Pérez del Castillo. Portada Columna Opinión

Escribe: Gonzalo Pérez del Castillo (*) Consultor Internacional, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Independiente.

Los países que logran avanzar y desarrollarse son aquellos en los que la población, toda ella, comparte objetivos comunes. Por ejemplo: los uruguayos, salvo algunos trasnochados, compartimos que el mejor sistema político de gobierno es el democrático representativo republicano. Lo creemos de veras porque viene de nuestra historia, lo vivimos con convicción y actuamos en consecuencia. Ello nos diferencia de muchos países latinoamericanos.

En materia de desarrollo económico y social los uruguayos carecemos de ese objetivo común y llevamos años a los tumbos. No nos ponemos de acuerdo sobre cuál de los modelos económicos foráneos (los políticos también lo son) debemos imitar o perseguir.

El “país objetivo” que tiene la coalición multicolor es fácil de discernir. Puede ser cualquiera de las democracias plenas y económicamente exitosas que quedan en el mundo occidental.

El “país objetivo” del Frente Amplio actual con aplastante mayoría del MPP y del Partido Comunista y una dirigencia copada, ya sin disimulos, por el PIT-CNT no queda claro. No excluye de sus referentes a la Cuba actual, la Nicaragua de Ortega, la Venezuela de Maduro, la Rusia de Putin o el peronismo de Fernández o de los Kirchner.

En 2019 el pueblo uruguayo se pronunció a favor de la propuesta de la coalición multicolor. En dos años todo cambió en el mundo, y en el Uruguay, pero las preferencias del electorado se mantuvieron igual.
El referéndum promovido por las gremiales de ANCAP y de la educación fue refutado y en definitiva sólo representó una lamentable pérdida de tiempo y de oportunidades para el país entero. Un eficaz palo en la rueda que el pueblo rechazó mayoritariamente.

¿Es viable en estas circunstancias lograr acuerdos nacionales para los muy variados desafíos que el país aún enfrenta? Por supuesto que sí.

En temas como la reforma del Estado, de la seguridad social o de la política internacional es deseable que existan ámbitos donde se puede llegar a diseñar y adoptar, entre todos, políticas de Estado. Si el FA considera que el parlamento, por contar con mayorías simples de la coalición multicolor, no es el lugar adecuado y suficiente para dirimir estas cuestiones habría que escuchar su propuesta alternativa o complementaria.

En todas aquellas reformas que propuso la LUC referidas a la reforma educativa, la seguridad pública, las adopciones etc. hay que recuperar el tiempo perdido y proceder, ahora sí, con decisión firme. ¡No más contemplaciones de intereses corporativos!

Debe permitirse que la coalición desarrolle el programa de trabajo al que se comprometió con la ciudadanía y que esta aprobó y ahora reconfirmó mayoritariamente.

El pueblo uruguayo habló. En 2024 le corresponderá nuevamente juzgar y pronunciarse. ¡Adelante!

*Este artículo también fue publicado en el semanario “Voces”, el día 2 de abril.