Daniel Radío. Portada Columna Opinión

Escribe: Daniel Radío.

A pocas horas de finalizado el escrutinio primario, algunas breves consideraciones acerca del resultado:

1) El resultado es casi igual al del balotaje de noviembre de 2019 (si tomamos en consideración los votos en blanco, es apenas un poco mejor para el gobierno). O sea, que después de dos años de gestión de gobierno, en medio de una pandemia, una guerra y una crisis mundial sin precedentes, la gente resolvió mantener y renovar, con casi los mismos porcentajes, la confianza en el equipo de gobierno.

2) Dados los contenidos de los artículos que se pretendían derogar, el intento de bloquear su aplicación, era prácticamente equivalente a intentar bloquear aspectos centrales del programa de gobierno, en casi una decena de temáticas. A contrario sensu, la gente en las urnas, ratificó la voluntad del parlamento democrático, y Uruguay, una vez más, mostró la diferencia con aquellos países donde hay partidos que, más allá de perpetuarse en el poder, muchas veces han logrado impedir que otros gobiernen, inclusive provocando la finalización prematura de sus mandatos.

3) Las organizaciones impugnantes, habían logrado recolectar 800.000 firmas para viabilizar la convocatoria al referéndum. En el acto electoral consiguieron el asentimiento de 1.000.000 de votantes. De donde se deduce que, casi todos los que votaron, firmaron. Por lo tanto, la campaña por el SI, logró sumar, al número original, 200.000 voluntades. Quienes no acordaban con la derogación, no interfirieron ni argumentaron durante la recolección de firmas, ni realizaron gesto alguno para obstaculizar o impedir la convocatoria. Luego de ratificada la convocatoria por parte de la Corte Electoral, entonces sí, se inició una campaña en defensa de la Ley, que consiguió, en un par de meses, la adhesión de más de un millón de voluntades.

4) El NO tenía muy pocas balconeras en las casas. En los sindicatos o en las carteleras de la Universidad no había letreros del NO. Este es, otra vez, un triunfo de los silenciosos. De los que no hacen bochinche. De los que no alzan la voz. De los que no se creen que se las saben todas. De los que son acusados de ignorantes, o de alcahuetes. De los que no responden los agravios. De los que no copan los facebooks ni los WhatsApp en los barrios. De los que, respetuosamente y en silencio, van y votan. O sea un triunfo de los que más necesitan que los representen.

5) La convocatoria al referéndum fue tan legítima como innecesaria. Solo confirmó lo que ya sabíamos.

Ahora probablemente vayan a haber “lecturas”; interpretaciones de un hecho objetivo: los artículos no fueron derogados porque el pueblo no quiso. No hay más perro que el chocolate. Durante 15 años, en Cámara de Diputados, se aprobaron muchas leyes por medio voto (50 en 99), y no escuché, al oficialismo de entonces, decir que a medio país no le gustaban. Hay que pasar raya y, en medio de la crisis del mundo, darnos cuenta que vivir en Uruguay es un privilegio.