Todavía les molesta

Por Melisa Freiría

Cuando buscamos dar el apoyo o desalentar alguna legislación en debate, debemos hacerlo desde el conocimiento de la realidad, y a quienes se espera que afecte esta ley. La ausencia de esto mismo se notó a lo largo y ancho de la instancia parlamentaria, pasando por todos los partidos con solo algunas excepciones. Y es que legislar desde la banca sin tener un mínimo entendimiento de lo que se está hablando, es extremadamente peligroso para la sociedad en su conjunto.

No sé si realmente se peca de ignorancia, si le deben demasiado a la iglesia o a quién, porque expresar que esta ley otorga privilegios y que los derechos ya fueron consagrados en la Constitución, parece una broma de mal gusto. A quién quieren convencer que vivir más de 35 años es un privilegio? A quién quieren convencer que trabajar de otra cosa que no sea la prostitución es un privilegio? A quién quieren convencer que todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades de desarrollarnos en una vida digna? Cómo explican entonces la realidad que nos golpea? Les molesta.

Les molesta reconocer y asumir lo distinto. Salir de la cómoda cajita de pensamiento en la que vivimos siempre y darnos cuenta que no todo es como nos lo contaron en el mejor de los casos, cuando no nos lo impusieron. Les molesta y no les gusta reconocer de forma genuina lo distinto, y que el Estado lo haga estando presente y garantizando que se cumplan los derechos de los más vulnerables. Ha sido notoria la falta de empatía indisimulable en el trato maquillado de igualitarismo, que sólo busca imponer de forma decorosa lo considerado tradicionalmente normal.

Si nos cuestionamos la importancia de esta ley, pienso que no es por la ley en sí misma solamente, sino que el garantizar derechos esté en agenda una vez más. Procesar el debate de forma responsable, con la información sobre la mesa, es parte del cambio cultural que nuestra sociedad debe atravesar. Cuestionarse, ponerse en el lugar del otro y transformar el pensamiento para ser más inclusivos, solidarios y justos. El contenido simbólico de esta ley, la capacidad de generar cambios de actitud y de dar visibilidad a una población históricamente excluida, quizás sea lo más relevante.

Probablemente los cambios que se originen a raíz de esto no sean a partir de lo legalmente establecido, sino por el cambio social desencadenado en estos últimos años. Y es, por lo menos, una falta de respeto a quienes se movilizan y luchan día a día por todo esto, intentar posicionarse por parte de cualquier partido político como los dueños de las transformaciones. Ese es el verdadero valor de ésta y otras leyes, a veces generan cultura.

A %d blogueros les gusta esto: