Philippe Sauval. Portada Columna Opinión
Escribe: Philippe Sauval. Equipo de editores de “La Opinión Independiente”.

La hoja de ruta de la Coalición Republicana (CR) es un documento largo y detallado al cual podemos retornar con facilidad gracias a internet. Es el documento central del gobierno. Esta nota lleva el titulo del numeral 8º del Compromiso. Su aplicación tuvo un comienzo diferido. La pandemia obligó al país entero a ajustarse, mejor decir al mundo entero. Entre otros asuntos de mucha relevancia, obligó a un acuerdo con el PIT CNT para postergar aumentos de salarios a favor de políticas activas de empleo, que amortiguaran en lo posible este brutal golpe sanitario. Parecía que la transformación educativa había sido frenada antes de empezar.

Hoy estamos en plena discusión de los cambios propuestos para ser efectivos a partir de marzo 2023. La discusión es dura, como era previsible.  Tan previsible como la resistencia a todo cambio de los gremios más conservadores, que padece el país. Siempre fue un dato de la realidad; los gremios iban a intentar frenar los cambios como lo han hecho al menos en los últimos 60 años.  Lo hacen de tal manera que parecería quisieran cogobernar. O, peor, gobernar ellos.  Es la sociedad en su conjunto que marca el camino. Y que democráticamente coloca en el gobierno a quien soberanamente elige cada cinco años. El estado de violencia, alteración del funcionamiento y pérdida de horas de clase no sólo es inútil a los propósitos de quienes los impulsan; es terrible para el sector más desfavorecido de la ciudadanía. Lo hunde más. Sería preferible una resistencia que considerara a niños y jóvenes como prioridad, en lugar de usarlos para una presión que no prosperará y no debe prosperar. Lo cual no significa poder utilizar las herramientas gremiales habituales, derecho conquistado y respetado por este gobierno sin excepciones.

¿Qué rol está jugando la oposición del FA en esta lucha?  La primera definición es sencilla: se opone. No acompaña. Lo cual no es extraño. La enorme mayoría de los dirigentes gremiales son frenteamplistas. Gremio y partido se entremezclan, pero siempre apuntando para el mismo lado. Realidad advertida por los dirigentes de mayor peso del FA, y hace rato. Hay que reconocer que quisieron modificar esta realidad, pero en política no solo hay que tener ideas claras. Hay que tener determinación para concretar las ideas. Y sobre todo prioridades claras. Si ponemos al partido antes que al pais en nuestros objetivos es obvio que nos vamos a limitar en nuestras decisiones. El sincericidio- uno de tantos- del presidente Mujica es más elocuente que cualquier análisis; “hay que juntarse y hacer mierda esos gremios “. Que supera ampliamente al decreto del presidente Vázquez declarando a los educativos “servicios esenciales “. Fueron grititos en el espacio; terminó primando el supremo interés partidario de la unidad por sobre los intereses del país y de los sectores más humildes de la población.

En definitiva, en estos asuntos tan sensibles el FA y los gremios son conservadores y de derecha. Patalean, pero ellos actúan así.

La CR va a ir adelante con transformar la educación, y lo hará con un sólido respaldo académico, utilizando los abundantes diagnósticos que se agolpan en los estantes. Y lo hará dialogando con todos, sin caer en la trampa del bloqueo.  Se dirá que las propuestas pueden ser discutibles. ¡Claro que sí! Muy discutibles. Se buscan consensos en todas las diferencias. Y se avanza incorporando el conocimiento mundial, no somos la única sociedad en el planeta. Tenemos cientificos sociales, educadores, especialistas que han estudiado en las principales universidades del mundo, y los sigue habiendo. En todas partes la preocupación por disminuir las diferencias y ampliar las oportunidades de formación de los niños menos favorecidos y de los millones de excluidos, está presente. Porque todos coincidimos en que la educación es el camino. Para que efectivamente lo sea hay que dialogar mucho, buscar acuerdos y avanzar por sobre los conservadores que siempre van a estar.

Hoy día el FA es oposición. Prometió y no cumplió cuando fue gobierno. No lo dejaron. ¿Quienes? Ellos mismos no se dejaron. Prometieron y se anularon. Con ello retrasaron a la población que prioritariamente dicen defender. El tiempo vale, vale mucho. Ellos lo tiraron. Y ahora se oponen. No lo ve quien no quiere verlo. No es la primera vez que actúan así. En la llamada reforma de Rama se opusieron tenazmente primero. Llegaron a desafilar a los “compañeros“ que apoyaron desde el primer momento las buenas reformas de Rama. Años después se dieron vuelta y pasaron a apoyarlas. Es poco consistente pretender dirigir un país con semejantes dificultades, que se repiten a lo largo del tiempo. Y de los temas estratégicos: no pasó tanto tiempo desde que se opusieron ferozmente a la instalación de la primera planta de celulosa, para darse vuelta al llegar al gobierno. ¡Y traernos dos plantas más después! ¡Y de qué manera! En reserva, comprometiendo contraprestaciones pesadas sin consultar a la oposición. Por ejemplo.

Este gobierno, supuestamente “neoliberal” y “de derecha”, “defensor de los ricos y de la enseñanza privada”, resulta que transforma la educación poniendo el acento en los destinatarios, los niños y jóvenes del país, y en los provenientes de los sectores más débiles. Transforma una curricula que a todas luces necesita aggiornarse. Sin pensar en los docentes que puedan quedar sin sus contenidos y zonas de confort; buscando la zona de progreso real de los destinatarios naturales, como debe ser. Esta transformación educativa, como también la reforma jubilatoria, tendrán resultados en el mediano y largo plazo. El gobierno las asume con el riesgo de soportar en lo inmediato la demagogia y los razonamientos oportunistas. Y mentirosos. Que nadie dude que cumplirá con el compromiso asumido en 2019.