Laura Núñez. Portada Columna Opinión

Escribe: Laura Núñez. Contadora Pública, integrante de la Mesa Ejecutiva Nacional, de la Comisión Electoral del PI y de la Mesa Departamental de Montevideo.

Desde que comenzamos a cursar el Programa de Fortalecimiento de Líderes Políticas hemos descubierto que somos mujeres políticas y no “mujeres que trabajan en política”. Y a su vez que no nos tienen que asustar ciertas herramientas, que tienen nombres que pueden parecer muy “imponentes”, pero en realidad las estamos usando en forma intuitiva desde siempre.

Cursando el tercer módulo, dedicado a la comunicación, nos enfrentamos a dos preguntas:

¿Sabemos comunicar nuestras ideas y propuestas de manera efectiva?

¿Cómo podemos enfrentar la violencia de ciertas personas que no concuerdan con nuestras ideas?

Comencemos por el principio, todas nosotras tenemos propuestas para los temas con los cuales nos sentimos comprometidas, que hemos estudiado, que nos movilizan. Y cuando digo estudiar no me refiero a buscar libros para analizar la parte teórica de los problemas -que por supuesto que puede ser una opción- sino a problemas con los que estamos en contacto de forma directa y salimos a hacerles frente con las herramientas que tenemos a mano. Al estar inmersas en ellos, los observamos y llegamos a soluciones a veces no ortodoxas, pero no menos eficaces. Pero solas no podemos llevarlas adelante, debemos conseguir apoyo y para eso debemos comunicar nuestras propuestas.

Las mujeres tenemos fama de hablar mucho para decir algo en concreto (yo no solo tengo fama: soy así), y el excelente equipo de profesores en comunicación que tuvimos en el módulo III nos explicó que solamente prestamos atención durante un minuto, por lo tanto, si queremos trasmitir una idea o una propuesta, solo tenemos un minuto para hacerlo.

Durante el encuentro presencial nos estuvieron cronometrando cada vez que debíamos dar un mensaje, presentarnos o defender una idea. ¿Cómo fuimos progresando y llegando a los tiempos? Preparando nuestra intervención en papel pensando: ¿Qué queremos trasmitir? ¿A quién se lo queremos decir? ¿Cómo lo queremos decir?

Analizando lo que nos enseñaron pienso en cuando tenemos que decirles algo a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros compañeros de trabajo, al médico cuando vamos al consultorio: ¿cuánto lleva nuestra comunicación? Sabiendo que nuestros interlocutores no nos prestan mucha atención si hablamos mucho, ¿no comunicamos lo que necesitamos en un minuto aproximadamente? ¿no somos concisas y concretas? Pues bien podemos comunicar nuestras ideas de forma efectiva, no debemos sentirnos cohibidas, podemos dar nuestro mensaje en un minuto de tiempo.

Pasemos ahora a la segunda pregunta: ¿Cómo podemos defendernos, hacerle frente a la creciente violencia que existe en redes o mejor dicho en la sociedad, cuando no están de acuerdo con lo que proponemos? El no estar de acuerdo y poder confrontar ideas y propuestas es sano, siempre que se haga con respeto y con el ánimo de obtener el mejor resultado. Sin embargo, cuando no se tienen argumentos válidos o no se sabe como rebatir una idea muchos utilizan el descrédito, la violencia a través del insulto hacia quien propone esa idea o hacia su familia. Aquí las mujeres, sobre todo, sabiendo que pueden venir ataques hacia nuestra familia por alguna propuesta nuestra, nos retraemos y no comunicamos nuestros pensamientos.  Eso no está bien, es cierto que no queremos entrar en seudo debates donde se atacan personas en lugar de ideas, pero hay formas en las que podemos defendernos, salir victoriosas, fortalecidas y sobre todo continuar con nuestro camino político.

No perdamos nuestra confianza, y sobre todo usemos recursos como el humor para dar vuelta la pisada, incluso el sarcasmo. Los que nos critican no se imaginan que no van a hacernos daño y que esa supuesta debilidad femenina, no es tal, muy por el contrario, cuando se une la mente con el corazón lo que surge es una fuerza arrolladora que, con respeto, avanza y avanza.