Álvaro Ramos. Portada Columna Opinión

Escribe: Álvaro Ramos.

Un Partido Independiente robusto y moderno es imprescindible

Finalmente pasó el referéndum convocado por los sindicatos, organizaciones sociales y el Frente Amplio, para derogar 135 artículos de la LUC. Como se preveía la “movida” tan desgastante como costosa, fue un ejercicio electoral buscando “el trancazo” y buscando debilitar al gobierno.

Más allá del resultado, durante más de seis meses (en un gobierno que lleva 25 meses de gestión) la atención política estuvo focalizada en donde no debía estar, en un debate abstruso y complejo, qué, como un gran árbol inoportuno, nos impidió ver el verdadero bosque. El bosque de la indispensable tarea de poner en movimiento el Uruguay, detrás de grandes objetivos necesario y lamentablemente postergados, al menos en los últimos 10 años durante dos gobiernos frenteamplistas. Volver a crecer, construir oportunidades de empleo genuino, estimular la inversión, las exportaciones y el comercio en general, apostar a una verdadera expansión tecnológica para los sectores productivos, cada vez más integrados. La ganadería, la agricultura, los servicios, el comercio, la agroindustria. Modernizar la gestión de un Estado verdaderamente inclusivo por su eficacia. Estuvimos desde el 13M de 2020, corriendo detrás de la pandemia (y enmendando las improvisaciones del gobierno anterior) y cuando mediante vacunación y políticas acertadas, estábamos viendo la luz al final del túnel, el trancazo político en su máxima expresión, nos llevó a todos a ocuparnos de una especie de evaluación intermedia, inoportuna y no prevista por nuestra organización constitucional y política.

Pero al fin ya pasó. Ahora sí el gobierno debe, abocarse sin temor a dar continuidad a sus políticas de cambio, para lo cual la ciudadanía lo eligió en octubre y noviembre de 2019. Quedan aún 35 meses para cumplir.

El resultado podría haber sido leído como un espaldarazo al gobierno. Craso error. Por un lado, porque los guarimos con los que ganó la opción del NO, fueron extremadamente ajustados – a pesar que en mi modesta opinión, esto ya era previsible -. Por otro lado, porque, aunque el margen hubiese sido más amplio, la propia convocatoria a la consulta, su razón de ser y luego el tono y la infeliz orientación que la oposición le dio a la campaña, lo que más provocó fue desinformación, crispación y hastío.

Episodio concluido. Hay que tomar nota y perseverar para hacer realidad los compromisos asumidos. La recuperación económica, controlar la rebelde inflación, recuperar el empleo (aún más, consolidando las tendencias) y recuperar el salario real de los trabajadores y los ingresos de los jubilados, seguir bajando la pobreza, la indigencia y la situación de los sectores de población más vulnerables. Lograr romper las maneas de un MERCOSUR disfuncional y lograr la tan ansiada inserción “limpia de aranceles” al mundo, con el cual comerciamos nuestros productos. Esto no quiere decir salir del MERCOSUR, ya que varias industrias y PYMES dependen de estos mercados; pero sí señalarle a los socios que este bloque económico no nació para ser fortaleza, sino plataforma. Las economías de tres de sus cuatro socios no lo resisten, a pesar de la tozudez e incompetencia de los gobernantes argentinos que insisten con el modelo “chavista” de organización económica y social. Aún hoy día, a la economía brasileña, ya definitivamente vinculada al mundo a través de su oferta agropecuaria y de servicios, y por la inversión extranjera, le resulta mucho más saludable redireccionar las energías del MERCOSUR, y re – convertirlo (bajo su liderazgo inevitable, por su masa crítica), en una potencia comercial y económica en el mundo, tal como lo fue en sus inicios y aún durante los primeros dos gobiernos del PT, liderados por el presidente Lula.

En este contexto y en estos 35 meses de trabajo que aún falta recorrer, el Partido Independiente, debe seguir siendo como hasta ahora, desde sus cargos en el gobierno y su participación en el parlamento, en los debates públicos y en la interacción con la sociedad civil, garantía del cambio, a partir de una escucha atenta y de un trabajo eficaz y bien realizado. Seguimos pensando que hay temas impostergables: (I) profundizar las reformas en la educación, para que ésta sea el principal pilar del desarrollo integral del Uruguay de las próximas décadas de este siglo; (II) una certera y plausible reforma del Estado, no ideologizada, sino basada en la búsqueda de la eficacia y en el buen manejo de los recursos humanos, físicos y financieros de todos los uruguayos, tal como la está proponiendo nuestro compañero Conrado Ramos; (III) la reforma ineludible de la seguridad social; (IV) continuar modernizando y ampliando la matriz energética del Uruguay, adaptando además el mercado a las nuevas realidades y tecnologías; (v) profundizar las políticas de descentralización e inversión en todo el territorio, creando oportunidades para todos los habitantes del mismo, en cualquier departamento de la república; (VI) una inserción internacional, que nos devuelva la soberanía comercial y nos permita competir con nuestros productos y el trabajo nacional, en el mundo. Esto sin dejar nuestra riqueza en aranceles, cuyos beneficios lo aprovechan otros. Cada uno de estos temas, entre otros, vamos a desarrollar más en profundidad en próximas entregas. 

Mientras tanto, el Partido Independiente debe seguir empujando los cambios, desde una visión humanista y progresista, que se afirme en la LIBERTAD, y que asegure la justicia social necesaria para poder ejercerla. Sin dignidad, el ejercicio de la libertad es relativo y le dignidad proviene de poder cubrir las necesidades personales y familiares, desde el esfuerzo propio y sostenido y bien remunerado. Pero para ello se precisan oportunidades, mejor dicho, igualdad de acceso a las oportunidades y ello se obtiene principalmente con educación. Una educación liberadora, moderna y capaz de dar herramientas para el mejor desempeño productivo, laboral y ciudadano. El Partido debe crecer y robustecerse para asegurar así, 5 años más de gobierno de la Coalición Republicana, más allá del 2024.