Protestas en tiempos de pandemia

Por Juan Pablo Severi

Los Gobiernos no son dueños de nada. Solamente les toca administrar los recursos de otros, de muchos otros. En una democracia la ciudadanía normalmente les confía la tarea de lograr el mayor bienestar y con el mayor alcance que sean posibles…y la ciudadanía tiene el deber de cautelar que aquel propósito no se pierda de vista. Es así que la protesta es un derecho pero es también un ejercicio de responsabilidad social. No obstante, no necesariamente la protesta apunta correctamente aún canalizando frustraciones legítimas. Y en estos casos toca también a todos quienes tienen el rol de liderar, persuadir y convencer respecto al acierto en las decisiones.

La emergencia prevalente tiene características extraordinarias: la imprevisibilidad del fenómeno, y la profundidad y duración de sus consecuencias. En este contexto más que en ninguno el eventual esfuerzo adicional por el alivio inmediato corre el riesgo de la impotencia en el largo plazo. En Italia y España los médicos están eligiendo a quien atender, un ejemplo dramático de cuando se agotan los recursos. Del mismo modo, si se utiliza toda la capacidad de maniobra para el corto plazo quedaríamos peligrosamente expuestos en el mediano plazo.

Así, sea siempre bienvenida la protesta. Es el camino para llamar la atención sobre grupos eventualmente descuidados.

Pero no nos apresuremos sobre el acierto. Un niño que llora reclamando por mayor alimento no se contrapone al racional racionamiento de las reservas que su padre administra para pasar un invierno que amenaza con ser muy largo

Habilidades

Publicado el

marzo 30, 2020

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