Un ciclo de soberbia

El primero de junio se dio a conocer el informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) que se titulaba “Informe sobre el estado de la educación en Uruguay”. Aquel informe que fue motivo de presión por parte del CODICEN para que no se emitiera en tiempo electoral finalmente se presentó, y lamentablemente no hubo demasiadas sorpresas.

Quizás la sorpresa sea que siendo el partido de gobierno que más recursos invirtió con el fin de transformar y mejorar la educación haya tenido progresos tan escasos, y fallado en la mayoría de las metas trazadas por la ANEP.

Sin dudas que las intenciones del gobierno en búsqueda de una mejora en la educación fueron buenas y la inversión realizada da cuenta de ello, pero en cuanto a los resultados se refiere, esas intenciones no se tradujeron en un “cambio de ADN de la educación” (parafraseando a Vázquez) como se prometió en campaña electoral. La soberbia nunca es buena consejera, y si de alguna forma se podrían haber evitado estos resultados es justamente aprendiendo a escuchar y escucharse (algo que tanto le pedimos a nuestros estudiantes en el día a día).

El oficialismo tuvo todo para poder hacer un cambio real de la educación, y en lugar de escuchar a sus (en ese momento) propios referentes como lo eran Fernando Filgueira y Juan Pedro Mir, cuando los mismos advertían al principio del período de gobierno que las acciones que se venían realizando eran insuficientes y se necesitaba generar cambios estructurales, decidieron ningunearlos y minimizarlos hasta verlos apartados del cargo que tenían.

El tiempo pasó y con él nuevas oportunidades llegaron. Aquellos técnicos que supieron estar al frente de la educación decidieron formar un grupo interpartidario de especialistas con el fin de poder dar respuesta al problema sistémico en el que nos encontramos, que luego se conocería como Eduy21. Una vez más el gobierno optó por no escuchar y desacreditarlos en lugar de tomar sus aportes como insumos para mejorar.

El informe del INEEd solo fue una confirmación de lo que ya se sabía, y la reacción del presidente del CODICEN al atacar al ente evaluador por los resultados expuestos en lugar de hacer autocrítica terminó de cerrar este ciclo de soberbia.

Cualquier partido que se precie de querer cambiar la educación tendrá que escuchar, acordar y jugarse por las futuras generaciones, pero hasta el momento el diagnóstico es que puede y debe mejorar… 

Joaquín Bergeret

Habilidades

Publicado el

agosto 14, 2019

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