Ruben Prieto. Portada Columna Opinión

Escribe: Ruben Prieto: Encargado de Logística del Partido Independiente, Integrante Comisión Electoral, Miembro Mesa Ejecutiva Nacional y Mesa Departamental de Montevideo.

Hace muchos años un veterano de origen europeo me dijo: “el problema de Latinoamérica es que votan como hincha de cuadro de futbol”. Al principio no lo entendí, y me lo explicó. Si estas enojado con el presidente del club, no te gusta lo que hacen los dirigentes, le tenes bronca el director técnico y te parece que varios jugadores son unos burros, en fin, estas enojado y muy molesto con el cuadro. Pero llega el fin de semana y gritas como loco si hacen un gol, salís contento si ganan el partido y nunca se te pasa por la cabeza la idea de alentar al otro equipo.

Esto me ayuda a entender situaciones como, por ejemplo, las ocurridas en el último referéndum sobre la LUC, donde el voto por el NO y por el SI fue tan parejo, incluso la cantidad de votos anulados.

Es raro comprobar que fervientes feministas, militantes y defensoras de los derechos de las mujeres voten en contra de una ley que prohíbe la baja de pena de violadores y abusadores sexuales, difícil de entender, y allí me surge la pregunta: votaron por “la camiseta”?.

Raro también que alguien pueda estar en contra de la portabilidad numérica, a contrapelo de todo el mundo, contra la libertad del individuo a elegir con quien quiere contratar un servicio sin perder derechos, los argumentos en contra eran realmente pobres, y entonces nuevamente me surge la duda, votaron “por la camiseta”?.

Poco entendible que no se quiera dejar que alguien pueda alquilar vivienda sin tener que poner garantía para hacerlo, y pregonen el justificativo por la consecuencia de desalojo rápido en caso de incumplimiento, dejan de lado lo bueno para defender en todo caso a los incumplidores, otra vez, se vota “por la camiseta”.

Y así varios ejemplos más, peor aún aquellos que decían voto porque me dijeron tal cosa, pero al preguntarle, ¿lo leíste? Mirá que no es así, te decían muy convencidos, no, no hace falta leer nada, me dijeron tal cosa, otra vez, votaron “por la camiseta”.

Pero no es solo en este referéndum reciente, esto viene de largo tiempo, normalmente vemos y oímos argumentos que cambian para justificar posturas, exactamente lo mismo que se defiende cuando lo hace uno, lo rechazo si lo hizo otro, y aunque sea exactamente lo mismo está bien o está mal según “la camiseta” de quien lo haga.

Cuando el corazón puede más que la cabeza, terminamos no siendo racionales, y eso nos lleva a ser propensos a caer en populismos, ser corporativos, no somos analíticos para tomar postura sobre los hechos, nos dejamos influenciar y de ultima terminamos siendo manejables.

No sé si el veterano tiene razón y sea la explicación de que Latinoamérica esté como está, o al menos una parte de ella, también creo que no es exclusividad nuestra, en todas partes pasa, Europa también tiene lo suyo, en mayor o menor medida, por eso los populismos están a la vuelta de la esquina y toman fuerza con rapidez.

Lo peligroso es que la política deje de ser la forma de consensuar y buscar los medios para mejorar el bienestar de las personas, y que pase a ser competencia por el poder en si mismo, que se convierta en ver que camiseta es la ganadora.

Esperemos que algún día esto cambie, mientras tanto, aunque se siga votando “por la camiseta”, que eso no nos lleve a la intransigencia, que no caigamos en la tan mentada grieta, que sepamos respetar al otro, a la “otra camiseta”, que pensar distinto no significa ser enemigo, de ultima, de eso se trata la convivencia.