Andrés Carrasco. Portada Columna Opinión

Escribe: Andrés Carrasco. Vicepresidente del Instituto Nacional del Cooperativismo (INACOOP), diputado por Maldonado de 2018 a 2020. Referente del PI en el departamento de Maldonado. Ingeniero Civil con Master en Administración de Empresas.

Varias veces me han preguntado ¿por qué soy del Partido Independiente? y la verdad que para mí la respuesta es muy sencilla. Es el único Partido que me motivó para poder ingresar en política y por el cual me he sentido representado.

Mirando el pasado desde que empezaba a tratar de entender la política y con la inquietud lógica de alguien que iba a empezar a ejercer el derecho al voto fue que comencé a intentar responder 2 cosas. Primero: ¿qué ideología pensaba que era la que mejor se acoplaba a mi pensamiento? y segundo ¿que pretendía y buscaba de la persona que me representara?

La primera desde temprana edad el pensamiento de una democracia liberal con sensibilidad social y buscando generar la mejores oportunidades para todos y a su vez diferenciar las virtudes y capacidades era lo que me hacía sentir más cómodo. Creía que el batllismo de principio de siglo pasado fue algo que realmente marcó la historia del Uruguay para bien, sobre todo por su visión de futuro y de desarrollo; Batlle y Ordoñez marcó un camino de crecimiento del Uruguay y de desarrollo social sin dudas. En esa búsqueda creía que la socialdemocracia era la ideología como tal que mejor me representara y que (al igual que lo sigo sosteniendo hoy) la izquierda y derecha no son dos extremos de una línea sino dos sentido de un círculo que terminan uniéndose y teniendo muchos puntos no democráticos y demagógicos en común. Siempre creí que el Uruguay debe ser un país reflejo de su gente, calmo, tranquilo, moderado, conciliador, sensato, racional; un país de centro.

La respuesta a la siguiente pregunta era buscar a alguien que no me diera vergüenza ni me arrepintiera decir que lo había votado. Quería que su actuación posterior fuera marcada por la ética y por el compromiso y la responsabilidad con el país. Si sabía que no siempre coincidiría en un 100% con lo que yo quería, pero eso no era lo más importante, lo importante era el proceso y las razones por la cuales tomara una u otra decisión aquel que yo había depositado mi voto y me estaba representando en ese momento. También valoraba muchísimo el respeto hacia los demás, el republicanismo que representara, el respeto a las instituciones. 

Creo que para estas respuestas mi niñez y crianza en Montevideo y en un barrio como La Teja me llevó a ver muchas realidades. La mayoría eran familias trabajadoras de la lucha diaria para llevar el día a día y llegar a fin de mes, también estaban aquellas que estaban lejos de tener oportunidad de tener un desarrollo social por más que lo buscaran. Los años esos fueron fines de los ochenta y principios de los 90, coincidiendo con la primer Intendencia que gana el Frente Amplio y habiendo jugado durante casi 10 años entre Baby Fútbol y Juveniles en Progreso y habiendo pasado varios carnavales en el club Arbolito o en el Club Progreso.

Este recorrido me llevó a tener una simpatía muy especial por el Dr. Hugo Batalla, alguien con quien me sentía muy identificado y que sin duda me representaba. Fue así como en ese primer ejercicio del derecho cívico decido votarlo cuando era candidato a Vicepresidente. Durante su período viví con mucho dolor todo lo que le pasó y que lo expulsaran de su querido barrio, muy cerca de donde yo vivía.

Posteriormente en la siguiente elección decido continuar esa búsqueda de ver quien me podría nuevamente representar mejor y es ahí donde descubro a Iván Posada (en aquella lista 1999 La Tercera Vía), a quien voto en esa elección y me representa orgullosamente hasta el día de hoy.

Es ahí donde sin duda encontré realmente un lugar para sentirme cómodo en política. Se crea el Partido Independiente en el año 2002 y la actuación tanto de Iván Posada como de Pablo Mieres me hacen saber que en la elección del 2004 a quien debía votar. Es así como cerca de las elecciones del 2004 y ya en Maldonado me acerco al local de la calle 18 de Julio casi Varela de Maldonado, me ofrezco a colaborar para esa elección y decido unirme a trabajar con el Partido Independiente.

Hoy me siento orgulloso con cada una de las decisiones que tanto Iván como Pablo o como Daniel Radío han tomado; así como también las que cualquier otro integrante del Partido lo ha hecho en estos años. Me siento orgulloso del Partido Independiente y jamás me he arrepentido o me ha dado vergüenza haberlo votado. Por eso la mochila que cargué desde el día que me senté en una Banca en la Cámara de Representantes hasta el día que la dejé fue para mí sumamente pesada; y la responsabilidad y el compromiso con el que desarrollé esa tarea fue para mí la tarea más importante que debía hacer; pero también el orgullo y la alegría que me brindó esa oportunidad fue también de las mayores que siempre recordaré. El haber estado a la altura de la circunstancias fue el desvelo de todos esos días y el apoyo de mi familia el bastón necesario para poder caminar.

Por eso lo del principio me es muy fácil ser del Partido Independiente, porque es el único partido que realmente representa lo que pretendo, tanto desde el punto de vista ideológico como desde el punto de vista de los representantes del Partido. Por eso, es necesario un Partido Independiente fuerte y que crezca día a día. Para que muchos de lo quieran un trabajo serio, comprometido, responsable y sin medir consecuencia de sus representantes tengan con quien identificarse. Para que los que quieran ver hoy un camino similar al que marcaron Hugo Batalla, Zelmar Michelini o el propio Juan Pablo Terra tengan un espacio político que siga esa línea y puedan abrazarse a él. Por eso soy del Partido Independiente.