Fin de semana sangriento

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Fin de semana sangriento

Por Luis Nieto

De viernes a domingo, siete muertos en tres lugares distintos del Uruguay. Se está volviendo
parte de la vida cotidiana de los uruguayos. ¿Qué está pasando aquí? No fue un fin de semana
aislado, otros días de la semana son parecidos a ese fin de semana.

Nuevos actores han aparecido para construir el relato actual de los uruguayos. El ministro del
Interior, durante los últimos ocho años, todo un récord, no se encuentra en el país, y su
Director Nacional de Policía, Comisario General (R) Mario Layera, afirma que el Uruguay puede
terminar pareciéndose a El Salvador o Guatemala… Es muy fuerte. El fiscal de Corte Jorge Díaz,
otra de las nuevas voces, fustiga a Layera: “Si yo le dijera como fiscal que estamos derrotados
tengo que renunciar e irme”. En una encuesta de la noche del martes, ante la pregunta de si
aprobaba las palabras de Layera, el 90% de las respuestas fueron positivas. Según portavoces
de la Policía, el 99% de la fuerza apoya las palabras de Layera. Si Layera opina lo que opinó, y él
debe saber mucho más de lo que manifiesta, e infinitamente más de lo que sabe cualquier
ciudadano informado, los uruguayos no sabemos a qué nos enfrentamos. La suma de
incertidumbres es agobiante.

El ministro del Interior muchas veces explicó que la mayor parte de esos asesinatos eran
ajustes de cuentas. Bueno, qué alivio, los muertos son de otra especie, o son extranjeros
aunque hayan nacido aquí. Los femicidios no paran. Dos de esos crímenes del fin de semana
sangrientos tuvieron a mujeres como víctimas. Ya las historias se entrelazan, se vuelven
anónimas, aunque no para sus deudos, que se acumulan.

¿Habrá alguna encuesta que mida la capacidad del ministro Bonomi después de ocho años en
esa función? En 13 años de gobierno del Frente Amplio, 5 fueron los ministros que manejaron
esa cartera. Los más notorios fueron 3, de los otro dos, Víctor Rossi apenas duró 11 días, y
Jorge Bruni 8 meses. José Díaz removió las raíces de los árboles con aquel perdona tutti a unos
1000 presos. Fue una medida muy controvertida. Se diría, a la luz de lo que vino después, que
fue un inicio estruendoso.

A Díaz lo sucedió Daisy Tourné, que como esos jueces de fútbol:
terminó acaparando el partido, el recuerdo que dejó Tourné fue la foto en la ducha y su
peripecia de amazona a caballo. Con respecto al actual ministro, las paradojas se amontonan:
¿Qué idoneidad se le puede atribuir a este ex tupa al mando de la Policía, si es que a la
confianza política que pudiera tenerle el entonces presidente Mujica se le atribuye
conocimiento de la profesión? ¿Fue, en el origen, una mojada de oreja a la Policía? Más o
menos, como si Sanguinetti, o Lacalle hubiesen nombrado a algún reconocido represor al
frente de la Policía. ¿No suena a provocación, por encima de la decisión de entregar el mando
de la fuerza de la Policía, con lo que eso implica, con el hasta banal sentido de autoprotección
de la gente del circunstancial gobierno? Hay voces que dicen no es un ministro con respaldo
dentro del cuerpo. No es de extrañar. De todos los posibles ministros, este parecía ser el
menos aconsejable. ¿Al menos ha resultado eficiente? El fiscal Díaz opina que no
¿Qué buscó Vázquez al confirmarlo en el cargo, por delante de su hermano Jorge, que ya tenía
antecedentes en el ministerio, y bien pudo haber ocupado la titularidad de la cartera del
Interior? En el intríngulis de los nombres que se barajan para armar un equipo de gobierno son
muchos los factores que pesan sobre las decisiones, la mayoría de esos factores no
trascienden, la ciudadanía desconoce las razones del poder, y, si acaso, apenas está obligado a
mantener cierta confianza en el Poder Judicial, no tiene otra alternativa. El Parlamento es
parte de un ejercicio cívico, cada cinco años, pero no le despierta respeto al ciudadano medio, no levanta vuelo.
El Parlamento ha sido escenario de investigaciones que acaban en un callejón sin salida.

La denuncia que el senador Pablo Mieres llevó adelante contra el también senador Leonardo
De León, a raíz del uso de la tarjeta corporativa, siendo directivo de Alur, acabó,
inexplicablemente, en un fiasco. Un artilugio jurídico consiguió el milagro de que el mal uso de
la tarjeta corporativa, por parte de De León, reñido con la ética, tal como lo reconociera el
fiscal Pacheco, acabase en un archivo. Así no se puede. Estos son golpes a la calidad
democrática, es imposible retener a nuestros hijos en el país. La suma de todos los factores
está generando un enorme desaliento, lo dice Layera, lo dice la calle, lo dice el sentido común.
Desde la reinstalación de la democracia sólo se ven esfuerzos por acaparar el Estado, por
servirse de él como si fuese propio, y ya los tres partidos tradicionales, por identificarlos de
alguna manera, han pasado por el gobierno. Nadie hizo lo que era necesario hacer: Una
política transparente, que se colocase en la primera línea de lucha contra el narcotráfico. En
cambio, los sectores más débiles han quedado expuestos a este flagelo. La Fuerza Aérea no
tiene aviones en condiciones de defender nuestros cielos, pero Alur, empresa ineficiente y, tal
vez, innecesaria, sí tiene avión y botella de Chivas, para mayor desparpajo.

Es obvio que nos enfrentamos a una fuerza desconocida, para la que no estamos preparados.
Contra esa evidencia, ahora compartida por este jerarca policial de primer nivel, la mayoría
gobernante mira para otro lado, la oposición carece de liderazgo para encender la esperanza.
Todo sigue como si viviéramos en la mayor de las normalidades. Robaron a varios legisladores,
al ministro Astori le robaron su casa más de una vez, al senador Michelini lo asaltaron frente a
su casa, hiriéndolo en una pierna. También el senador Mieres fue objeto del robo de su casa, a
la diputada Tourné la asaltaron en un semáforo, y, el colmo, mientras la actual ministra de
Educación y Cultura acompañaba al entonces candidato Vázquez, fue robada en el Cerro.
¿Sensación térmica? ¿Cómo es la vida de los ciudadanos que no tienen alrededor cierto nivel
de vigilancia? ¿Cómo es que nadie, salvo Layera, se baja del pedestal?

¿Si esta amenaza no es capaz de hacernos abrir los ojos, y exigir a quienes tienen como misión,
proteger a la ciudadanía, adelantarse a los hechos delictivos, entonces, no se harán realidad
las profecías del Director Nacional de la Policía? Las garantías ciudadanas están
desapareciendo, y ya hay barrios copados por la delincuencia. Layera ha hecho acusaciones
muy fuertes contra las autoridades del Mides. ¿Eso va a quedar en la nada, como la denuncia
del senador Mieres contra el ex director de Alur?

Pésimas señales. Nadie puede saber si ya no es tarde, sencillamente porque nadie conoce la
profundidad de la amenaza que se ha manejado con tan mala mano.

Los golpes a camiones blindados y a sitios con mucha vigilancia se han vuelto comunes. Con
posterioridad a cada golpe el ministerio nos explica lo que pasó. Es innecesario, ya fue. Si la
policía no se anticipa entonces habría que recordarle ese dicho tan futbolero: Goles errados
son goles en contra. O el gobierno reacciona y pide ayuda al sistema político, aparte de hacer
los cambios necesarios sin más tardanza o se le vendrá la noche. Y a todos nosotros también.

Habilidades

Publicado el

mayo 21, 2018

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