Excepciones: ¿Uso o abuso, desarrollo o especulación?

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Excepciones: ¿Uso o abuso, desarrollo o especulación?

El tema de las excepciones para la concreción de proyectos de desarrollo
inmobiliario, del tipo “megaproyectos”, ha sido motivo de debates continuos y de
reiterados vaivenes en el sector de la construcción en Maldonado. En los últimos años
se han realizado, por una parte, “excepciones” en el sentido estricto de la palabra,
como exclusión de una cosa con respecto a la generalidad de la regla común, es decir,
la autorización de un evento aislado por fuera de la generalidad. Pero también se ha
utilizado este mecanismo como generalidad, a favor de la especulación inmobiliaria en
todos los casos. Este es el único motivo para este artilugio llevado a su máxima
expresión, el cual, entre otras cosas, beneficia, benefició y beneficiará siempre a los
mismos, con la eliminación de uno de los elementos sustanciales para el fomento de
inversiones serias y sostenibles: la estabilidad de reglas claras e iguales para todos a lo
largo del tiempo.

A nuestro entender, en este grave accionar han incurrido todos los partidos que
han ocupado cargos ejecutivos y/o legislativos en el gobierno Departamental de
Maldonado (Partido Nacional, Frente Amplio y Partido Colorado). Incluso se ha
llegado al extremo de regular las excepciones, es decir, se ha otorgado el permiso de
realización a cambio de determinadas “contraprestaciones” a cargo de quienes en
definitiva violan las reglamentaciones actuales. Se trata de una forma de distribuir
socialmente la complicidad de la permisividad, laxitud, amiguismo y arbitrariedad
llevada a cabo por los jerarcas de turno ante el incumplimiento de la normativa. En
otros casos, se enmascaran excepciones con cambios en la normativa para concretar
proyectos que ya están previstos de antemano, con consciencia de que se necesitarán
concesiones especiales de construcción o cambios en las reglamentaciones para
llevarlos a cabo. Tal es el caso de la zona Lobos y el tan cuestionado eje Aparicio
Saravia, donde se cambió la normativa contra la opinión de gran parte de la academia
y la población, sin contemplar las observaciones que esta planteaba.

En la mayoría de los casos, gran parte de la sociedad del Departamento de
Maldonado ha levantado el “no a la excepciones” como una bandera histórica de
lucha, a través de diferentes asociaciones civiles, comerciales y empresariales, con el
apoyo en casi todos los casos de la academia, la cual nunca ha sido atendida. Creemos
que seguir abordando el tema del desarrollo inmobiliario de la zona sin tener resuelta
la tan postergada discusión de definir qué Punta del Este queremos de cara al futuro es
colocar la carreta delante de los bueyes. Nos encontramos en un momento crucial para
este tipo de definiciones, en donde el debate y fundamentalmente la toma de
decisiones entre todos los actores es impostergable, incluidos vecinos, políticos,
asociaciones civiles y empresariales y también profesionales del paisajismo,
urbanismo, arquitectura, infraestructura, turismo, medio ambiente, etc. El desarrollo
sustentable y la sostenibilidad deben ser la premisa.

Por otro lado, la falta de transparencia ha sido el punto álgido de todas estas
excepciones a las que nos referimos. No siempre se juzga de la misma manera ni se
brinda igualdad de competencia a todos los desarrolladores de inversiones. La
necesaria cristalinidad que un tema tan delicado amerita se ve opacada reiteradamente
con acciones arbitrarias y selectivas. Lamentablemente, el amiguismo, el clientelismo
político y la corrupción están sobre la mesa en estas cuestiones.
Cabe aclarar de manera contundente que no estamos en desacuerdo con que se
promuevan inversiones y que, muy por el contrario, las consideramos cruciales para el
desarrollo económico de la zona. Pero creemos que es fundamental el respeto a las
reglas de juego, la igualdad de competencia y la seriedad y garantía ante todos los
inversores. Reiteradamente se ha antepuesto de manera equivocada el factor trabajo
como elemento desencadenante para llevar adelante estas excepciones, pero no hay
comprobación de que estas generen mayores puestos de trabajo genuinos y
sostenibles. Si se quiere promocionar al sector de la construcción como generador de
puestos de trabajo, lo primordial es reducir la carga impositiva que hoy en día lo
aqueja.

Un párrafo aparte merece el proyecto presentado para la zona de San Rafael,
donde está ubicado el viejo hotel. En primer lugar, ya se había modificado la
normativa para la recuperación del hotel y hoy, sin el más mínimo pudor, se plantea
una nueva violación a esa modificación, una excepción a la anterior excepción, una
excepción al cuadrado. En segundo lugar, no podemos subestimar a nadie y creer que
el primer proyecto presentado era el que pretendían llevar adelante y no contemplar
que existían aspectos negociables, incluso acordados previamente, la Administración
pretende mostrar una falsa dureza al no permitir determinados exabruptos como el
puente sobre la Rambla o la altura extrema que se planteó inicialmente, claramente
desaprobadas por todo el mundo. En tercer lugar, se torna imprescindible el análisis
del impacto ambiental, social y a nivel de infraestructura que un proyecto de esta
naturaleza tendrá en la zona. Finalmente, creemos que es fundamental la participación
vinculante de toda la sociedad ante un proyecto de esta envergadura e impacto.
En definitiva, podemos concluir que no es posible etiquetar el sí o no a las
excepciones sino que deben ser consideradas como lo que son: excepciones a una
normativa estable, seria, consensuada, por fuera de los intereses políticos y
particulares de los gobernantes de turno. Debemos pensar el desarrollo urbano, el
ordenamiento territorial y su normativa como política de estado, una cuestión ausente
pero tan necesaria en el Uruguay de hoy.

Habilidades

Publicado el

julio 1, 2018

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