¿Nace otra colchita de retazos?

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¿Nace otra colchita de retazos?

La aparición del acuerdo entre el Partido Independiente y el grupo de Fernando Amado, el de Franzini Batlle y la agrupación Navegantes encabezada por Esteban Valenti está moviendo el espectro político uruguayo.  Esta iniciativa que hace años impulsa Pablo Mieres para formar un polo socialdemócrata parece dar frutos. ¿Qué incidencia tendrá en la vida política nacional? ¿Será el partido bisagra entre los bloques del oficialismo y la oposición? ¿Cuántos desencantados pueden ser atraídos por este espacio? ¿Era la única opción que tenía Fernando Amado para mantener su banca? ¿Logrará Valenti mayor peso político como protagonista directo que como analista? ¿Qué apoyo tiene Franzini Batlle? ¿Qué van a hacer en el ballotage?  ¿Serán parte de un futuro gobierno de coalición con el partido que gane las elecciones? ¿Son batllistas, socialdemócratas o qué?

Nos interesa conocer sus opiniones sobre el tema, las preguntas son simplemente un hilo conductor, por favor envíe su nota no mayor de 2700 caracteres con espacios a más tardar el martes 20 de noviembre.  

Saludos Alfredo García / 098348821

Colchita de retazos es el nombre que se da en Uruguay a los Partidos “Catch all” capaces de abarcar un amplio espectro de ideologías políticas. Los tres partidos mayoritarios en el Uruguay sin duda lo son.  El espacio socialdemócrata (que no llevará ese nombre) en proceso de gestación pretende todo  lo contrario: que un grupo de uruguayos que comparten  ideología y valores tenga la posibilidad de votar juntos con un mínimo de garantías que, en caso de ganar, tales convicciones serán respetadas. Parecería sencillo, pero no lo ha sido.

¿Cuáles son esas convicciones, y principios políticos, que identifican a este nuevo movimiento? la democracia y la libertad, como valores superiores e irrenunciables; la ética y la honestidad, como principios elementales de quien asume responsabilidades públicas; la solidaridad y la sensibilidad social, para orientar las políticas públicas del gobierno; el trabajo, el estudio y el esfuerzo como base cultural para todo progreso individual y colectivo; la prosperidad en base a un mercado de bienes y servicios que sea viable y un Estado que cumpla la función de garante de la equidad; el combate a todas las circunstancias que generan, consienten y refuerzan la delincuencia; una revolución en la forma de encarar la educación y fomentar el conocimiento.

Si Ud., estimado lector,  ya reaccionó con un: ¿Quién puede no estar de acuerdo? Le pido que  lea de vuelta. ¿Puede admirar a los Castro o a Maduro quien considera la libertad un bien irrenunciable? ¿Puede llamarse responsable quien engendró el histórico y persistente despilfarro del dinero público en el Uruguay? ¿Es solidaridad social desconocer la pobreza o intentar  abatirla  repartiendo dinero y generando dependencias y malos hábitos (y muchos votos)? ¿Se ha respetado el esfuerzo en este país o se ha deleznado el “cartoncito”? ¿Son viables las empresas “100% en blanco” en el Uruguay? ¿Es explicable el aumento del crimen  sin complicidad,  en algún eslabón de la cadena, con las fuerzas de la ley y el orden? ¿Cuánto ha importado, de veras,  fomentar el conocimiento desde la infancia hasta la investigación científica especializada?

No es tan simple ¿verdad? Y si seguimos votando mascarones de proa detrás de los cuales se esconden las fuerzas ocultas que manejan al país, por izquierda y por derecha, no cambiará nada. Necesitamos un gobierno que tenga convicción en estos principios, que tenga el coraje de sus ideas y que cuente con un equipo de colaboradores y legisladores que estén dispuestos a comprarse el pleito.

¿Cuántos votos tienen Valenti, Amado o Franzini Batlle? No importa.  Son líderes de opinión y tienen claro lo que es necesario ¿Cuántos desencantados pueden ser atraídos por este espacio? Solo los que se atrevan a desafiar las circunstancias y, como ellos tres, entiendan la necesidad de un nuevo camino.

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