La importancia de las fuerzas armadas y su integración social

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La importancia de las fuerzas armadas y su integración social

Nuestro voto en general con respecto a la necesidad de la reforma de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas ha llevado a algunos a malinterpretar, con o sin intención política, la posición de nuestro partido con respecto al papel de las Fuerzas Armadas en nuestro país.

En efecto, como dijo con total contundencia nuestro diputado Iván Posada en oportunidad del debate parlamentario, el voto está asociado a la señal política de que es necesaria una reforma para actualizar la estructura militar a los nuevos tiempos, particularmente debido a que la Ley Orgánica vigente se remontaba a la época de la dictadura militar.

En tal sentido, acompañamos un conjunto de normas que van en esa dirección y, al mismo tiempo, votamos negativamente y propusimos alternativas bien concretas en todos aquellos artículos que pudieran afectar las condiciones de vida de los efectivos militares y sus familias.

Mucha gente que ha estado más directamente involucrada en los detalles del debate legislativo sabe que es así y ha visto en nuestro partido a un interlocutor inteligente y confiable para la defensa de ciertos derechos y realidades que, lamentablemente no fueron contempladas por el partido de gobierno.

Es más, hemos dicho que esta reforma no es un punto de llegada, sino que habrá que impulsar nuevas reformas en línea con el diseño de una institución militar moderna, actualizada y proactiva para los desafíos de la defensa nacional que nuestro país enfrenta.

Nuestro partido está firmemente convencido, y siempre lo ha estado, de que las Fuerzas Armadas tienen un papel relevante en nuestra sociedad. Creemos que su presencia y protagonismo en una concepción moderna de la defensa nacional es un componente indiscutible.

La institución militar debe tener los recursos tecnológicos y estratégicos suficientes para realizar un control efectivo de nuestro espacio aéreo, de nuestra frontera terrestre y del control del mar territorial y su expansión sobre la plataforma continental, atendiendo a los nuevos desafíos y peligros que la sociedad contemporánea produce con respecto a nuestra soberanía y seguridad interna.

En este sentido, la realidad actual del país está muy lejos del óptimo y será necesario invertir con criterio político en la infraestructura necesaria para que nuestro país defienda eficazmente su soberanía territorial de forma mucho más contundente de lo que hoy tenemos.

Todos sabemos de la importancia del aporte militar al control de la seguridad interna. Sin invadir la competencia de la policía que es y debe seguir siendo la institución del Estado encargada de cumplir con esa tarea vital, el rol complementario de las Fuerzas Armadas a través del ejercicio de la policía en las zonas costeras por medio de la Prefectura Nacional Naval, en la custodia perimetral de las cárceles y la más reciente incorporación de su función policial en la franja de frontera terrestre, ha sido relevante y de cumplimiento exitoso.

También debe señalarse la importancia y la labor positiva del personal militar cada vez que nuestro país se enfrenta a una situación de emergencia o catástrofe. Es particularmente valiosa su participación en diferentes partes del país cuando ocurren las inundaciones, disponiendo de su infraestructura y personal para atender a los inundados, desplegando sus carpas, su capacidad organizativa para proporcionar abrigo y comida a las familias desplazadas ayudando a su recuperación y retorno a sus hogares. Del mismo modo, se ha contado con la participación militar ante emergencias sanitarias generadas por huelgas sindicales en la recolección de residuos en Montevideo.

La presencia de nuestras Fuerzas Armadas en las Misiones de Paz de las Naciones Unidas también ha sido motivo de destaque de nuestro país en el concierto internacional, debido a la profesionalidad y desempeño institucional de nuestros efectivos en diferentes países, en situaciones particularmente adversas y difíciles. El organismo internacional ha expresado en diferentes momentos la importante labor desempeñada por los efectivos militares de nuestro país.

Ha sido muy importante, también, la función de inclusión social que las Fuerzas Armadas han cumplido históricamente al incorporar a jóvenes de origen social muy adverso, proporcionándoles apoyo, instrucción y gestación de valores en las conductas cotidianas. Ha dicho en diversas oportunidades nuestro diputado Iván Posada que se trata de una de las políticas sociales más silenciosas y exitosas durante décadas.

Finalmente, nos preocupan las tendencias existentes actualmente en el debate público que se orientan en un sentido contrario a la integración de las Fuerzas Armadas en nuestra sociedad.

La emergencia de una expresión política emparentada directamente con ex jerarcas militares en actividad hasta hace apenas unas semanas no va en la dirección positiva para una exitosa integración entre la sociedad civil y el colectivo militar. No es buena la apuesta a la exacerbación de los reflejos corporativos, aumentados por la construcción de un discurso reivindicativo y fundado en una amplificación indebida de ciertos discursos (existentes sin duda en ciertos sectores del partido de gobierno) que agreden a las Fuerzas Armadas, para construir una especie de “enquistamiento político” que va en sentido inverso a lo que nuestra sociedad necesita.

También es imprescindible que desde la institución militar y, particularmente, desde sus principales jerarquías, surjan expresiones y decisiones firmes que marquen una fuerte y enérgica ruptura sin atenuantes con actuaciones que durante la época de la dictadura se impulsaron desde los mandos de aquella época.

Nuestras Fuerzas Armadas actuales nada tienen que ver con aquellas que rompieron las reglas de juego democráticas y condujeron un gobierno autoritario que violó los derechos humanos y los valores básicos de la democracia, la tolerancia y el pluralismo.

Por eso es muy importante que las expresiones y las conductas de los mandos militares actuales no sean ambiguos con respecto a la imprescindible condena a aquellas épocas y al compromiso de contribuir con las mayores energías a poder dar respuesta a la demanda insatisfecha de verdad y justicia sobre los ciudadanos desaparecidos en aquellos tiempos.

Nuestro país necesita, de manera imprescindible, que el proceso de integración se realice, dejando de lado las tendencias contrarias que conspiran contra ese objetivo. En esta dirección está fuertemente comprometido nuestro partido.

Pablo Mieres

Habilidades

Publicado el

julio 21, 2019

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