Mieres en TikTok

Mieres en TikTok

Con la premisa «A los problemas, soluciones. No hay recetas: Hay objetivos. Y trabajo, mucho trabajo», el ministro de Trabajo y Seguridad Social, líder y candidato único del Partido Independiente a la Presidencia, Pablo Mieres, presentó el miércoles 3 de abril su cuenta en la red social TikTok: https://www.tiktok.com/@pabloa_mieres
En este primer video de TikTok, Mieres se refiere a la recuperación del empleo y a la mejora del salario, pero también a lo que queda aún por hacer en materia del acceso de los jóvenes y las mujeres al mercado de trabajo https://vm.tiktok.com/ZMMm2ntfT
Una semana después, el miércoles 10, Mieres publicó un segundo video: https://vm.tiktok.com/ZMM9KeVcm/ preguntándose: ¿Cómo hicimos para crear 74 .000 puestos de trabajo nuevos en los últimos?
Y recordó que «en los últimos tres años del gobierno anterior se habían perdido 50 .000 puestos del trabajo y el año de la pandemia en 2020 perdimos 60 .000 más, una cantidad enorme. Sin embargo, en los últimos tres no solo recuperamos lo que había en 2019, sino que creamos 74 .000 puestos de trabajo más».
En el mismo mensaje explicó que se logró «apoyando sobre todo a los trabajadores y a las empresas en los tiempos duros», y finalizó: «vamos a seguir trabajando para que el empleo y el salario sean cada vez mejor».

Mieres sobre mercado laboral, inteligencia artificial, innovación tecnoloógica y reducción de la pobreza infantil

Entrevista de El País a Pablo Mieres: Mercado laboral, innovación tecnológica, y la reducción de la pobreza infantil como principal desafío

El martes 26 de marzo el diario El País publicó una extensa nota al ministro de Trabajo y Seguridad Social , Pablo Mieres, donde analizó la realidad del mercado laboral actual y las medidas e innovaciones tecnológicas en la cartera de Trabajo durante este gobierno. Además, se expresó sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y los cambios en los paradigmas y la cultura del trabajo que conlleva; también se refirió al rol del Partido Independiente en la actual administración y en qué políticas debería focalizarse el próximo gobierno, subrayando la importancia de priorizar la reducción de la pobreza infantil. Lo que sigue es la transcripción del diálogo mantenido entre Pablo Mieres y el periodista Lucas Elmallián del diario El País.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados la semana pasada, hay más empresas y más puestos de trabajo en 2023 frente a 2022 e incluso previo a la pandemia. ¿Cuáles fueron las causas?

Primero, sin duda que tenemos hoy a nivel nacional indicadores de empleo, desde la cantidad de personas activas (que están en el mercado), la tasa de empleo y la tasa de formalidad, más altas, y también el desempleo más bajo, ya no solo que la época de la pandemia, sino que en 2019 y 2018. Incluso la tasa de actividad está en el nivel del 2015. Tenemos el récord de trabajadores registrados en la seguridad social, 1,55 millones de trabajadores, es el máximo histórico. Nunca el Banco de Previsión Social (BPS) había tenido tantos trabajadores registrados, o sea que son todos datos muy positivos. Creo que tiene que ver con el resultado de la estrategia que tuvimos en la etapa de la pandemia. En ese momento que la situación estaba con altos niveles de incertidumbre, tomamos decisiones, algunas vinculadas con el sostén de los trabajadores, apoyando el empleo a través de una red de seguros de paro que fue realmente monumental. Siempre recuerdo que el Uruguay venía con un promedio de (entre) 46.000 y 47.000 trabajadores por mes en seguro de paro, más o menos estable, y de marzo a abril de 2020 pasó de 47.000 a 180.000 y en mayo 180.000 también, después empezó a bajar. Entonces, eso fue una red de sostén y de contención y de ingresos de los trabajadores, pero además inventamos el seguro de paro parcial que le daba al trabajador un ingreso más alto que el que le hubiera tocado con un seguro de paro total, pero también sostuvimos las empresas porque sin ese instrumento, las empresas tenían que despedir y no tenían plata para despedir. Hubiera sido una catástrofe. Entonces, creo que eso fue clave y fue clave también el no cerrar la economía, el no ir a la cuarentena obligatoria. Eso nos hizo salir más rápido. Me acuerdo que en noviembre del 2021 se me dio por comparar los indicadores de empleo entre febrero del 2020 y noviembre del 2021 en distintos países. Países incluso del mundo desarrollado, de América Latina, y Uruguay era el que había llegado más rápido a los niveles pre pandemia. Entonces, eso tuvo que ver.

A partir de allí, tuvimos un año 2022 con crecimiento importante de la economía, el 2023 fue mucho más complicado, casi no crecimos, y sin embargo, el empleo siguió teniendo crecimiento y me parece que eso tiene que ver con un clima, con una tranquilidad para las empresas de que hay reglas de juego que se mantienen y que son certeras y para los trabajadores también, la oportunidad de ingresar con recuperación salarial.

En este momento se tuvo que hacer una suerte de balance para ver qué se priorizaba.

Sí, hubo una decisión que se tomó, me acuerdo la fecha, el 7 de julio de 2020: firmamos un acuerdo en el Consejo Superior de Tripartito entre las tres partes, donde dijimos que si la economía caía había que aceptar una caída del poder adquisitivo del salario para preservar el empleo. Eso lo firmó el presidente del Pit-Cnt, estaba Fernando Pereira en ese momento como presidente, y lo firmaron las cámaras empresariales. También ahí nosotros dijimos que de cualquier manera, cuando la economía se recuperara, se iba a recuperar el salario real perdido, cosa que cumplimos y que en el año 2023 ya se había llegado el nivel del 2019, incluso un poco por encima del promedio y este año va a seguir creciendo.

Y en 2023, cuando ya se pasó toda esa etapa, ¿cuáles fueron las causas para seguir en ese crecimiento?

Creo que hay actividad que tiene que ver con distintas áreas de la economía, que han tenido apoyo y viento a favor, independientemente de que tuvimos un año de freno. El freno estuvo muy concentrado en el sector agropecuario, porque la sequía impactó básicamente sobre el sector agropecuario. Del punto de vista laboral no es que impactó en todo el mundo del trabajo, por eso está esa dicotomía: la economía no creció, sí tuvimos diferenciales intranacionales, esa es una realidad, o sea, el empleo se recuperó, pero la tasa de desempleo en el litoral está en dos dígitos y la tasa de desempleo en el resto del país es del 8% y hay departamentos que tienen el 6% o el 5%. Entonces, ¿qué quiere decir? Que el impacto de Argentina también fue importante, que ahora la situación con Argentina cambió y creo que eso se va a reflejar en las cifras de los departamentos del litoral, mejorando.

Han tenido algunas iniciativas para acercar información del mercado laboral para quienes buscan trabajo, ¿cómo contribuyó?

Es clave brindar información cierta, disponible y oportuna, para el ciudadano común y para las empresas. Eso ayuda a que se conecten las dos partes y por lo tanto haya un proceso de incorporación laboral más fluido. En ese sentido, sí, hemos trabajado a nivel digital en algunas iniciativas. Está primero el portal MiTrabajoFuturo que ahora además fue nominado para un premio internacional y ya el hecho de estar nominados es un gran logro dentro del tema de las plataformas digitales de los Estados. Acordamos con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el sistema de información del mercado laboral, que es una propuesta internacional de la OIT que nosotros la estamos adaptando al caso uruguayo y ya está en un proceso avanzado, eso también tiene que ver con el registro de ocupaciones, qué ocupaciones son las que se utilizan, las más requeridas en Uruguay, las más demandadas, y poder incorporarle información, para que la gente que busca trabajo, busque con mayor conocimiento de causa y los empleadores que están requiriendo personas para determinados roles laborales puedan identificar gente más rápido. Ahí hay un avance, tanto en MiTrabajoFuturo como en el Simel, y ahora estamos terminando de desarrollar lo que se llama el Sistema Nacional de Servicios de Empleo, que son cosas que en otros países ya están más avanzadas, en Uruguay en realidad la idea es una red que conecte a los distintos actores públicos y privados para generar los procesos de intermediación y de intercambio de manera más fluida.

¿Cómo funcionaría?

Es una coordinación. Por ejemplo, nosotros tenemos los comités departamentales de empleo, en donde coordina la Dirección Nacional de Empleo y ahí está el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), la intendencia. La idea es que eso se transforme en un ámbito de coordinación más amplio, donde también participe el sector privado y actores de ONGs. Eso genera una dinámica que a su vez genera nueva información y más aterrizada en los planos territoriales locales.

Hay otra iniciativa que quedó trunca, que fue la de ONET (una megabase de datos que releva información del mercado laboral sobre las habilidades requeridas en diferentes empleos, para mejorar las posibilidades de reconversión de los trabajadores).

En realidad se sumó en estas otras dos, en Simel y MiTrabajoFuturo, todavía no hemos hecho una nueva ola.

No habían encontrado a la persona técnica que continuara con el análisis de datos.

Puede haber problemas a veces de falta de recursos humanos, pero de todas maneras está en el proyecto y se va a desarrollar.

La idea es implementar el ONET de Estados Unidos.

Nosotros tomamos como referencia el ONET del modelo norteamericano y la verdad que se hicieron avances muy importantes, pero está pendiente porque nosotros hoy con las ocupaciones elegidas, estamos dando cuenta de un 40% de las ocupaciones que están hoy activas en Uruguay, ya que nos falta todavía, hay que seguir incorporando ocupaciones.

Y cuando se terminan de relevar las olas, se tiene que volver a renovar.

Seguramente, por la velocidad con que cambia el mercado laboral.

Todo esto apunta a la reconversión del trabajador en un mercado laboral que cada vez es más dinámico, mientras que aún se mantiene en Uruguay la cultura de “M’hijo el dotor”, priorizando otro tipo de profesiones. ¿Cómo se trabaja eso?

Es una pregunta realmente crucial. Tenemos varios actores. Por un lado, nosotros que tenemos que tener la capacidad de monitorear y predecir las tendencias del mercado de trabajo y de alguna forma dar la información pertinente, oportuna, etc. Tenemos el Inefop, que es el gran actor de la capacitación laboral, que muchas veces lo he dicho: no alcanza con que de muchos cursos, el tema es sobre qué da los cursos porque de nada sirve que una persona adquiera capacitación, si esa capacitación no es requerida. Entonces, ahí la sintonía con el futuro es clave y en eso se está trabajando en este periodo de gobierno con claridad, con fuerza, poniendo el foco en aquellas capacitaciones que realmente tienen virtualidad futura. Pero después hay otra pata, que es tan importante o más que esta, que es el sistema educativo formal, la preparación de las nuevas generaciones. Y ahí hay una distancia.

Una brecha.

Sí, hay una brecha y esa brecha hay que trabajar para reducirla. Soy muy partidario de la educación dual, lo que pasa que es muy difícil de implementar de una manera masiva. Hay experiencias y hay que apoyar esas experiencias, pero también hay que ir pensando en que la educación formal tenga un vínculo mucho más cercano con el mundo del trabajo. El mundo de la educación y el mundo del trabajo tienen que estar mucho más interconectados y ahí está la clave del futuro. El desempleo juvenil que es tan alto en Uruguay tiene que ver con eso, con que faltan más conexiones entre educación y trabajo.

Está la iniciativa de Yo Estudio y Trabajo.

Yo Estudio y Trabajo es micro, en muy pequeña escala, es el modelo de una persona que siendo joven, integrada en el sistema educativo y como condición manteniéndose integrada en el sistema educativo al mismo tiempo, tiene un empleo de mitad de tiempo y entonces ese joven tiene las dos experiencias simultáneas. Ahora, el 2 de abril lanzamos el Yo Estudio y Trabajo para el sector privado, porque hasta ahora era un programa del sector público que funcionó muy bien, que viene desde los gobiernos anteriores y que fue evaluado por el Banco Mundial, hay un estudio muy serio, en donde prueba que el impacto de Yo Estudio y Trabajo es relevante, porque tienen grupos de control de gurises en las mismas condiciones que no participaron y luego trayectorias educativas y laborales y en los dos planos es mejor cuando se participó de esa experiencia. Por eso dijimos “vamos a extenderlo al sector privado”. El sector privado está respondiendo, todavía no en la misma magnitud que el sector público. A ver, el sector público (tiene) 600-700 casos por año y en el sector privado pienso que vamos a andar en 300. Estamos hablando todavía de programas piloto realmente, pero importantes porque van en esa línea de generar una mejor articulación entre una educación que no debe interrumpirse y una experiencia laboral que es imprescindible.

Parte de ese estudio mostraba también que la brecha de género a nivel laboral a lo largo de la etapa de la carrera se acorta.

Totalmente, el estudio mostraba que las jóvenes que participaban de la experiencia de Yo Estudio y Trabajo lograban resultados similares de inserción laboral y de trayectoria educativa a los varones que no lo hacían. O sea, que cortaban la brecha de género.

Hoy mencionó que deben predecir las tendencias del mercado laboral, ¿cuáles son concretamente? Sin entrar en facilismos como tecnología.

La verdad que es muy difícil hoy tenerlo claro. Hay dos tipos de habilidades que claramente te marcan, una son las digitales, sin entrar en el facilismo pero es la realidad. Cada vez más los puestos de trabajo van a tener un componente de manejo de conocimiento digital, lo cual no quiere decir que sean puestos de trabajo digital, pero tienen algún requerimiento que implica que la persona no sea totalmente ajena al manejo de las habilidades digitales. Eso es una tendencia cada vez más fuerte. La otra, son las transversales, es decir esas habilidades blandas que son parte del problema que tenemos con el desempleo juvenil. El empleador desconfía de que el joven tenga esas habilidades blandas.

Por ejemplo.

Llegar en hora, no faltar. Sobre todo esas dos. El empleador desconfía a los jóvenes porque saben que son más discontinuos, que además la tendencia a las nuevas generaciones es a cambiar rápidamente, a tener una adhesión al trabajo bastante más light.

Ya no se cree en la carrera en la empresa.

Exacto. Entonces, justamente que las nuevas generaciones adquieran las habilidades blandas, no sólo estas, sino también la proactividad, la iniciativa, el saber trabajar en grupo, la responsabilidad, todo eso no va a cambiar. Vos podrás cambiar los roles laborales, pero estas exigencias van a estar presentes y las digitales también. Entonces, esos son los dos marcos que tenés para trabajar en el futuro del trabajo.

Además el aprendizaje continuo.

Eso es lo otro. No hay un día que vos decís “ya está, no hago más nada, ahora me dedico a laburar y seguir creciendo sin capacitarme”. No, ya es permanente y el que no se acepta en ese sentido corre el riesgo de quedar por el camino.

¿Cuál es el impacto de la Inteligencia Artificial (IA)? La información que sobrevuela es casi apocalíptica.

No estoy de acuerdo con eso. Soy de los que cree siempre, desde hace muchos años, cada vez que hay un salto tecnológico surgen las dos visiones, la visión apocalíptica que dice que se acaba el trabajo, que cada vez va a haber menos posibilidades. Eso pasó desde la primera Revolución Industrial cuando la gente destruía las máquinas porque aparentemente iba a dejar a la gente sin trabajo. Y la otra versión, que es a la que me afilio, que es que cada vez que hubo un salto tecnológico, lejos de desaparecer el trabajo, aumentó. De hecho, hay un dato que dijo un experto español que vino por acá, que me quedó grabado: “las tasas de empleo más altas son en las sociedades más avanzadas tecnológicamente”, y eso prueba que efectivamente el desarrollo tecnológico lo que sí hace es dramáticamente cambiar los roles. Entonces ahí sí hay un gran riesgo de costos sociales y de que los más débiles queden por el camino y ahí volvemos a lo que hablábamos recién, la capacitación laboral, el reciclaje, la capacitación continua se convierte en un tema central. Sobre todo porque los que tienden a quedar por el camino son los que tienen menos recursos educativos, sociales, económicos, etc. Entonces nos preocupa más todavía. Pero lo que hay es una proliferación de roles nuevos, distintos, no tengo duda. Ahí tenemos un problema nosotros, los uruguayos, que es que tenemos una matriz educativa humanística, “M’hijo el dotor” lo que vos decías, sin duda que sigue estando presente en Uruguay porque es una tradición muy de larga data, que viene de la herencia más bien francesa. Hoy en día tenemos que ayudar a que los gurises nuestros se den cuenta de que las carreras sintonizadas con el mundo del futuro son más tecnológicas, son más de desarrollar habilidades para la lógica formal, para las matemáticas, etc. Y que se animen, porque tienen miedo, ese es el problema, le tienen miedo, como que es más difícil y eso hay que revertirlo.

¿Cuál es el miedo?

Que es más difícil, que voy a fracasar, que no voy a poder, que voy a rebotar. Y esas cosas hay que revertirlas, pero no tengo ninguna duda que vamos a seguir teniendo oportunidades laborales y que se va a necesitar recursos humanos con calificaciones obviamente cada vez cambiantes y distintas.

Hay una apuesta por ser un hub tecnológico a nivel regional.

Eso hay que alimentarlo y hay que promoverlo porque es parte de nuestro modelo de desarrollo futuro. El Uruguay es un país agroindustrial ciertamente, va a seguir siéndolo, pero tiene que complementar el proceso, para tener tasas de crecimiento como las que necesitamos para mantener el nivel de vida que tienen los uruguayos y mejorar el nivel de vida que tienen los uruguayos. Tenemos que crecer más rápido, a tasas más altas y para crecer a tasas más altas, tenemos que construir una matriz productiva más diversificada y con mayor valor agregado. El tema del desarrollo tecnológico es clave.

¿Qué innovaciones se deberían realizar en la siguiente administración? ¿Qué queda por trabajar?

No me animo a elegir así fácilmente. Primero tenemos que invertir más en innovación y en ciencia y tecnología y esto tiene que dejar de ser una declaración. Me acuerdo, hace 10 años, los candidatos, yo era uno de ellos, firmamos un compromiso de llegar al 1% del Producto Interno Bruto (PIB) de inversión en ciencia y tecnología. Estamos en un poco menos de la mitad y hay que asumir de una vez por todas que ese compromiso se traduzca en hechos y eso significa también que sea un incremento de inversión pública, pero también de generar las condiciones para la inversión privada, el actor privado, que es el que muchas veces tiene las antenas más dirigidas a por dónde viene el crecimiento de la economía, porque la innovación tecnológica es para todo tipo de producción. No diría vamos a concentrarnos en esto o en aquello, pero sí tiene que estar también muy aplicada al modelo de desarrollo y el modelo no solo de crecimiento productivo, sino laboral también.

¿Qué pasa entonces que no ha dejado de ser solamente un discurso?

Las urgencias, la disputa presupuestal, el modelo de discusión que tenemos en Uruguay es un modelo incremental (del presupuesto), eso lo dice diputado Iván Posada que lleva décadas en la Comisión de Hacienda y Presupuesto. El debate es que el que tiene lo que tiene ya lo tiene, entonces sobre esa base se discute el incremento. Es muy difícil redistribuir y dar una apuesta, se toman algunas decisiones en ese sentido, pero son las menos. Entonces, la inversión en ciencia y tecnología va quedando para atrás, siempre queda como en un costado. Creo que esa es la razón, es decir la disputa por las necesidades, siempre hay más necesidades que recursos y eso está claro, y las necesidades que tienen voces más fuertes no son las que están relacionadas con la ciencia y tecnología por aquello de que a veces lo urgente se impone a lo importante.

En este caso, la pandemia cambió bastante el paradigma en ese aspecto.

Sí y había una oportunidad. Lo que pasa que al mismo tiempo la pandemia por un lado demostró la importancia de la ciencia y de la tecnología, pero sobre todo de la ciencia del conocimiento científico, pero al mismo tiempo nos generó obligaciones urgentes de dedicación de recursos para sostener a la gente. Entonces, por lo que decíamos al principio, la red de protección que generó Uruguay, que fue impresionante y comparada con otros países…Me acuerdo cuando empezó la pandemia me puse a leer a ver que había y en América Latina sólo el 16% de los trabajadores latinoamericanos en 2020 tenían algún tipo de subsidio por desempleo y si sacabas Chile y Uruguay, el número bajaba al 8% o 7%. O sea, el Uruguay tenía una acumulación muy positiva y muy favorable, pero claro, eso sale guita. Entonces los recursos se centraron en “dale que va”, seguro de paro, subsidio para las unipersonales, apoyos, canastas, etcétera, que fue una decisión acertada, pero después eso es un costo y los dos primeros años, el gasto público social fue altísimo o mucho más alto que en tiempos de no pandemia. Pero, entonces perdés la oportunidad de tomar otras decisiones que quizás se podrían haber tomado. No digo que se hubieran tomado, quizás podrían haberse tomado.

Después está la economía plateada, ¿cómo se trabaja ese segmento de la población retirada del mercado laboral?

Nosotros dimos un paso muy importante con la reforma de la seguridad social, no solo porque las nuevas generaciones efectivamente van a continuar trabajando más, porque la edad de retiro se va a ir moviendo, sino porque además incorporamos una norma que permite que un número muy importante de jubilados que no tenían esa posibilidad, ahora la tenga, que es la posibilidad de mantener su jubilación pero por volver a trabajar o permanecer en el mercado de trabajo. Eso va en línea de lo que es el mundo de hoy. El mundo de hoy es que la vida se extiende, las capacidades físicas mentales y psicológicas para seguir activos se extienden y por lo tanto tenés que generar las regulaciones para que la persona viva ese proceso de la mejor manera posible. En Uruguay teníamos un problema, que es que la gran mayoría de los jubilados son jubilados del BPS y si tenías más de un trabajo, tenías que irte por todo o quedarte por todo pero no podías tomar decisiones parciales y me parece que eso es uno de los grandes aportes de la reforma.

Ya hablamos de facilitar el ingreso a los jóvenes al mercado laboral, de extender la posibilidad de trabajo a las generaciones mayores, respecto a la informalidad, ¿qué pasa con aquellos que están por fuera del sistema de seguridad social, que son casi un 22% de los trabajadores?

Sí, el promedio del 2023 fue 21,5%, pero en algunos meses ha estado en 22%. Tenemos que construir puentes mayores desde la informalidad y eso significa por ejemplo que los trabajadores por cuenta propia tengan algún tipo de equivalente al riesgo de cesación de actividad que tiene el dependiente. Si el dependiente mañana lo echan o va seguro de paro, tiene seis meses, el trabajador independiente está muerto. Lo vivimos en la pandemia y uno de los debes desde mi punto de vista es que tenemos que construir algún tipo de apoyo y algún tipo de camino de entrada más fácil. De todas maneras, hay que decir también, nosotros logramos reducir la informalidad alrededor de tres puntos, tres puntos y medio con respecto a la pre pandemia. Ocurrió por efecto de demostración de la importancia que tiene estar formal cuando las papas queman, cuando se prende fuego la realidad.

¿Pero cómo se hace por ejemplo, con un trabajador que vive de changas, de cortar el pasto o que vende artículos?

Es muy difícil, es muy difícil. Nosotros seguimos teniendo una tasa de informalidad sensiblemente más baja que el resto de América Latina. El promedio de América Latina es 40%, el de Uruguay está en 21,5%. El año pasado fui a la OIT y en una reunión que tuvimos con el ministro de Trabajo de otro país, yo le decía “bueno, en Uruguay tenemos una tasa de informalidad del 21%”, y me decían “nosotros estamos al revés, 21% de formalidad, 79% de informalidad”. Eso pasa en varios países de América Latina, Uruguay por suerte no lo tiene, pero tampoco estamos en el nivel de los países más desarrollados, que están en el orden del 10%. Entonces estamos mejor que mitad de tabla, pero todavía con desafíos para mejorar. Hay que crear puentes.

Por ejemplo.

Creo que el monotributo fue un camino y de todas maneras hay que seguir pensando, porque era una modalidad donde vos empezabas a aportar, pero tenías niveles de aporte más bajos, eso es una manera de estar en el mercado formal, pero no creo que sea el último recurso, hay que buscar más, no me animo a decir mucho, creo que el hecho de generar el incentivo de que si vos mañana tenés una caída en tus en tus ingresos o sea, facturás y dejas de facturar, tener un subsidio por cesación de actividad, es una de las cosas que pueda atraer más a la persona que no está formal.

En caso que la coalición multicolor tenga un nuevo período de gobierno, ¿sería otra vez ministro?

A ver, ahí te hablo como líder del Partido Independiente, nosotros ya estamos en la cancha y vamos a hacer una de las opciones.

Muestran mejor expectativa de voto.

Sí, es claro que el Partido Independiente mostró algo que no había podido mostrar hasta ahora, que es la capacidad de gestión de gobierno. Nos tocaron cargos en esta administración y nos ha ido bien en términos generales y por lo tanto la gente puede decir este partido no es solo un partido de Parlamento, que era lo que éramos desde que nacimos hasta el 2020, sino que ahora además del Parlamento donde seguimos teniendo una buena expresión, tenemos la demostración de que podemos gestionar políticas públicas, y eso la gente creo que lo valora y parece que se va a reflejar en las urnas. También en la idea de una continuidad de lo que ha sido este periodo de gobierno. Nosotros somos parte de esto, somos corresponsables de la performance y nos parece que hay muchas cosas pendientes que no se han completado y que tenemos que seguir haciendo o hacer nuevas.

Por ejemplo.

Por ejemplo, la reducción de la pobreza infantil. A mí me preguntás una prioridad, y creo profundamente que Uruguay puede -además nuestros técnicos ya están trabajando en eso- reducir la pobreza infantil en un período a la mitad y en dos períodos llevar la pobreza infantil a cero, porque tenemos una ventaja: es la ventaja de la desventaja, que tenemos pocos niños y pocos jóvenes. Entonces, ¿cómo no podemos tener la capacidad de darles un futuro? Nos va la vida en eso. Ese es un camino que a mí me parece central en el próximo período de gobierno. Un ejemplo, hay más cosas.

¿Cómo se atacaría ese flagelo?

Con un sistema de transferencias, de apoyo a las familias, porque en realidad a través de esos niños, en general, hay madres solteras o solas que atienden a estos gurises y hay que buscarle la manera de que eso crezca. Es un sistema de transferencias y de apoyos para ayudar a la integración obviamente laboral de los mayores y de sostén de ingresos de los niños.

¿Esto lo pensaría atacar como ministro, desde el Parlamento o desde otro lugar?

El partido va a la cancha y va a tener el respaldo que la gente nos deje. Creo que va a ser bastante mayor.

No es loco pensar que volvería a ser ministro.

La verdad, en un nuevo periodo de gobierno de la coalición están todas las opciones abiertas.

¿Cómo definiría su administración en el ministerio?

Estoy muy contento de lo que se ha hecho, muy exigente, muy intenso, da mucho laburo, pero cuando vos decís “a ver termina este periodo y vamos a terminar con más empleo y mejores salarios, con una reforma de seguridad social hecha, que se va a reconocer como una reforma histórica y muy importante para el futuro del país y además con una relación laboral de diálogo, de negociación, de apertura”. Yo hablo con el Pit-Cnt, a pesar de todas las enormes diferencias, permanentemente y también con las cámaras empresariales. Eso es un balance muy positivo.

Nota: Lucas Elmallián, diario El País, publicada el martes 26 de marzo.
Fotografía: Leonardo Mainé, El País.

Link a nota original del diario El País