Hibernando

La agenda del gobierno nacional está tristemente marcada por una característica que se reitera año tras año desde hace varios: los temas que son claves para el país están hibernando. En efecto, entraron en ese estado de letargo que para los animales que lo viven es absolutamente necesario porque lo hacen en tiempos de crisis (por ej. cuando escasea la comida), por lo que les
resulta clave para sobrevivir.

El problema es que el gobierno que es quien debe liderar, ha estado viviendo en ese letargo incluso cuando hasta no hace mucho tiempo soplaban buenos vientos para el país. Basta repasar dos de los principales temas para comprobarlo. En materia de Seguridad todos los días tenemos noticias de alguien cercano a nosotros que ha vivido o vive situaciones de inseguridad en cualquier parte del país. El delito y sus autores se mueven, y entonces ya no se trata solo de Montevideo o alguno de sus barrios; ahora le toca a todo el país, el urbano y también el rural.

Mientras el gobierno sigue aferrado a una estrategia que fracasó, la delincuencia organizada se perfecciona y fortalece. Mientras el Ministerio del Interior ha ido vaciando las Comisarías (quitándoles potestades, recursos humanos, recursos logísticos y tecnológicos), haciendo desaparecer al único actor con legitimidad histórica en el micro territorio para trabajar con la ciudadanía estrategias de prevención y acción contra la delincuencia. Mientras la autoridad legítima ha ido entregando territorio, la delincuencia lo ha ido ocupando; se organiza, genera recursos, consigue armas y chalecos, hace trabajo de inteligencia…y entonces ya no solo arrebata carteras, roba gallinas, rapiña supermercados de barrio, ahora también explota cajeros y asalta bancos. Mientras tanto, el gobierno hiberna.

Si damos una mirada al tema Vivienda, recordaremos que el Frente Amplio pasó toda su historia reivindicando una política de Estado que diera una solución a la emergencia habitacional instalada en el país durante décadas. Durante años y años criticó con dureza a los partidos tradicionales por su inoperancia en el tema. Le asistía toda la razón. Pero resulta que años después de ocupar el gobierno con todo a favor, el letargo también lo atrapó en este tema y no ha logrado mover la aguja en materia de políticas e vivienda, especialmente en soluciones dirigidas a población de los sectores más vulnerables.

Por ejemplo, sigue incambiada la situación de asentamientos irregulares ya que en 589 asentamientos viven alrededor de 170.000 personas (casi el 6% de la población; el total de los habitantes de las ciudades de Florida, Treinta y Tres, Colonia, Rocha, Fray Bentos y Durazno) en condiciones que solo pueden generar más desintegración y exclusión. Viviendas precarias donde el saneamiento brilla por su ausencia, la conexión eléctrica da miedo, sin servicio de limpieza ni recolección de residuos, calles rodeadas de basurales que son verdaderos criaderos de ratas…mosquitos, bacterias; que es lo mismo que decir enfermedades respiratorias, parásitos, daños digestivos, plombemia…

Esta realidad solo demuestra que los planes para construcción de vivienda social son un cuento y que la especulación inmobiliaria domina el mercado. El letargo ha llevado al gobierno a la inoperancia, le ha impedido regularizar tierras, construir viviendas, acercar servicios…sigue hibernando. Uruguay necesita un sacudón que lo despierte, que lo saque del letargo en el que lo han metido; no
podemos dejarlo entregado a la modorra del “no se puede” que nos quieren inocular los que se atornillaron y endulzaron con el poder, esos que todavía no saben qué hacer con el ex Vicepresidente de la República que está procesado por apropiarse de dineros del Estado y usarlo en beneficio propio. Ellos, al igual que los que en varias Intendencias siguen haciendo de las suyas con las mismas mañas de siempre, no nos van a dar cátedra de ética política ni nos van a arrebatar la chance de construir una esperanza.

Así como hace 16 años fundamos el Partido Independiente y dijimos Ni Unos Ni Otros, ahora vamos por generar una nueva opción de izquierda democrática, capaz de avivar la llama de la esperanza y concretar los cambios profundos y sustentables que el país pide a gritos. Ese es el horizonte y hacia allá vamos, convencidos de que ¡¡CAMBIAR SE PUEDE!!

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