Pablo Mieres. Portada Columna Opinión

Escribe: Pablo Mieres. Ministro de Trabajo y Seguridad Social.

En las elecciones de 2019 la ciudadanía votó por un cambio. El 56% de los uruguayos en octubre votaron por alguno de los partidos que cuestionaban al gobierno del Frente Amplio y buscaban, de diferentes formas, un cambio político.

En noviembre se conformó la coalición republicana, de la que nosotros formamos parte, sobre la base de un programa denominado “Compromiso por el país”. En noviembre la ciudadanía ratificó esta voluntad y decidió que se produjera un punto de inflexión político, llevando a Luis Lacalle Pou a la Presidencia junto a un gobierno de coalición con clara mayoría parlamentaria.

Quedaban atrás quince años de gobierno del Frente Amplio con mayoría absoluta gobernando solos. Como en todo, durante esos quince años hubo aciertos y errores, pero lo que resultó muy claro es que el último gobierno del 2015 a 2020 exhibió un evidente agotamiento e inercia que le impidió enfrentar y resolver cada uno de los diferentes problemas crecientes que se acumulaban en la vida de nuestro país y nuestra gente.

La inseguridad siguió avanzando de manera permanente. La educación siguió estancada, mostrando indicadores de inequidad y acceso que rompían con viejas tradiciones muy queridas para los uruguayos, afectando a los niños y jóvenes más vulnerables. El empleo, a partir de 2015, se fue deteriorando sin pausa, indicando al final del último período de gobierno la pérdida de 50 mil puestos de trabajo y una tasa de desempleo que en febrero del 2020 alcanzó al 10.5%. La economía estaba prácticamente estancada, con notorios síntomas de recesión.

Podríamos seguir, pero lo más evidente fue la falta de impulso, de energía para enfrentar las dificultades. Fue claramente el final de un ciclo de gobierno.

El nuevo gobierno se enfrentó, en sólo 13 días de gestión, a la “tormenta perfecta”. Una pandemia que asoló al planeta entero y que determinó una profunda crisis sanitaria, laboral y económica en todo el mundo.

Sin embargo, transcurridos dos años de gestión del actual gobierno, podemos exhibir una gestión que estamos seguros que es valorada por la gran mayoría de los uruguayos.

En efecto, todos los analistas internacionales y las instituciones que estudian lo ocurrido en el mundo, destacan a nuestro país como uno de los mejores en el manejo de la pandemia. Nadie puede negar que en base a las decisiones de gobierno y a la sintonía con la gente, Uruguay se destaca de manera contundente en el concierto de las naciones del mundo.

Pero, al mismo tiempo, en este mismo período, también pudimos revertir la tendencia al aumento de los delitos y comenzamos a recuperar la seguridad. El camino está en proceso y falta mucho aún para llegar a los niveles de seguridad que todos los uruguayos queremos. Pero, por primera vez en mucho tiempo, las cosas se orientan en un sentido de la recuperación.

Por otra parte, en materia de empleo, luego de sufrir un gran impacto (que fue mundial), a fines del año pasado ya habíamos recuperado los niveles de empleo previos a la pandemia y, en algunos indicadores, la realidad laboral es mejor, incluso, que la de 2019. Hay que seguir trabajando para lograr niveles satisfactorios y con mayor equidad. Pero vamos en el camino correcto.

La economía también ha logrado niveles de recuperación superiores a los que pronosticaban los analistas e, incluso, superó las propias expectativas del gobierno.

En este contexto, orientado por los acuerdos programáticos alcanzados como coalición es que se votó la LUC. Esta expresa una buena parte de los objetivos e iniciativas recogidos en el acuerdo multipartidario.
Por otra parte, el Frente Amplio y el PIT-CNT sin haber digerido la derrota, salieron a juntar firmas para derogar 135 artículos de la ley aprobada. Nadie puede pensar que su objetivo es que la gente vote sobre los contenidos de tal cantidad de temas, lo que se busca es trancar a un gobierno que viene avanzando en los principales temas que afectan a los ciudadanos.

Para peor, esta campaña está caracterizada por una intención de engañar y mentirle a la gente. Nunca en la historia del país habíamos visto tal ausencia de honestidad intelectual.

Se ha dicho que queremos privatizar la educación, FALSO. Se ha dicho que sacamos a los representantes docentes de la conducción de la educación FALSO. Se ha dicho que se afectaron los derechos de los trabajadores FALSO. Se dijo que se buscaba desmantelar ANTEL por promover la portabilidad numérica. FALSO. Se dice que se establece un sistema de desalojo express. FALSO.

Resulta difícil encontrar argumentaciones serias y fundadas de parte de quienes promueven la derogación. Es, sin dudas, la mayor demostración de la falta de argumentos serios que tienen los que impulsan esta iniciativa.

En conclusión, lo que está en juego el próximo 27 de marzo es la definición de la ciudadanía sobre la gestión de gobierno. El voto por NO representa la opción por seguir avanzando en los cambios que la ciudadanía validó con su voto hace dos años. Votar NO es votar “NO al trancazo” de los que quieren impedir los avances que demuestran el acierto de este gobierno de cambios.

De aquí al 27 hay que trabajar “cara a cara” con la gente, con cada ciudadano, para desenmascarar las mentiras y para demostrar que este gobierno ha demostrado en estos dos años que fue capaz de enfrentar con éxito la pandemia y, al mismo tiempo, comenzar a recuperar la seguridad, el empleo, la economía e iniciar el camino de la transformación educativa. En todo este proceso, nuestro partido ha sido un puntal fundamental en la orientación del cambio.

Como sostuvimos y reafirmamos durante la campaña electoral, el Partido Independiente ha sido y seguirá siendo “la garantía del cambio”. Para que este sea en una dirección de reafirmación de derechos y libertades, poniendo particular preocupación en apoyar y mejorar las condiciones de vida de los más débiles y vulnerables.

Hay que hablar con todos. Con los que votaron el cambio en 2019, que seguramente nos acompañarán y, sobre todo, con los que por miedo, dudas o porque les dijeron muchas mentiras, no votaron por este gobierno.

Finalmente, que no queden dudas de que después del triunfo del NO celeste, de parte del gobierno lo único que va a cambiar es que sentiremos más responsabilidad y trabajaremos aún con más compromiso y esfuerzo. Así ha sido hasta ahora y así será.