Prioridades con Efecto Mariposa

,
Prioridades con Efecto Mariposa

“El leve aletear de una mariposa en el noreste africano puede desatar un huracán en el Caribe”

Antiguo proverbio chino. 

Decidir qué país quiero, decidir a quién elijo para que administre mi dinero, para que garantice mi libertad y para que controle el cumplimiento de los derechos humanos, no es tarea fácil.

En tan solo dos meses tendremos la oportunidad de elegir mediante nuestro voto a las personas que nos representarán en el próximo Parlamento  los próximos cinco años de nuestras vidas. 

Y, créanme, es una gran y única oportunidad si queremos incidir en el mejor futuro del país. 

Luego, en noviembre, elegiremos quién será nuestro Presidente y quién presidirá al nuevo Parlamento. 

Tomar la decisión de a quién votar, a qué Partido Político elegir y respaldar con mi voto para que esté presente en el Poder Legislativo el próximo período es, sin duda, una prioridad.

Sin embargo, flota en el aire la idea de que esa decisión se puede dejar para después. Tengo cosas más importantes para atender ahora, estoy muy ocupada.

Ese “después” nunca llega, porque como la elección es obligatoria, el 27 de octubre pondremos en la urna un voto que quizá no lo hayamos meditado lo suficiente.

Ese “después” es muy peligroso, porque mientras tanto, otros deciden por nosotros. 

La decisión debe ser personal e intransferible, y también tomada en soledad con total conciencia, libertad y responsabilidad, lo que requiere la luz de información fidedigna de todas las opciones que hay para elegir en el menú electoral. 

Los resultados de las encuestas, el continuo bombardeo  publicitario por todos los medios y soportes; todo eso  así como al pasar, como sin querer, nos va taladrando cual pájaro carpintero, y va construyendo inconscientemente una idea en nuestro cerebro que – sin ser nuestra decisión consciente –  puede empujarnos equivocadamente a inclinarnos a votar a quien en verdad no queremos. 

No todo es lo que parece. Ni tampoco todos los políticos son iguales. Hay que informarse de primera mano.

Basta con tener abundante dinero para hacer una muy buena – y sobre todo mucha – publicidad.

Sé que da un poco de trabajo y que lleva algo de tiempo analizar las propuestas de los distintos Partidos en profundidad. 

Porque para analizar no podemos basarnos en lo que se dice en las redes sociales, debemos ir más allá, a las fuentes, eso lo sabemos. Cuanta más información tenemos a nuestro alcance inmediato, paradójicamente, es cuando peor informados estamos.

Si no lo hacemos, ahí sí que nos engañaremos feo. Hay que leer las propuestas, los Programas de los Partidos, comparar, ver qué hicieron todos estos años, cuántos proyectos de Ley presentaron, a cuántas sesiones faltaron, cuántas licencias pidieron, a qué autoridades interpelaron, cuántas denuncias elevaron a la Justicia, cuántos viajes hicieron…. 

Y todos sabemos quién fue en esta legislatura el Senador más esforzado.

Mientras escribo esto, se está quemando la Amazonia. Es tan atroz y tan urgente abogar para apagar este incendio y proteger la selva, que se convierte en la Prioridad número 1. Parecer ser que esta Prioridad 1 desplaza a mi prioridad uruguaya, que es decidir a quién votar en octubre. Es una falsa oposición como diría Vaz Ferreira.

¿Pero qué puedo hacer yo? 

Brasil y Bolivia ya tienen sus Presidentes, los que deciden los destinos de la Amazonia. 

Jair Bolsonaro al este de la selva y a la derecha de la derecha del espectro político brasileño  y  Evo Morales al oeste de la selva y a la izquierda de la izquierda de la política boliviana. Evidencia clara de lo inconvenientes que resultan los extremos en política y de que los populismos no tienen signo.

Entre medio arde la selva y millones de seres vivos mueren o morirán.

Me pregunto si el gobierno uruguayo ofreció su ayuda para apagar el incendio o si para el Mercosur éste no es un asunto de importancia. Hasta ahora solo un largo y prolongado silencio.

Pero, ¿Qué tiene que ver esto con nuestra línea de razonamiento? ¿Qué puedo hacer yo? 

Pues puedo hacer mucho: puedo educar, puedo elegir al Partido que más importancia le dé a la Educación en su Programa de Gobierno y que más propuestas sólidas y consensuadas tenga en ese tema. En suma: un partido que esté dispuesto a ponerse al hombro el tema Educación y convertirlo en una política de estado. 

Puedo elegir a un Partido que vea al Uruguay inserto en la comunidad internacional con seriedad, responsabilidad y compromiso; abierto al mundo y dispuesto a acordar.

Puedo elegir a un Partido que quiera modernizar al MERCOSUR.

Puedo elegir a un Partido al que le importe el medio ambiente y que reconozca indiscutiblemente el daño que provoca el cambio climático y realice propuestas serias para enfrentarlo y combatirlo. Que prepare las acciones que puedan mitigar sus impactos. Que proponga analizar la instrumentación de un Fondo Nacional para el Cambio Climático.

Puedo elegir a un Partido cuyos Legisladores sean los que más han trabajado sin faltar a su tarea, controlando, proponiendo, legislando y representándome.

Puedo elegir a un Partido al que le importe la transparencia en los gastos del estado y que proponga herramientas para reforzar los mecanismos anticorrupción.

Sí, lo confieso, leí varios Programas y elegí el Programa de Gobierno del Partido Independiente.

Porque no olvido que mi voto del 27 de octubre tiene consecuencias y porque quiero que ese pequeño movimiento de deslizar un sobre en una urna se convierta en un maravilloso “efecto mariposa” que fortalezca y mejore la calidad de la democracia republicana en mi Uruguay y hacia mi América del Sur.

Por Ana Cristina García

Habilidades

Publicado el

agosto 26, 2019

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: