyectos de la administración entrante, pese a que los mismos sólo pretenden enfrentar con urgencia la situación que atraviesa el país. Dificultades que nadie pretende zanjar de un tajo en una sola ley. Para eso están los parlamentarios y allí deberá, durante los próximos cinco años, encausarse la discusión.  

Otro es el tema de la Ley de Urgente Consideración (LUC), concebida tanto para tomar medidas a la mayor brevedad en las áreas más traumáticas de la sociedad, como para preparar el camino, inaugurando la discusión y adoptando primeras decisiones destinadas a que las resoluciones más de fondo se consideren en estaciones más calmas. Y para ese proceder la LUC, concede plazos suficientes. Obvio es que el futuro del país no se soluciona sancionando cuatrocientos cincuenta artículos. Menos que en esta instancia se planteen todos los temas que componen la agenda política del país. Por más que parece evidente que un gobierno responsable no puede diferir los problemas que más abruman la vida diaria de los uruguayos. No es postergando decisiones que debe encararse la gestión política, particularmente en tiempos de turbaciones. Demasiado quietismo e imposiciones soportamos en estos últimos años.

El próximo gobierno enfrenta un panorama económico que no solamente es malo, tiende a ser peor. Terminó el tiempo de los caramelos. La inflación nos jaquea y cada mes aumenta sus guarismos, el empleo se achica como la piel de zapa, el atraso cambiario exhibe alrededor de un veinte por ciento de caída en los valores del peso, el déficit fiscal ronda el 5% de un PBI estancado, y la deuda, como una persistente pesadilla, crece imparable. Nos parecemos a esos pájaros de Jorge Luis Borges que vuelan mirando para atrás, porque más les atrae donde estaban que para donde van. Pero, por supuesto la economía no agota las urgencias. En la educación los docentes ya amenazan paros, denunciando un ataque a su autonomía, un mito histórico que se torna indiscutible. Es cierto que ya la reclamaban al Rey los parisinos de la Sorbonne en el siglo XIII, ¿pero es monárquico nuestro gobierno?  Aclaremos además que aquí no está en discusión la autonomía universitaria, lo que los gremios pretenden intocable es la organización básica de primaria  secundaria y anexos, omitiendo que sus Consejos son constitucionalmente designados por ley. La vigente, aún cuando no sea ésta la única razón para ello, nos ha remitido a los peores puestos del ranking latinoamericano, de por sí bastante relegado en el mundo. ¿Cuánto tiempo esperar para procurar mejorarla, modificando su conducción? No nos olvidemos que las instituciones corporativas suelen desprender aromas fascistas.

Lo mismo sucede con la seguridad pública. En este aspecto la LUC presenta defectos. Es cierto, no se puede juzgar todos los delitos, aún los más nimios, ni aumentar las penas de manera irracional. Pero no se enojen tanto; como se aclaró, se trata de una propuesta perfectible, sujeta a cambios. Equivocarse en un anteproyecto no es grave; imperdonable es no hacer nada mientras día a día crece el desempleo, el miedo y la inseguridad. ¿No debe actuarse con urgencia en una sociedad enferma (aunque no muera mañana), posponiendo mitos para efectivizar soluciones?

Habilidades

Publicado el

febrero 15, 2020

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